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jueves, 13 de octubre de 2022

BASÍLICA DE LA ESTRELLA. LISBOA
























Construida en la segunda mitad del XVIII por arquitectos de la escuela de Mafra es uno de los templos más imponentes de la ciudad.























Tanto su cúpula como su interior tienen claras referencias a las obras de Juvara, resultando un barroco elegante, ya en tránsito hacia el neoclasicismo.

Por el contrario, las torres se cierran con elegantes remates típicamente rococós, con influencia centroeuropea.























La fachada (telón) se articula con un pórtico exento, algo realmente avanzado por su radicalidad clásica.

Dedicada al Sagrado Corazón fue mecenada por la reina María que había hecho un voto para tener un hijo varón (el futuro José I)























En su interior existe un exquisito presepio



























domingo, 18 de febrero de 2018

EL BARROCO EN BRAGA. PORTUGAL.(1) ANDRÉS SOARES



Ayuntamiento y Fuente del Pelícano. Andre Soares


Braga se constituye a mediados del siglo XVII en la capital religiosa del nuevo Portugal tras el fracaso de la Unión Ibérica, al independizarse de la corona española.

Órganos de la Sé de Braga, uno de los lugares en donde se iniciará el gran barroco de la ciudad


Palacio Arzobispal, obra temprana de Soares y símbolo de los grandes mecenas de la ciudad

Con la primacía sobre el resto de diócesis lusas y enormes rentas provenientes de toda la zona norte del país (y el oro que llega desde Brasil), los arzobispos de la ciudad crearon una bella ciudad barroca que unía la ideología de la Contrarreforma con los ecos (más civiles) de la monarquía absoluta (pues, en el fondo, eran los segundos reyes de Portugal).
Iglesia de Santa Cruz. La fachada pertenece al primer barroco braquense, con decoración barroca sobre un esquema manierista

En esta unión de poderes temporales y espirituales cristaliza en una ciudad que multiplica sus palacios, templos, conventos y santuarios bajo el mecenazgo episcopal iniciado (todavía en tiempos renacentistas) por Luis de Sousa, anteriormente embajador de Portugal en Roma, que apoya decididamente la llegada de artistas extranjeros que se proveerán de nuevos recintos a las órdenes religiosas tridentinas que abren casa en la ciudad (San Felipe Neri, carmelitas, oblatos).
Se introducen así las maneras manieristas romanas en iglesias como San Víctor 
San Víctor. Típico ejemplo manierista

Sobre este fermento, ya en pleno siglo XVII, arquitectos provenientes de Oporto (en donde Nasoni, al que ya analizamos aquí, había constituido un fecundo taller) son llamados por un nuevo arzobispo, Rodrigo de Moura Teles.
El proceso culmina con dos arquitectos oriundos de la propia ciudad: Andrés Soares y Carlos Amarante, ya en tiempos del arzobispo José de Braganza.

Hospital de San Marcos. Carlos Amarante. Un magnífico trabajo en el que encontramos ecos tanto de Juvara como de Guarini

Andrés Soares aprende el oficio estudiando la amplísima biblioteca episcopal y vemos en él como el tardobarroco aún presente en Nasoni desaparece en sus grandes estructuras para dar paso a una explosión rococó de rocallas, guirnaldas, coronas y jarrones (inspirados en dibujos de Meissonier y de la tradición germana) y otros elementos arquitectónicos descontextualizados (herencia borrominesca, como sus frontones mixtilíneos y marcos de ventanas de perfil ondulante) que se multiplican en ventanas, portadas y frontones mixtilíneos.

Iglesia de los Congregados

Las arquitecturas adquieren así tridimensionalidad a través del claroscuro y el solapamiento de las estructuras (desde la decoración de placas ¿gallega?), aunque sin perder nunca su exquisitez
Portada palacio del Raio

En la iglesia y convento de los Oratorianos de San Felipe Neri, Soares se inspiró directamente en la obra realizada por Borromini en Roma, especialmente en la zona del convento, centrado por un frontón ondulante, con una fuerte tensión vertical creada por los estrechos entrepaños entre las pilastras que, en ciertos puntos (centro y esquinas) se proyectan hacia el espectador al convertirse en media columnas.


Todo el conjunto se cierra por un potente y varias veces articulado arquitrabe
.
Y, como siempre, sus magníficas ventanas.

Aún más subida de ritmo y decoración es la fachada, tan cercana, de la casa Rolao, en donde la tridimensionalidad de los elementos arquitectónicos se vuelca en la propia calle
Su obra maestra es el Palacio do Raio, construido para un acaudalado mercader de la seda, en donde el fantasioso dibujo de los vanos llega a su máxima expresión, aunque perfectamente "contenidos por las dobles pilastras laterales (de orden gigante) y la balaustrada superior

Aunque en su origen el muro se encontraba simplemente enfoscado, en el siglo XIX fue decorado con azulejos que, junto a las ventanas y puertas, crea un bellísimo fondo azul sobre el que se recortan las formas









viernes, 9 de febrero de 2018

NICOLAO NASONI Y EL GRAN BARROCO EN OPORTO



Interior iglesia de los Clérigos


Niccoló Nasoni, toscano de nacimiento, será el gran revulsivo del barroco en la ciudad de Oporto.
Educado en el gran barroco clasicista de Pietro da Cortona y Borromini (del cual tomará sus particulares ventanas), trabajará en Siena y más tarde en Malta, especialmente como pintor de quadrattura.
En Malta se puso en contacto, a través de su hermano, con el deán de la catedral de Oporto que será su introductor y gran mecenas en la ciudad, en la que residiría hasta su muerte
Conjunto de los Clérigos

Allí se convirtió en la gran figura (con amplísimo taller) que realizó las principales obras de la ciudad.

Palacio Episcopal 

Su estilo supo mezclar hábilmente la herencia lusa (con el granito como material básico en oposición a zonas lisas, pintadas en blanco; ciertas formas tardobarrocas, algunas muy emparentadas con la escuela gallega; las fachadas estrechas y de fuerte verticalidad) con las formas barrocas romanas (algunas de ellas derivadas del imaginario creado por Borromini y seguido por Guarini, como sus sugerentes ventanas) y las nuevas tendencias decorativas del final del estilo.
Fachada de los Clérigos

Tras unos primeros trabajos en la Se, su primera gran obra (que fue completando a lo largo de su vida) será la Iglesia de los Clérigos, en donde se encuentra el interior más diáfano y clásico de la ciudad, con una gran elipse rodeada por galerías perimetrales que sirven como estribos.

Su fachada, de fuerte relieve y poderosas pilastras que la articular a través de la luz y sus sombras, se sitúa sobre una escalinata, creando un perfecto telón de fondo sobre la larga perspectiva creada por la calle en cuesta (un verdadero efecto romano).






Su torre, gran mirador por toda la ciudad, se convierte a su vez en su gran hito vertical, con una decoración abundante y de múltiples registros que va ascendiendo por su perfil fusiforme en un movimiento constante.
Otras obras relevantes son la fachada de la iglesia de la Misericordia e donde se entremezclan los grandes elementos arquitectónicos (como sus ventanas y frontones rotos) con una fina decoración de rocalla
O la del Carmo, terminada por sus discípulos, de espectacular frontón mixtilíneo y maravillosas ventanas





 También realizó numerosas arquitecturas civiles, como las remodelaciones del puerto de la ciudad o el gran Palacio episcopal en donde consiguió conjugar rigor compositivo, fantasía decorativa y, una vez más, un fuerte impacto urbanístico 

























  En la parte superior el Palacio Episcopal, en la inferior las reformas del puerto