De nuevo nuestra historiadora que se está convirtiendo en favorita.
De nuevo Roma, por supuesto, en concreto Pompeya, y su método todavía mucho más elaborado que nos permite pasar de la experiencia de una excavadora a la teoría sobre los juegos o la prostitución en Pompeya.
Nos habla de toda la historia de este lugar, la anterior al Vesubio y la posterior que también ha habido mucha hasta la actualidad, explicando muchas de sus técnicas de excavación y de reconstrucción desde el siglo XIX en adelante. Nos lleva de una casa a otra para que vayamos viendo sus peculiaridades pero sobre todo para, partiendo de los objetos reales, elaborar teorías más complejas que nos sirvan para entender como vivían, cómo pensaban , cómo se relacionaban estos romanos.
A mí me gusta especialmente ver el proceso de pensamiento que lleva desde la aparición de cualquier vestigio a la elaboración de estas ideas más generales; un proceso en donde se junta la arqueología, la historia, los textos literarios pero también un buen juicio que parece el de un investigador secreto que siempre utiliza la navaja de Ockham para llegar a sus conclusiones.
El interesado, tanto por Pompeya como por la historia romana, estará emocionado de entender cómo son sus casas, su prostíbulos, sus lugares de juegos, sus tabernas, sus políticos, los numerosos grafitis y qué significaban en la época la esclavitud, el papel de la mujer, las envidias y traiciones más cotidianas.
Aún mejor que el de emperadores, y ya era difícil eso.



















