Mostrando entradas con la etiqueta 2.1.2 Escultura rococó. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2.1.2 Escultura rococó. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de febrero de 2026

Velleda. Museo Lázaro Galdiano

Velléda forma parte de un conjunto que comercializó la Faïencerie de Choisy-le-Roi en los últimos años del siglo XIX, del que también formaba parte "Diana" , "Mauresque" y "Alsace" copiados de modelos de Albert E. Carrier de Belleuse.

Este escultor, educado en el último barroco y el rococó, director de la Manufactura nacional de Sevres desde 1876 destacó especialmente por sus modelos femeninos con un característico el ideal de belleza que, basándose en la gracilidad, femineidad leve seducción y exquisitez rococós lleva a sus modelos a las mismas puertas del modernismo más exquisitro (sólo haría falta comparar algunas de sus obras con  las de Mucha (algo que su traslado a la loza hace aún más visible)




martes, 4 de marzo de 2025

NARCISO TOMÉ. EL TRANSPARENTE DE LA CATEDRAL DE TOLEDO

En la girola de la catedral de Toledo se abre, en una de sus bóvedas de crucería, un hueco que permite que entren directamente los rayos de sol.

Esta es la primera parte del transparente que se continúa en la pared del presbiterio que se llena de figuras en torno a un óculo del que salen rayos dorados. Por este lugar pasará la luz que iluminará por detrás la custodia, creando un efecto celestial.














 


En realidad la idea la había desarrollado Bernini en San Andrés y, sobre todo, en la Cátedra de San Pedro del Vaticano.

Lo verdaderamente novedoso (y que le da el carácter de barroco tardío, muy cercano al rococó) es su decoración sin que fin realizada por el propio Narciso Tomé y sus hijos entre 1721 y 1732.



Una larga alegoría en donde (como es típico del barroco) se funden arquitectura, escultura, pintura y luz, entremezclándose las artes (volviéndose impuras al entrecruzar sus características como las columnas que desgarran su piel como una membrana para dejar ver sus estrías o las placas recortadas se convierten en motivos orgánicos y la geometría se convierte en formas ambiguas).




Todo un desenfreno de nuestro último barroco que convierte al espectador en un actor de una enorme máquina teatral que cambia según el lugar de observación y la hora del día.





 



Un horror vacui de estética blanda y exquisita (como corresponde al rococó) que ha nacido de Churriguera y se terminado por volver casi inmaterial en la luz, unas veces en contraluz, otra en una luz lechosa, envolvente, sinuosa, sin verdaderos ángulos en los que crear sombras




                   TODOS NUESTROS POST DE LA CATEDRAL DE TOLEDO

 

lunes, 30 de diciembre de 2019

LA CAPILLA DE JESÚS NAZARENO. PRIEGO


Esta majestuosa capilla en donde se encuentra la obra señera de Rojas que ya analizamos aquí, podemos considerarla como el primer producto genuino del particular rococó de la Subbética.

Las obras se iniciaron en 1731, con Jerónimo Sánchez Rueda, discípulo de Hurtado Izquierdo, siendo terminado por Juan de Dios Santaella.


Se trata de un espacio centralizado realizado en varias fases.

Su planta exagonal se organiza por medio de fuertes machones entre los que se abren hornacinas poco profundas, con un segundo piso con tribunas y una excepcional cúpula gallonada sobre múlriples pechinas en donde ya apreciamos la calidad de las decoraciones de Santaella, jugando con una elegante bicromía blanca y negra.

Posteriormente se construyó un tabernáculo para el Nazareno que, pocos años después se desplazó de su ubicación central para generar el eje de simetría del retablo que recorre tres de sus paredes, siendo realizado por Santaella (el inferior) y Francisco Javier Pedraxas (el superior)


sábado, 21 de mayo de 2016

LA POLÍTICA MORAL DEL ROCOCÓ. Julio Seoane


Si partimos de la idea de que el arte rococó no es uno de los que más me apasionan, que me haya fascinado este libro tiene un doble mérito.
En apenas 200 páginas, su autor parte de este arte que solemos calificar de recargado y frívolo para, a través de él y sus sugestiones, plantearnos nuevas maneras de entender la posmodernidad como momento en donde la modernidad de origen ilustrado ha comenzado a enseñar sus fallas y más que nunca necesitamos de nuevos estímulos y formas para reinventar una nueva manera de urbanidad.
Cumple así el ensayo una doble función: darnos una visión contemporánea del arte rococó en donde se prescinde de lugares comunes y se buscan nuevas sugestiones y funciones sociales y, a la vez, volver a examinar la posmodernidad y su forma líquida, en donde no hay verdades absolutas (como demuestra la propia física cuántica) sino opiniones frágiles, un tanto indefinidas, convertidas en moda, perfectamente intercambiables como es una porcelana encima de una mesita.

Se concluye así (tanto en el rococó como en la actualidad) en la importancia de lo fugaz, decorativo, erótico y múltiple; la charla intrascendente (por el puro placer de hacerlo sin esperar encontrar grandes verdades), la sensibilidad frente a cualquier tipo de dogma... intentándoles quitar su visión negativa para insistir en cuánto nos pueden ayudar a calmar las heridas que produjo el movimiento moderno.
Es un "dejarse tocar por los otros", aceptar la contingencia y el azar en un nuevo modelo de urbanidad en un medio hipersofisticado (cuánto hay de hiperrrealidad o simulacro en el mundo rococó), dándole de nuevo importancia a la seducción, a la relación entre las personas (y no sólo al puro, anestésico individuo ilustrado-moderno), a lo que sucede (más que a lo que se planea), al instante inspirado frente al plan largamente elaborado.
                                                        
  Todo esto se encuentra detrás de una estética como la rococó, blanda frente a la dureza del proyecto moderno, más llena de vida que de ideas, tan falsa y teatral como en el fondo real, pues nuestro mundo actual es una perfecta rocalla de origen híbrido, sin esquinas precisas ni plan concreto


viernes, 1 de abril de 2016

LA PORCELANA DEL BUEN RETIRO



Tras el estanque, la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro

Justo donde hoy se sitúa el Palacio de Cristal y su lago existió en el siglo XVIII una Fábrica de Porcelana, llamada del Buen Retiro.
Se trataba de una de las llamadas Reales Fábricas de las que ya hablamos aquí, creada por Carlos III a semejanza de su fundación anterior en Capodimonte (Nápoles).
Sus productos, de gran calidad, pretendían surtir el mercado de lujo interior sin recurrir a las importaciones (una típica política colbertista), siendo su principal cliente la propia monarquía y sus Reales Sitios.
Sus productos (figurillas, relojes, vajillas...) tuvieron en una primera época de clara filiación rococó (un rococó elegante, casi rozando lo kitsch, importado de modelos franceses).



Posteriormente, y con el cambio de estilo en el país galo, se irá perdiendo la grazia por formas más severas, que prescinden de colores y barnices.
La fábrica fue volada por el propio ejército inglés durante la guerra de Independencia. Debió de ser tal la explosión que la zona, antes elevada como puede verse en la imagen que abre el artículo, quedó como un profundo hoyo ahora ocupado por el Palacio de Cristal y su lago.

viernes, 11 de marzo de 2016

LA BASÍLICA DE SAN MIGUEL EN MADRID (1) EL INTERIOR


Posiblemente se trata de la iglesia más italiana de la capital, un auténtico Guarini ya en los mismos albores del rococó.
Su arquitecto será Bonavía, artista italiano traído por Felipe V como decorador teatral, aunque rápidamente se irá abriendo un espacio propio en la corte, colaborando en las grandes renovaciones del Palacio de Aranjuez.

La iglesia (antes justo y Pastor, posteriormente reasignada a San Miguel, y en la actualidad Pontificia) fue mecenada por el cardenal infante Luis de Borbón (mecenas también del primer Goya al que le encargó el retrato de su familia, aún en clave rococó).
Su planta responde al modelo de cruz latina de una sola nave y profundas capillas con coro alto y ábside profundo, aunque es en el alzado en donde se encuentran sus mayores exquisiteces.
El arquitecto gira los tradicionales machones, dejándolos esquinados respectos a la nave central. De esta manera, las paredes se ondulan creando un continuo movimiento de formas cóncavas y convexas muy relacionado con el estilo de Guarino Guarini, el discípulo de Borromini, como si se ratara de unidades independientes que fuerzan el espacio de la nave central).

Este movimiento se ve contrapunteado por los propios retablos de las capillas, que, de forma convexa, producen un fuerte avance sobre la profundidad de los nichos a la vez que se contraponen con las formas cóncavas superiores.

Todo este complejo alzado se concreta en una cubierta mixta en donde se alternan las bóvedas de crucería (en las formas convexas) con cúpulas, siendo elíptica, y con eje perpendicular a la nave, la del crucero.(completándose así esa lucha espacial entre nave central y laterales que comentábamos anteriormente)
Las diferentes ventanas (rectangulares y treboladas, mucho más abiertas) crean una sucesión de formas subrayada por los contrastes lumínicos (estas fórmulas también podrían rastrearse en la obra de Borromini y Guarini).




Cubierta del crucero

La estructura (derivada de su carácter cuasi palaciego) se decora con formas barrocas (las grandes pilastras de mármol coronadas por capiteles y cornisas dorados) y rococó (formas de rocalla animadas por delicados putti) que, sin embargo, se encuentran muy controladas, y no llegan a ocultan su espectacular arquitectura.









.




.






Entre las obras de arte de contiene la iglesia hay que destacar especialmente dos: la magnífica talla del Cristo de la Fe de Salvador Carmona y el maravilloso Belén de Mayo que, a la manera de Monte Sacro, representa escenas más allá del puro Nacimiento de Cristo.























martes, 17 de marzo de 2015

EL SAGRARIO DEL PAULAR.


Barroco final o puro rococó, como queráis denominarlo.
Fruto del taller dirigido por Francisco Hurtado Izquierdo, se encuentra íntimamente ligada a otra obra también cartuja, en Granada.

En realidad este curioso espacio tras el altar dedicado a la exposición permanente del Santísimo es una característica de esta orden, aunque no parece tan adecuada la hiperdecoración a su carácter austero.
Sagrario con transparente en la parte superior

La estructura es compleja, dividida en dos ámbitos, uno centralizado con pequeñas capillas radiales entre machones mixtilíneos, y otro dedicado al sagrario, una gran maquinaria barroca que incluye un transparente que la comunica con la iglesia y permite la entrada de luz (una idea que inicia Bernini en su Trono de San Pedro en el Vaticano, como ya vimos aquí)
Columnas salomónicas con abundante follaje, al modo de Churriguera

Toda la arquitectura recurre a la curva, una sinuosidad que se ve reforzada por la decoración sobredorada y en donde encontramos un elemento tan típico de esta época, la rocalla, pero también las columnas salomónicas (también heredadas , esta vez del Baldaquino de Bernini), la flora extremadamente carnosa, cortinajes fingidos (como ya hemos visto aparecer en Rivera) e incluso los arcos polilobulados que lo emparentan con una cierta fantasía islámica (una interpretación rococó de los que abren la macsura de la Mezquita de Córdoba)
Los remates bulbosos de la parte superior, al modo de Rivera



En nichos excavados en los pilares mixtilíneos, se encuentran varias esculturas realizadas por Duque Cornejo (el sobrino de la Roldana)