Francisco García Nava, arquitecto municipal, es el encargado de llevar a la práctica el diseño realizado por Arbos y Urioste , creando esta capilla o el gran propileo de entrada.
La capilla ocupa un lugar principal dentro de los recorridos del espacio funerario, enmarcada desde el propio pórtico y situada en alto, encajada entre hileras de cipreses centenarios.
Para ella utilizó una planta centralizada de cruz griega (aunque reconvertida en octógono por las capillas menores) que se desarrolla en una cúpula central.
Tanto esta como las ventanas utiliza los arcos parabólicos y catenarios (tan queridos también por Gaudí) que dan una extraña movilidad y ascensionalidad a la obra. y se unen a otros elementos que juegan entre el modernismo (como el ambiente curvilíneo que se genera en toda la cúpula al unirse con las capillas menores, los detalles florales y animalísticos, como las alas de un murciélago) y el historicismo (desde el neobizantinismo del interior de la cúpula, el gusto por la bicromía del mármol blanco y el ladrillo del neomudéjar, como lo es también la torre, las vidrieras neogóticas o el uso de la arquitectura del hierro y el cristal en la marquesina de entrada)


























