miércoles, 31 de enero de 2018

LA CATEDRAL DE VALLADOLID. JUAN DE HERRERA


Junto al Escorial, es la obra de mayor empeño del reinado de Felipe II y de la carrera de su gran arquitecto, Juan de Herrera.
Iniciada en 1589, su propia magnitud (unido a los progresivos problemas económicos de la Corona) hicieron que quedara inconclusa.
El primer problema que se encuentra el arquitecto son los trabajos de Hontañón, que pretendía un nuevo revival gótico a la manera de las catedrales de Segovia o Salamanca

Frente a ello, Herrera propone una forma clasicista que se separa de su basílica del Escorial, dando protagonismo a lo longitudinal frente a la centralización del Escorial, con tres naves, profundos capillas laterales y testero plano.
Proyecto original



Maqueta
En el proyecto existía un crucero no destacado en planta pero sí en alzado que nunca se llegó a construir (en realidad, lo realizado, tan sólo era algo menos de la mitad del conjunto en donde la nave transepto actuaría como eje de simetría del gran eje longitudinal, tal y como puede apreciarse en la maqueta)

El interior aún se encontraría más despojado que el propio Escorial, con gruesos y limpios pilares sobre los que tan sólo se insinuaba una pilastra que conectaría con el arquitrabe y friso que iría avanzando en su articulación según asciende hasta crear (maravillosa nota manierista) un fuerte resalto sobre el que las bóvedas de cañón (retranquedas a la verdadera vertical de los pilares) parecen flotar, especialmente por la luz rasante de sus vanos termales, semiescondidos.





Las naves laterales se articularían con bóvedas de arista.

Al exterior los larguísimos muros laterales mantendrían una rítmica secuencia por medio de pilastras, y tan sólo serían interrumpidos por las portadas del transepto, también inacabadas (les faltaría su segundo cuerpo), así como las torres y cúpula que crearían el vector vertical del conjunto.



En toda la obra existe una obsesión por la matemática y la geometría, con el característico juego entre volúmenes (huecos y llenos) 



Los masivos pilares no son simplemente un elemento de sujección sino que forman parte de una relación entre volúmenes positivos y negativos (Su grosor representa justamente la mitad del intercolumnio, llevando a la perfección el modelo planteado por Bramante en el Claustro de Santa María della Pace, en donde el pilar actúa ya como "resto de un pared horadada")



En este proceso el espectador (como ocurre en el clasicismo más radical) queda excluido de un edificio del que sólo puede ser testigo, pues no puede interactuar verdaderamente con él, pues es un objeto tridimensional autosuficiente.

En su interior se encuentra un magnífico retablo de Juan de Juni
.






HERRERA Y LO HERRERIANO. FOTOGALERÍA


.

.


                                Lonja de Mercaderes. Sevilla



























Escalera Imperial. Alcázar de Toledo






Francisco de Mora y la expansión del herreriano

martes, 30 de enero de 2018

JUAN DE FLANDES. RETABLO MAYOR CATEDRAL DE PALENCIA

Hoy queremos dedicarnos a su faceta más narrativa, observando alguna de las tablas que realizó para el retablo mayor de la Catedral de Palencia (que ya estudiamos aquí).

Se trata de un trabajo realizado en su segunda etapa, cuando, tras morir la reina, se traslada a Castilla (Salamanca, Palencia) para trabajar en programas religiosos.
Su última gran obra (que dejó inacabada y terminada por sus discípulos) son estas tablas que se realizaron para ampliar el retablo (fundamentalmente escultórico) para situarlo en la capilla mayor.

En ellas se nos narran los principales episodios de la Infancia y Pasión de Cristo.

En ellos encontramos la herencia flamenca (región de la que procedía, de ahí Juan el Flamenco o de Flandes) en sus paisajes de cielos transparentes y amplias perspectivas en donde se mueven figuras estilizadas de rostros dulces (en la línea marcada por Hugo van der Goes o Memling).



Existe un fuerte interés por la luz (tan cristalina), con composiciones un tanto arcaicas para el momento, con sus características típicas de anatomías de gran cabeza sobre cuerpos sumamente esbeltos.

En muchas de ellas nos sorprende su gusto por lo anecdótico o el empleo de lo caricaturesco




lunes, 29 de enero de 2018

ESCALERA DORADA. DIEGO DE SILOÉ


Una de las más afortunadas reformas (no góticas) de la Catedral de Burgos es esta magnífica escalera dorada de Diego de Siloé.
Se encuentra en el crucero, sirviendo para enlazar la puerta de la Coronería (en una cota mucho más elevada respecto al suelo del templo) con el interior.

En ella vemos a un Diego de Siloé conocedor de las novedades italianas, especialmente de los trabajos de Bramante para el Pario de Belvedere.
Como él, utiliza una estructura de doble rampa sobre un tramo inicial que vuelve a cerrarse en su parte superior. Realmente todo un tratado de cómo monumentalizar una necesidad y darle un empaque totalmente clasicista al que colaboran los tres arcos triunfales que se alternan en las zonas inactivas del conjunto.

Sin embargo, parte de este clasicismo se encuentra (a mi juicio) empañado por una decoración aún demasiado plateresca, que le resta claridad y equilibrio en favor de los puramente ornamental (especialmente en el trabajo de forja de la baranda, del Maestro Hilario)



domingo, 28 de enero de 2018

PIAZZA MERCANTI. El corazón medieval de Milán

 Apenas a dos minutos de la plaza del Duomo, camino hacia el Castillo de los Sforza se encuentra este rincón peatonal que nos lleva de repente a la Milán medieval.

Palazzo della Ragione. En el centro estatua ecuestre del Potestá Oldrado de Tresseno

No en vano era el corazón de esta ciudad, generado por el Palazzo della Ragione, mecenado por el Potestá Oldrado de Tresseno, que se convirtió en ayuntamiento (Broletto) en 1228, siguiendo los modelos septentrionales italianos que ya vimos aparecer en el Palazzo del Broletto de Como.

En su momento se trataba de un edificio de dos pisos, con la parte baja convertida en un gran porche cubierto bajo sus arcadas para situar en él los puestos más relevantes del mercado.





La primera planta se dedicaba a las reuniones del Concejo presididas por el Potestá.
Junto a él se encuentra  la Loggia degli Osii, palacio del siglo XIV (1316)  realizado por Matteo Visconti para su hijo en donde una balconada (Parlata) servía para la lectura de las actas, acuerdos y castigos de la ciudad (en la balconada, el águila representaría la justicia)







Estatuas de Ugo da Campione y de su hijo Giovanni

Cerrando uno de los lados cortos se encuentra otra construcción gótica Casa dei Panigarola.

El cuarto eficio es el Palazzo delle Scuole Palatine, remedo de universidad catedralicia que será reformado en el siglo XVI con una fachada manierista





























jueves, 25 de enero de 2018

ALEJO FERNÁNDEZ. LA VIRGEN DE LOS NAVEGANTES


Junto con la Virgen de la Rosa de Santa Ana que ya analizamos aquí, esta Virgen de los Navegantes de los Reales Alcázares se tiene por la obra maestra del pintor que introduce el Renacimiento en Sevilla, aunque aún con resabios góticos.

La obra es, además, el primer testimonio artístico del Descubrimiento de América (alrededor de 1531–36), apareciendo en ella el propio Cristóbal Colón (peimra figura por la izquireda), Carlos V (con manto rojo), el rey Fernando, Pizarro, Hernán Cortés, los hermanos Pinzón o, ya en un segundo plano, los indígenas americanos ya convertidos al catolicismo.

La iconografía retoma el tema de la Virgen de la Misericordia, gótico pero que se siguió empleando en el renacimiento como ya vimos en Piero della Francesca, bajo cuyo manto protege a los simples mortales.
En la propio figura de la Virgen se observa el carácter ecléctico de su obra en la que une el canon esbelto y curvilíneo de lo gótico o los esgrafiados de oro de su manto típico del estilo gótico flamenco tan arraigado en el ámbito castellano, con su interés por el retrato (muchos de ellos en perfil estricto quattrocentista), el propio espacio que genera el manto o la recreación marina de los barcos de la flota de Indias



miércoles, 24 de enero de 2018

COVARRUBIAS. ALCÁZAR DE TOLEDO


Al igual que el de Madrid, el Alcázar de Toledo era un conjunto heterogéneo de construcciones medievales que quiso regularizarse en tiempos de Carlos V.
Para entonces Covarrubias partía ya de las experiencias acumuladas en la reforma del Alcázar de Madrid y el Palacio Episcopal de Alcalá de Henares, organizando todo el conjunto en torno a un gran patio de fuerte raigambre clasicista.


Se trata de un cuadrado de doble columnata sobre la que se montan arcos de medio punto, decorándose las enjutas con el escudo imperial.

Toda la construcción se remata con una balaustrada.
La evolución hacia el clacismo es sumamente evidente si comparamos este patio con otro bastante anterior en su producción, pero muy cercano en el espacio: el que se desarrolla en el Hospital de Santa Cruz 










Alcázar de Toledo

Hacia el exterior se organizó el edificio entre cuatro torres angulares, regularizándose la fachada a través de pisos y huecos de ventanas, colocando sobre ello la característica logia de ventanas corridas, un elemento habitual del arte de Gil de Hontañón (véase la fachada de la Universidad de Alcalá) que ya empezaba a quedar desfasado. (Posiblemente para modernizar la imagen del elemento se utiliza el almohadillado, un tanto descontextualizado en un lugar tan elevado)

Covarrubias organiza en su eje de simetría una entrada triunfal, remarcada por columnas adosadas y gran escudo imperial entre maceros


En el fondo del patio se construyó una de las primeras escaleras imperiales del país, acaso sobre proyecto de Covarrubias (o Villalpando) y ejecutado por Juan de Herrera