Aunque gran parte de su vida Dante fue un exiliado, nunca
pudo alejarse (al menos en el sentimiento) de su ciudad, y aún queda una fuerte
presencia del poeta que impregna muchos lugares de la ciudad medieval.
Vamos a hacer un pequeño paseo por eso rincones, yendo un poco más allá del recorrido que hace el famoso Inferno de Dan Browm.
Y para comenzar qué mejor lugar que su amado San Giovanni,el baptisterio en el que tanto tiempo pasó y cuyos magníficos mosaicos (tanto
del cielo como el Infierno) bien pudieron servirle de inspiración para su DivinaComedia.
Desde allí, y pasando por una catedral aún sin terminar,
deberíamos encaminar nuestros pasos
hacia su barrio natal, el que controlaban los Cerchi (jefes de los
güelfos negros a los que pertenecía el poeta). Casi esquina con la via del
Corso encontraremos una diminuta iglesia (Santa Margarita) en la que ocurrieron
numerosos episodios de su vida. En ella conoció a su amor platónico: Beatrice
que aún está enterrada en ella y los enamorados de medio mundo siguen
escribiendo cartas para colocarlas en un capazo a su lado.
Allí también casó con Gemma Portonari, su verdadera esposa,
también enterrada allí.
Junto a la iglesia, en una manzana de casas que aún guardan
un espíritu medieval con sus torrri (como la de la Castaña) se encuentra el
museo dedicado al poeta.
Realmente merece una visita en la que conoceremos la
Florencia medieval, su urbanismo, sus conflictos políticos, mobiliario y
podremos ver algunas ediciones de su Divina Comedia. Pequeño pero didáctico es
un rincón reposado con poco turismo.
Tomado la calle que tiene su nombre llegaremos muy pronto a
otros lugares Dante. Frente a frente se encuentran la Badía (en donde se
encontraba con Beatrice) y el palazzo della Potestá (Bargello), en donde, durante un
tiempo, ejercitó su pasión política, alternándola con el cercano Palazzo Vecchio, aún en
construcción
En él que se guarda su
famosa máscara funeraria (fue elegido como uno de los priores de la república,
teniendo que firmar el exilio de numerosos negros y blancos tras una pelea en
la procesión de San Giovanni, lo cual terminaría por costarle a él el exilio).
La Badía (izquierda) y el Bargello (derecha)
Deberemos regresar a la via del Corso y su continuación para
llegar a la via degli Albazi. Al final de ella se encontraban las casas de su
familia política, las torri y palazzi de los Portinari.
Ante ella se encuentra una colosal escultura del poeta y en su interior
su tumba vacía, pues por muchos intentos no se logró devolver su cuerpo desde
Rávena





















