Dora Maar, la mujer que llora (en realidad, la mujer que hacía llorar Picasso para pintarla), la que fotografió la evolución del Guernica.
Pero Dora Maar era mucho más, especialmente una magnífica fotógrafa que fotografió ciegos, niños o mendigos en Cataluña con una sensibilidad extraordinaria que convertía a sus modelos en seres llenos de dignidad y verdad.
Relacionada con los círculos surrealistas de París hizo fotomontajes y experimentos que convertían la realidad en una sensación onírica, a veces de forma poética, otras terrible.


































