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domingo, 28 de octubre de 2012

ALGUNAS LECTURAS PARA VIAJAR A ESTAMBUL


Evidentemente, viajar a Estambul es hacerlo a un mundo híbrido, y para ello lo mejor es utilizar a Pamuk y su obra entre dos mundos que nos hará comprender mejor esta mezcolanza de oriente y occidente que es la ciudad.

                                                                   
  Sus títulos son innumerables, desde el propio Estambul. Ciudad y recuerdos (una guía emocional y autobiográfica de la ciudad), Nieve (si queremos empezar a vislumbrar los conflictos latentes entre atarturkismo, laicismo e islamismo), El Libro Negro (una peculiar novela policiaca en la ciudad) o Me llamo Rojo (un fascinante fresco del Estambul otomano y sus ilustradores)
                                                                 
Mucho más ligero pero interesante por su cinismo sobre el turismo en Estambul o los conflictos turco-griego es Márkaris y su Muerte en Estambul.

En el plano histórico es recomendable Sánchez Adalid y su Sublime Puerta (el mundo de los Jenízaros en el Estambul Otomano del XVI) la obra de Shumueli, El Harén de la Sublime puerta (en donde conoceremos la fascinante vida e intrigas de este verdadero estamento de poder) 
                                           
 Del periodo estrictamente bizantino es sumamente interesante   la obra de Maeso de la Torre, Al-Gazal, viajero de los dos orientes, pues aunque no en su integridad, hay numerosos capítulos que nos presentan las fastuosa corte imperial
                                                                  
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domingo, 2 de septiembre de 2012

SINAN (I). EL MIGUEL ÁNGEL OTOMANO. LAS MEZQUITAS DE SOLIMÁN Y DE SHEZADE


Mezquita de Solimán

" En lugar de la estructura, se contempla el espacio"
Dogan Kuban
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 Mezquita de Solimán
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En la Historia del Arte solemos pecar de un constante eurocentrismo que nos hace olvidar lo que ocurre fuera de nuestras fronteras académicas. El caso que tratamos es sumamente significativo. Sinan, arquitecto coetáneo de Miguel Ángel o Vignola, y constructor de obras tan magnas como las mezquitas de mezquitas de Mihirimah, Edirne, la del Sehzade Mahomet y la impresionante Suleymaniye Camii (mezquita de Solimán), que lograron crear toda una nueva forma autóctona dentro de un arte tan tradicional como el islámico de la Edad Moderna.
Si existe un rasgo distintivo su obra es el trabajo del espacio, algo en lo que supera radicalmente a sus contemporáneos europeos. Para ello su inspiración directa fue Santa Sofía y su sistema de empujes y cúpulas, pero no deberíamos olvidar su formación militar (fue jenízaro)  alcanzando el grado de "zemberkcibasi" (oficial jefe de catapultas) gracias a sus capacidades matemáticas que más tarde se trasladaron al campo de la arquitectura (curiosamente, los arquitectos de Santa Sofía fueron ingenieros más que arquitectos)

Mezquita de Solimán
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Nombrado arquitecto a los 50 años, retomó las maneras otomanas de mezquita compleja (que incluía madrasa, jardines, tumbas, zocos para la sustentanción económica) y el espacio centralizado bizantino al que eliminó en sus interrupciones visuales (como los cortinajes de arquerías) para conseguir un espacio diáfano y una consecución exterior mucho más rica en volúmenes que caen en cascada desde la cúpula central sin necesidad de contrafuertes visibles (se embuten en los muros).


 Mezquita de Shezade (del Príncipe)
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Sobre esta base, y con un conocimiento de las matemáticas en absoluto reñido con la sensibilidad, realiza numerosos trabajos en donde el juego es la combinación de estructuras circulares y rectas para conseguir unas de las definiciones de espacio interior más ricas y sugerentes de la Historia del Arte.

 Mezquita de Shezade (del Príncipe)
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En este primer post que le dedico al arquitecto las imágenes que se han venido utilizando son la de Shezade Cami y las de la gran mezquita de Solimán.
Mientras la primera es un juego de profunda simetría y de una amplitud visual inigualable (una cúpula central rodeada de cuartos de esfera para una cruz griega en altura que desaparece para crear un espacio diáfano en la planta, gracias a todo el apoyo concentrado en cuatro esbeltos pilares)



Mezquita de Shezade (del Príncipe)

La segunda, la más grandiosa de todas las mezquitas imperiales, se inspira en Santa Sofía, recuperando las medias cúpulas en sentido longitudinal y los grandes arcos en el transversal, creando grandes paredes caladas que desmaterializan la arquitectura.
Mezquita de Solimán

Mezquita de Solimán

Por otra parte, las grandes obras de infraestructuras previas consiguieron crear una gran plataforma sobre la colina que permitió todo un amplísimo conjunto que se destaca de forma inigualable sobre el skyline de Estambul



domingo, 20 de mayo de 2012

VISITANDO MARRAKESCH
























Os propongo una breve itinerario por una de las ciudades islámicas más fascinantes que conozco, capaz de arrastrarnos a las Mil y Una Noche o al propio Al Andalus en muy pocas horas de avión desde España
Evidentemente el recorrido debe iniciarse (y acabarse, y volverse a pasar una y otra vez) por la plaza de Jemma el Fna, fascinante a cada hora del día o la noche, pero verdaderamente mágica a la caida del sol, en las últimas luces y las primeras sombras (no dudéis comer en sus puestecillos y probar, si os da el estómago, sus estupendos caracoles).























Desde allí quizás sería bueno acercarse a ver (sólo en el exterior) la mezquita de la Kutubiya y su espléndido alminar almohade tan emparentado con la Giralda.

Volviendo nuestros pasos a la plaza, quién puede resistirse al embrujo y las compras en uno de los zocos más fascinantes del Magreb (y entre tienda y tienda curiosear por sus adarbes, mezquitas y funduq).
























Si los atravesamos hacia el norte encontraremos un fascinante recodo de la historia en donde poder visitar una kuba almorávide y una madrasa meriní (Ben Ali) ambas verdaderas joyas del arte islámico.
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Y aún nos quedan visitas sumamente interesantes, como las tumbas sadíes y su espléndida decoración, el Palacio Bahía




 






















O un recorrido por sus murallas (tan emparentadas con las de Sevilla)
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Si disponemos de más tiempo los alrededores son sumamente interesantes. Muy cerca de la medina se encuentra la Menara, antigua explotación agrícola con espléndida buhaira.
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Es magnífico también el palmeral (aunque cada vez más mermado por el abuso hidraúlico y las construcciones elitistas) .

Si aún nos apetece ir más lejos, ¿por qué no acercarnos al Atlas y ver la nieve en una hora desde el palmeral?
































¿Y si marchamos hacia el oeste en busca del Atlántico y visitamos la magnífica judería de Esaouira?























¿O si buscaos el Gran Sur, con sus kasbahs?
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MARRUECOS, EL GRAN SUR. KARS Y KASBAHS BEREBERES


   Kasr de Ait-Benhaddou

 Es la arquitectura más elemental del planeta: barro, paja, cañas y troncos de palmeras. Desde hace milenios se utilizaba ya en Mesopotamia, y es un verdadero lujo poderla contemplar aún en pie, más allá del Atlas, en la frontera misma del desierto del Sáhara.

Son las kasbahs (casas fortificadas) y los kusr (pueblos compuestos por varias kasbahs) de los que derivan nuestras palabras alcazábar y alcázar. Fortificaciones que protegían lugares preciosos (oasis y lechos de uadis en donde el agua permitía los palmerales) y servían como puntos de comercio y abastecimiento de las caravanas que atravesaban el desierto.

 Normalmente pertenecían a señores poderosos (pachás o gobernadores, las kasbahs) o eran agrupaciones tribales (los kurs) que aprovechaban el territorio de una forma asombrosa a través de un complejo sistema de regadío realizado por medio de pozos y acequias, ampliando el límite productivo hasta el límite óptimo (ya explicamos el funcionamiento de los oasis aquí).

 Kasbah de Tamir


Al exterior sus muros están realizado de adobe (paja mezclada con arcilla) que se levantaban entre grandes paredones de madera hasta que el material secaba y se convertía en el más perfecto aislante natural tanto ante el frío y el calor. Con este sistema se organizaban las habitaciones en torno a patios en donde se abrían las ventanas.

Kasr de Ait-Benhaddou

La economía de medios es verdaderamente espectacular y, visto desde lejos, estos kurs parecen castillos de arena, casitas de belén surgiendo en el palmeral.

 Kasr de Ait-Benhaddou


Sin embargo su resistencia es asombrosa, y se conservan aún edificaciones del XVII en la que aquellas gentes dejaron sus símbolos tribales marcados en el barro o decoraron las paredes con repetidas formas geométricas que volveremos a encontrar (eternizadas en ladrillo) en el mudéjar español, hecho en gran parte por bereberes.
 
 Símbolo tribal

 Kasr de Ait-Benhaddou


 
Kasbah de Tamir


Iglesia de San Juan Bautista. Valladolid (Mudéjar)

Al interior todo cambia y un laberinto de pasillos y habitacionesse mueve por los varios niveles de la construcción, con altos techos que la protejan del calor e incluso sofisticados sistemas de aire acondicionado por medio de canalizaciones internas de aire que comunicaban los sótanos frescos con las habitaciones superiores.

 Kasbah de Tamir

En los casos más ricos (las kasbahs de pachás) el simple techo de cañizo y barro se sustituye por fastuosas techumbres mientras las paredes se llenan de yeserías, con oratorios particulares y salas de poder en donde se juega con la luz.

 Kasbah de Tamir


 Oratorio particular. Kasbah de Tamir

 Salón del trono. Kasbah de Tamir


En los kurs tribales no aparece este lujo pero sí una curiosa construcción en la parte superior del poblado: el tesoro o granero, una habitación en donde se guardaban cosechas y objetos de cada familia, con pequeñas celdas particulares, que nos hablan de un complejo sistema de propiedad en donde se unía la propiedad común (la generada por las aguas libres del oasis junto a la privada (aquella que se generaba por medio de canales o norias que permitían el regadío de zonas más altas, propiedad de la familia que realizaba la obra de infraestructura (Barceló)

Toda esta riqueza  artística e histórica tiene, sin embargo un futuro algo sombrío. Los nuevos materiales están comenzando a sustituir al tradicional adobe y los kurs y kasbahs se están abandonando para que la erosión las devuelva al mismo desierto del que salieron. Algunas se están convirtiendo en hoteles, otras en puros decorados turísticos o cinematográficos.

 
 Si no lo remediamos, la riqueza que poco a poco va afluyendo dejará estas construcciones como puros fósiles de paredes carcomidas, como ya nos ocurrió a nosotros mismos en lugares como Burgos o Soria, donde también se trabajó el adobe (por la influencia beréber) y ahora están poco a poco deshaciéndose, convertidas en establos o simplemente abandonadas por confortables casas de cemento.

 San Esteban de Gormaz. Soria

Jaraba. Zaragoza

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA PLAZA DE JEMMA EL FNA. Marraquesch


Cuando el viajero llega a ella desde la Kutubiya, después de haber logrado traspasar la barrera de tráfico infernal que la rodea, de pronto, como si el tiempo tuviera agujeros, enormes discontinuidades, pasa sin saber cómo lo ha hecho al Oriente fascinante de las Mil y una Noches.
Y es que ha entrado en la Plaza de Jemma el Fna, la llamada plaza de los muertos, un amplio espacio en donde se clavaban las cabezas cortadas de aquellos que se rebelaban contra el poder.
Entonces era un gran descampado entre los zocos y la gran mezquita aljama en donde paraban las caravanas que habían atravesado el desierto, ofreciendo sus productos desconocidos que se producían más allá de las dunas y el calor infernal. Se vendía ganado y se hacían grandes negocios y, entretanto, animados por la multitud que allí concurría, acudían todos aquellos que podían hacer dinero con sus habilidades, fascinando con sus historias, mostrando a los animales que vinieron con los camellos.
Una enorme algarabía que bien se podía producir en otras ciudades coetáneas de Al Andalus, y de lo que aún nos han quedado algunos espacios como el Zocodover toledano, la Plaza de Bib Rambla de Granada o el Arenal sevillano
Y esta es precisamente su maravilla. Mantener el espacio pero también su vida propia, como si nada hibiera ocurrido en los últimos 900 años. La historia parada en su espacio de una forma tan profunda que, gracias a la iniciativa del escritor español Juan Goytisolo, ha merecido se declarado Patrimonio Universas intangible por parte de la UNESCO.



El viajero ha de saber eso. Conocer que es un lugar de vida en donde ha de mezclarse para poder comprender algo. Las fotografías, además de pagarlas, de poco valdrán, sólo un leve recuerdo de aquella explosión de realidad que supera a los sentidos.
Pues muy pronto todos los sentidos quedarán saturados y sentirá el olor profundo de las especias que adoban las comidas que se ofrecen en las decenas de puestos, desde los intensos caracoles que se tomarán como una sopa a los pinchos morunos, las salchichas de hígado, el jugo de las naranjas o todo el dulzor del mundo de los puestos de dátiles, pasas e higos rondados por enjambres de avispas ante el vendedor impávido.

Degustará su olor mientras escuchará sin pausa los tambores y los crótalos de los gnaua, descendientes de los antiguos esclavos sudaneses que tocan ritmos endiablados, aquellos que no hace mucho tiempo aún servían para sanar a los enfermos.


Y monos amaestrados se posarán encima suyo para provocar la foto y unos dinares
O se acercará a grupos que rodean a los contadores de cuentos antiguos que intentará comprender en las caras alucinadas de los marroquíes que los escuchan.
Podrá tatuar sus manos con hena, como si fuera una doncella presta a casarse, o se jugará el dinero entre los trileros que se colocan sobre el suelo sus tres cartas manoseadas.
O quizás prefiera vender su alma de otras maneras, acercándose a los sacamuelas que trabajan en vivo, o pidiendo un vaso de agua a los aguadores vestidos de carnaval que deambulan entre el gentío tocando su campanilla.

Podrá consultar su futuro a pitonisas o acercarse a santones que le aconsejaran bajo la débil protección de una sombrilla.
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Será eso y muchas cosas más acumuladas sin orden sobre una mente incapaz de comprenderlo todo, pues pasará junto a acróbatas, se dejará llevar por el ritmo del laúd, se rendirá al fin ante el embrujo de las cobras alzadas sobre sí mismas al ritmo de una flauta muy aguda, y tendrá que luchar para que no le coloquen pequeñas culebrillas encima.