Mostrando entradas con la etiqueta 2.4.9 Bibliografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2.4.9 Bibliografía. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de octubre de 2026

EL ZEN EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO





















Interesante incursión en un tema fascinante en el que se estudia cuánto de zen (verdadero o como simple impostura) tiene el arte contemporáneo.
Su autora plantea el libro en dos partes, dedicándole la primera a unas cuestiones básicas sobre el nacimiento y características del zen (aunque fundamentalmente en su vertiente más taoísta)
En su segunda mitad hace un repaso (lamentablemente muy rápido, en mi opinión) de las influencias zen desde el postimpresionismo hasta mediados del XX, viendo las múltiples formas en las que pudo metamorfearse esta disciplina que occidente fue descubriendo primero indirectamente (a través de la teosofía que dio origen a las primeras abstracciones) y luego, en plena efervescencia de los 50 y 60 por autores como Klein, Miró o la escuela del Pacífico.
Más que un tratado es (como el zen) una ventana para mirar y descubrir


Ana Crespo. El Zen en el arte contemporáneo


lunes, 2 de diciembre de 2024

Arte hiperdramático (1)

 Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible. RILKE

 La adolescente está desnuda sobre un podio. El vientre liso y la elipse oscura del ombligo quedan a la altura de nuestra mirada. Mantiene el rostro ladeado, los ojos bajos, una mano frente al pubis, la otra en la cadera, las rodillas juntas y algo flexionadas. Está pintada de siena natural y ocre. Sombras en siena tostado realzan los pechos y perfilan las ingles y la rajita. No deberíamos decir «rajita» porque hablamos de una obra de arte, pero al verla no se nos ocurre otra cosa. Es una hendidura nimia y vertical, sin rastro de vello. Damos la vuelta al podio y contemplamos la figura de espaldas. Las atezadas nalgas reflejan grumos de luz. Si nos alejamos, su anatomía nos parece más inocente. Pequeñas flores blancas le tapizan el pelo. Hay más flores a sus pies —un charco de leche—. Incluso a esta distancia seguimos percibiendo el olor tan peculiar que desprende, como a bosque perfumado de lluvia. 

Junto al cordón de seguridad, un atril con el título en tres idiomas: Desfloración.


Clara y la penumbra(c.2) (Jose Carlos Somoza)

lunes, 8 de mayo de 2023

¿QUE ESTAS MIRANDO?: 150 AÑOS DE ARTE MODERNO EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS. WILL GOMPERTZ


Impresionante.

Lo empecé al jueves por la noche y el domingo ya se me había acabado, como una magnífica carrera de fórmula 1 sobre el arte moderno (según el canon francés, comenzando en el Impresionismo) que es imposible dejar.

Pues está magníficamente escrito y mejor aún explicado (¡Cuánto gusta encontrarse con alguien que sabe tanto y tan bien sobre el tema, pudiéndolo resumir en sus puntos claves y relacionarlo con el pasado y el futuro de forma perfecta!)

Sin necesidad de un estilo académico (a veces tan pesado) consigue explicar con una frescura (tan clara y precisa) los intereses y las técnicas de los distintos movimientos de vanguardia, que enlaza y compara , analizando obras concretas que enseñan a ver al principiante.

A todo eso le añade un poco de salseo y anécdotas que explican mucho más de lo que parece, creando una obra perfecta para aquel que quiera introducirse en el arte contemporáneo y empezar a disfrutarlo más allá de los clichés y frases hechas que todo los que nos dedicamos a esto hemos oído tantas veces.


MUCHOS MÁS LIBROS PARA COMPRENDER EL ARTE MODERNO


sábado, 22 de noviembre de 2014

LA OBRA DE ARTE DESCONOCIDA. BALZAC+PICASSO


En 1832, un joven Balzac publicaba en prensa este cuento corto que terminaría por convertirse en una de las obras más citadas por los autores del siglo XIX (Rodin, Cezanne) o XX (Picasso, Mann, Rilke...) ¿Cuál era su embrujo?
Acaso la genialidad de introducir en sus escasas páginas la más completa y profunda reflexión sobre la creación artística, sus momentos más excelsos y sus más tristes fracasos, reflexionando sobre la verdad y la mentira en el arte, su imposibilidad de recrear directamente la realidad o la necesidad de buscar una mentira (simétrica pero no tangente) para conseguir el efecto de realidad sin tener que copiarla (algo que tanto interesó a Cezanne o a Picasso).
                                                        
El texto utiliza dos pintores históricos (Porbus y un joven Poussin) y otro inventado (Frenhofer) para buscar los límites del arte y terminar despeñados por el abismo de una doble locura, la del amor y los celos y la de la propia pintura.

Su lectura es toda una lección sobre arte clásico (desde Rafael a Tiziano, con excelente explicaciones sobre perspectiva o pincelada suelta) a la vez que una verdadera premonición de lo que será el arte moderno (desde la primacía de la luz del impresionismo, la estética del fragmento de Rodin, la búsqueda de armonías musicales que practicará Cezanne o Kandinsky), y yo en alguna ocasión he utilizado fragmentos suyos en clase de arte de 2º de Bachillerato con muy bueno resultados.

Pero esta edición tiene, además, un plus. Contiene los grabados que Picasso realizó para la edición de Vollard, una extraordinaria colección de dibujos que pasan del modo ingresco (precedente de la famosa Suite Vollard) a la abstracción de grandes mallas de puntos, claramente entroncadas con su escultura Monumento a Apollinaire.
Y es que esta obra fue una verdadera obsesión para Picasso, que llegó a alquilar el taller en la Rue de Grans Agustins citada en el libro en donde terminará pintando el Guernica.
En ella encontraba algunos de sus temas centrales, como el poder de la creación, el pintor y la modelo, los límites de la representación... que le ocuparon gran parte de su obra.


sábado, 4 de octubre de 2014

KAWABATA. KIOTO. UNA NOVELA-TRATADO SOBRE EL JARDÍN Y LA ARTESANÍA NIPONA

  
  ¿No son abstractos todos los jardines japoneses?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de Kawabata y de su maravilloso estilo, casi como el que cincela, con sumo cuidado, las miles de facetas de un diamante.
En esta novela el lector lo volverá a encontrar, pero también encontrará muchas otras cosas.
Se sumergirá en la melancolía como una forma estética (especialmente cara a la cultura japonesa) que celebra la vida pero no olvida nunca el pasado, valora el paso del tiempo como forma de dar dignidad a las cosas a la vez que las va destruyendo lentamente.
Por eso, nada mejor que elegir Kioto, la gran capital del imperio japonés durante más de un milenio, que ya ha cedido su trono a Tokio y se debate entre la conservación de su pasado (una y otra vez reanimado, aunque cada vez de forma más melancólica, con los festivales que hacen girar el año) y la modernidad. Una ciudad llena de nostalgias.
Nada mejor tomar la propia época en donde la tecnología y la industrialización va eliminado las formas artesanales de los protagonistas (tejedores, diseñadores de obis y kimonos) e invade las tiendas tradiciones de aparatos electrónicos que son el envés (real pero también simbólico) de toda una larga forma de entender el mundo, como el mismo hecho de introducir diseños de Klee o de Kandinsky en los tradicionales obis.

Pero si por algo recomiendo este libro es por lo que le puede aporta a un occidental de conocimiento del jardín japonés.
Durante toda la obra sus protagonistas celebrarán el mundo (y a ellos mismos; "el color de los cerezos llorones floreció en lo profundo de su corazón") a través de la contemplación de los cerezos en flor, de las plantaciones de cedros, de los jardines de alcanfores...
A través de sus páginas podrá comprender el aspecto puramente intelectual de la naturaleza convertida en jardín, pues hasta los propios cedros son eliminados de sus ramas para crear troncos rectos a la vez que convierten el bosque en una composición humana.
Una Naturaleza (y con ella el propio tiempo al que se encadena) que es manipulado hasta conseguir un producto mental (igual que la arquitectura occidental manipula el espacio en bruto para darle forma precisa).
Ante este producto lentamente conseguido (pues la prisa no entra entre el catálogo de prioridades del mundo japonés tradicional, justo lo contrario que en la actualidad) el hombre no debe mirar (actividad puramente física) sino contemplar (con todo su ser, dejándose impregnar por el mundo circundante), para reencontrarse en una flor, incluso la elegancia de una flor caída al suelo por una tormenta, aceptando así tanto la belleza como su continua evolución.

Es toda un estética de lo sutil, que desprecia los tulipanes por sus vistosos colores y se ensimisma  en las flores y las hojas de dos violetas que arrojaban una sombra leve sobre el verde nuevo del musgo que cubría el tronco.


.

sábado, 1 de febrero de 2014

Guía histórica ilustrada: EL ARTE EN EL 98

                                                 
Desde hace tiempo estoy ocupado en buscar los vínculos entre la tan reiterada generación del 98 y la pintura para darles a mis alumnos un marco de referencia para el proyecto en el que estamos trabajando: literatura y arte en la Edad Contemporánea.
En medio de este proceso que me está obligando a revisar conceptos (tanto literarios como artísticos) de este fin de siglo he encontrado esta magnífica guía (del año 98) que me está alumbrando numerosos conceptos y relaciones.
Rompiendo con la tradicional división entre arte decimonónico y vanguardia, su autor (Arturo Colorado) parte de ciertas temáticas (el paisaje castellano, la España Negra, el casticismo Vs la modernidad, los otros 98...) para ir presentando a una nómina de pintores que habitualmente pasan desapercibidos (desde Solana o Zuloaga a Ricardo Baroja, Romero de Torres, Miguel Nieto, Casas, Rusiñol, Sorolla o los propios vanguardistas...).



Con este original planteamiento cambia la perspectiva tradicional para unir distintas tendencias (desde el paisajismo al idealismo, el tardorromanticismo, el novecentismo o el idealismo) con los temas centrales de esta generación (tan dispares entre si que representan perfectamente el conglomerado de ideas de bullía en este momento de tránsito al siglo XX).

El texto incluye, además, multitud de ilustraciones comentadas, así como textos de la generación que permiten una lectura mucho más amplia, tanto de los pintores como de los escritores, y nos dan claves para unir ambas disciplinas y ver su tan poco analizado contacto, adhesiones o discrepancias.
Muy interesante, tanto para la literatura como para el arte

sábado, 22 de junio de 2013

Anne Bancroft. Un libro para empezar a "no comprender" el Zen

                                                 


El libro que hoy me gustaría presentaros es uno de los mejores que he leído para empezar a "no comprender" (que es la verdadera manera de empezar a conocer) el Zen.
Su lectura es sumamente amena y muy esclarecedora.
Sus primeras páginas nos hablan del origen y principales ideas de esta filosofía que, nacida en China, arraiga con fuerza en Japón.
Tras ello se nos hace un rápido y ameno repaso por los principales maestros hasta la actualidad. Una narración llena de anécdotas que nos permite poco a poco ir profundizando en sus ideas que no lo son.
Tras ello (y recomiendo el comienzo de su lectura desde aquí) se hace un interesante recorrido visual (con cortos pero esclarecedores pies de fotografías) sobre las artes y expresiones artísticas que se relacionan con él (sodo, ikebana, artes marciales, haikú, pintura, jardín, meditación...) y que nos amplían y profundizan la visión, ayudándonos a comprenderlos.


sábado, 4 de mayo de 2013

TANIZAKI. ELOGIO DE LA SOMBRA


Muchos lo conocerán como uno de los más señeros narradores nipones.
Sin embargo, el libro que os quiero presentar hoy es un ensayo, breve y concentrado, que ayudará a muchos a internarse en algunas de las ideas estéticas del arte japonés (y oriental en general).
A través de su libro encontraremos referencias a la arquitectura (y sus sugerentes aleros o espacios internos), el teatro No, la belleza femenina, la técnica del lacado ( y su cualidad de sombra y profundidad), la preferencia por el jade (esos bloques de piedra extrañamente turbios que atesoran en lo más recóndito de su masa unos fulgores fugaces y perezosos, como si se hubiera coagulado en ellos un aire varias veces centenario), la propia comida...
En todos estos ejemplos el autor nos va desgranando con una exquisita sensibilidad el gusto oriental por el paso del tiempo que se graba de forma sutil sobre los objetos y el llamado wabi sabi o belleza de lo inconcluso, indefinido, inacabado, imperfecto, que la oscuridad permite aumentar, dando así pie al espectador a reconstruir lo fugaz y semipercibido, cargando de resonancias internas la visión inconclusa.

                                                              
  El libro, es un pequeño grito de nostalgia frente a un Japón, el más tradicional, cada vez más invadido por la técnica y la exactitud occidental, que a nuestro autor casi le parece pornográfica.