Mostrando entradas con la etiqueta 2.3.5.6 BEUYS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2.3.5.6 BEUYS. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de octubre de 2026

PEPE ESPALIÚ. Carrying Proyect


Tras conocer  en 1990 que se encontraba contagiado de SIDA, la obra de Espaliú se vuelve más sombría y activista, llena de jaulas, muletas y aparatos ortopédicos.
Destaca especialmente esta especie de palanquines (pero también féretros por su color y su total cierre al mundo exterior) que se relacionaban directamente con el acto de transportarse de los happening realizados en San Sebastián o Madrid, en donde una serie de amigos transportaban al artista, hablando de la fragilidad de lo humano que ponen de relieve estas enfermedades, imposibilitando al enfermo a la simple acción del paseo, de la relación.
A mi me gusta pensar, también, que estos palanquines tenían algo de denuncia ante la España eterna e imperial que no admitía la enfermedad por considerarla como fruto de una aberración

TODOS NUESTROS SPOST SOBRE ESPALIÚ


.

jueves, 3 de octubre de 2019

HERZOG Y DE MEURON. FILARMÓNICA DE HAMBURGO


Estos arquitectos se han convertido en todo un referente de la recuperación de edificios industriales para nuevos usos.
Normalmente su obra no sólo reorganiza espacios sino que los transforma profundamente (véase cómo se elevó el famoso Caixafórum de Madrid), añadiéndoles una nueva modernidad y funciones.
En este caso se reutiliza unos grandes almacenes del puerto de Hamburgo (Kaispeicher) que se coronan por medio de un nuevo edificio para colocar la gran sala de conciertos.

El juego de contrarios es constante (y sumamente afortunado), del ladrillo al vídrio y los espejos, de la ortogonalidad inferior a las formas más libres y abiertas superiores (en los paramentos, en las ventanas, en el coronamiento...)

Entre ambas estructuras se crea una gran terraza con vistas a la ciudad que convierte la arquitectura en un nuevo lugar urbano, no sólo para ver sino también para vivir

lunes, 15 de mayo de 2017

LA BAÑERA. OBJETOS BEUYS


Frente a los Ready made de Duchamp y su asepsia emocional, pero en el mismo sentido de recuperar la vida misma para introducirla en los museos (una actitud antiretiniana que desconfía de los fantasmas del cuadro), Beuys es un gran productor de objetos, o mejor dicho, un gran resignificador de objetos, que llena de alma y vida.

 Un ejemplo perfecto es esta bañera infantil lena de tiritas y restos de yeso, en donde Beuys reconoce asociaciones personales y simbólicas asociadas a la vida (nacimiento/muerte/vida) más allá de lo material.
Un nacimiento simbólico, como el que pretende con todo su arte (la creatividad tiene que ver con la transformación, el cambio y el desarrollo de la sustancia (...) más que el tradicional entendimiento estético de las apariencias bellas").
Sin embargo, este re-nacer no está exento de dolor. Cualquier cambio o revolución interna se basa (según Beuys) en el dolor como catalizador de los cambios. Todas estas tiritas que suturan la bañera hacen referencia a esos dolores (más simbólicos que físicos) que llenaron sus obras y performances. De muertes simbólicas tras las que resurgir, pues nada es gratuito, ni la democracia directa a la que tanto aspira ni al hombre total que es su sueño.


Estos objetos, además, se pueden revestir de múltiples significados si han sido utilizado en sus performances (como su famoso traje de fieltro), cargándose de una energía que, como nos dice Francisco Javier San Martín, ahora se ha perdido, quedándose huérfanos tras la muerte de su manipulador y chamán.



lunes, 8 de mayo de 2017

BEUYS Y LA GRASA


Resulta tan repugnante como fascinante.
Una intromisión casi imposible en el cubo blanco de la galería y el museo.
Es un recuerdo personal de supervivencia.
Una sustancia amorfa que, sin embargo, puede ser formalizada y convertida en cuñas.
Un material vivo que reacciona a los distintos cambios de tempetarura. Pura estructura de la energía y el cambio, como lo es el hombre o la sociedad.
Lo contingente frente a lo inmutable.
Lo semiindustrial (una industria humana aún, sin excesiva tecnología).

"Mi intención inicial al usar grasa fue la de estimular una discusión. Me atraía la flexibilidad del material, particularmente en sus reacciones a los cambios de temperatura. Esta flexibilidad es psicológicamente efectiva: la gente de forma instintiva siente que tiene que ver con procesos y sentimientos internos. Buscaba una discusión sobre el potencial de la escultura y la cultura, lo que significaban, cómo era su lenguaje, qué quiere decir eso de la producción y la creatividad humana"


jueves, 27 de abril de 2017

BEUYS. PLIGHT



"Lo último que recuerdo es que ya era tarde para saltar, demasiado tarde para lanzarse en paracaídas. Eso debe haber sido pocos segundos antes de golpear el suelo. (...). Aparentemente yo salí disparado por la ventana cuando el avión tocó el suelo y eso me salvó, incluso si recibí grandes golpes y terminé completamente enterrado en la nieve. Así es como los tártaros me encontraron tras varios días. Recuerdo sus voces diciendo ‘Voda’ (agua), luego el fieltro de sus carpas y el denso aroma del queso, la grasa y la leche. Ellos cubrieron mi cuerpo con grasa para que pueda recuperar el calor y luego me envolvieron en fieltro como aislante para mantener el calor adentro”
Tomado de salonarcano.com.ar

Entre los distintos materiales Beuys, el fieltro ocupa un lugar de excepción que el autor siempre relacionaba (como podemos ver en el texto) con su resurrección a través del calor. Muerte-vida y energía, dos conceptos recurrentes en su obra.
Junto a sus propiedades caloríficas (y su asimilación a la naturaleza al estar hecho de pelo de animal prensado), el fieltro también es un instrumento de protección del ruido.
Sobre estas bases, esta instalación podría entenderse como un refugio para el espectador que penetre en ella y se aisle del mundo.

Sin embargo, las cosas con Beuys nunca son tan fáciles y directas, y muchos visitantes del Pompidou (en donde se encuentra "reconstruida" la instalación, una de sus últimas obras) se sienten encerrados con un extraño efecto de claustrofobia. Una sensación que provoca también el piano cerrado (y encerrado en un espacio de silencio que impide el paso del sonido); un instrumento inútil, condenado al silencio.

Como único rasgo humano, sobre su tapa un termómetro. 
Nada más; lo demás ha de ponerlo el espectador (todo humano puede ser artista, recitaba reiteradamente Beuys) que debe utilizar la obra como un verdadero condensador de energías, de aislamiento voluntario, en donde poder renacer espiritualmente

BEUYS. FOTOGALERÍA ENLAZADA