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domingo, 20 de mayo de 2012

MARRUECOS, EL GRAN SUR. KARS Y KASBAHS BEREBERES


   Kasr de Ait-Benhaddou

 Es la arquitectura más elemental del planeta: barro, paja, cañas y troncos de palmeras. Desde hace milenios se utilizaba ya en Mesopotamia, y es un verdadero lujo poderla contemplar aún en pie, más allá del Atlas, en la frontera misma del desierto del Sáhara.

Son las kasbahs (casas fortificadas) y los kusr (pueblos compuestos por varias kasbahs) de los que derivan nuestras palabras alcazábar y alcázar. Fortificaciones que protegían lugares preciosos (oasis y lechos de uadis en donde el agua permitía los palmerales) y servían como puntos de comercio y abastecimiento de las caravanas que atravesaban el desierto.

 Normalmente pertenecían a señores poderosos (pachás o gobernadores, las kasbahs) o eran agrupaciones tribales (los kurs) que aprovechaban el territorio de una forma asombrosa a través de un complejo sistema de regadío realizado por medio de pozos y acequias, ampliando el límite productivo hasta el límite óptimo (ya explicamos el funcionamiento de los oasis aquí).

 Kasbah de Tamir


Al exterior sus muros están realizado de adobe (paja mezclada con arcilla) que se levantaban entre grandes paredones de madera hasta que el material secaba y se convertía en el más perfecto aislante natural tanto ante el frío y el calor. Con este sistema se organizaban las habitaciones en torno a patios en donde se abrían las ventanas.

Kasr de Ait-Benhaddou

La economía de medios es verdaderamente espectacular y, visto desde lejos, estos kurs parecen castillos de arena, casitas de belén surgiendo en el palmeral.

 Kasr de Ait-Benhaddou


Sin embargo su resistencia es asombrosa, y se conservan aún edificaciones del XVII en la que aquellas gentes dejaron sus símbolos tribales marcados en el barro o decoraron las paredes con repetidas formas geométricas que volveremos a encontrar (eternizadas en ladrillo) en el mudéjar español, hecho en gran parte por bereberes.
 
 Símbolo tribal

 Kasr de Ait-Benhaddou


 
Kasbah de Tamir


Iglesia de San Juan Bautista. Valladolid (Mudéjar)

Al interior todo cambia y un laberinto de pasillos y habitacionesse mueve por los varios niveles de la construcción, con altos techos que la protejan del calor e incluso sofisticados sistemas de aire acondicionado por medio de canalizaciones internas de aire que comunicaban los sótanos frescos con las habitaciones superiores.

 Kasbah de Tamir

En los casos más ricos (las kasbahs de pachás) el simple techo de cañizo y barro se sustituye por fastuosas techumbres mientras las paredes se llenan de yeserías, con oratorios particulares y salas de poder en donde se juega con la luz.

 Kasbah de Tamir


 Oratorio particular. Kasbah de Tamir

 Salón del trono. Kasbah de Tamir


En los kurs tribales no aparece este lujo pero sí una curiosa construcción en la parte superior del poblado: el tesoro o granero, una habitación en donde se guardaban cosechas y objetos de cada familia, con pequeñas celdas particulares, que nos hablan de un complejo sistema de propiedad en donde se unía la propiedad común (la generada por las aguas libres del oasis junto a la privada (aquella que se generaba por medio de canales o norias que permitían el regadío de zonas más altas, propiedad de la familia que realizaba la obra de infraestructura (Barceló)

Toda esta riqueza  artística e histórica tiene, sin embargo un futuro algo sombrío. Los nuevos materiales están comenzando a sustituir al tradicional adobe y los kurs y kasbahs se están abandonando para que la erosión las devuelva al mismo desierto del que salieron. Algunas se están convirtiendo en hoteles, otras en puros decorados turísticos o cinematográficos.

 
 Si no lo remediamos, la riqueza que poco a poco va afluyendo dejará estas construcciones como puros fósiles de paredes carcomidas, como ya nos ocurrió a nosotros mismos en lugares como Burgos o Soria, donde también se trabajó el adobe (por la influencia beréber) y ahora están poco a poco deshaciéndose, convertidas en establos o simplemente abandonadas por confortables casas de cemento.

 San Esteban de Gormaz. Soria

Jaraba. Zaragoza

sábado, 10 de diciembre de 2011

TEXTOS PARA COMPRENDER LOS JARDINES ISLÁMICOS. LOS POEMAS FLORALES



“¡Oh, habitantes del Al-Andalus,
que felicidad la vuestra al tener aguas, sombras, ríos y árboles¡
No existe el jardín del Paraíso sino en vuestras moradas
Si yo tuviera que elegir, con éste me quedaría.
No penséis que mañana entraréis en el Infierno;
¡no se entra en el Infierno después de haber vivido en el Paraíso!

Era tal el amor que tenían los musulmanes a sus jardines que en el siglo XI surgió un nuevo género literario que hacía poesías en torno a ellos conocido como rawdiyyat (de rawd, ‘jardines’ en árabe) o nawriyyat, si se refería específicamente a las flores.
El poeta más destacado en este género fue el valenciano Abu Ishaq Ibrahim Ibn Jafaÿa de Alcira (1058-1138), al que llamaban al-Ÿannán ("El Jardinero o el amante de los jardines).

Sus obras son cortas composiciones que hablan del jardín y los sentimientos que le producen, mucha veces relacionándolo con lo amoroso (lo cual es habitual en la lírica islámica).

Os dejo con algunos de ellos

“El jardín era un rostro de una blancura resplandeciente, la sombra una cabellera negra, y el agua del arroyo una boca de hermosos dientes.”
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“El árbol con su acequia es como una hermosa con el talle aprisionado por un cinturón”

“Ráfagas de perfume atraviesan el jardín cubierto de rocío
cuyos costados son el circo donde corre el viento...
Yo enamoro a este jardín donde la margarita es la sonrisa;
el mirto, los bucles,
y la violeta el lunar”

“Era un caballo alazán con el cual se encendía la batalla como un tizón de coraje

Su pelo era del color de la flor del granado; su oreja, de la forma de la hoja de mirto”
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TEXTOS PARA COMPRENDER EL JARDÍN ISLÁMICO


En el lugar más elevado del jardín deberá construirse una casa, para facilitar su guarda y vigilancia. La orientación será hacia mediodía, elevando algo el sitio donde vayan a emplazarse la alberca y el pozo. En lugar de este último será mejor construir una acequia que corra bajo la umbría de árboles y plantas. Cerca de ella se plantarán macizos, que estén siempre verdes, de todas las plantas que alegran la vista y, algo más apartadas, diversas variedades de flores y árboles de hoja perenne. Un cerco de viñas rodeará toda la finca y, en la parte central, emparrados darán sombra a caminos que encuadrarán los arriates. En el centro se ha de levantar, para las horas de reposo, un pabellón abierto por todos lados y rodeado por rosales trepadores, arrayanes, y las diferentes flores que embellecen un jardín. Será más largo que ancho, para que la vista no se fatigue contemplandolo. En la parte más baja se dispondrá una nave de habitación para los huéspedes que hagan compañía al propietario; tendrá su puerta y una alberca que, oculta por un grupo de árboles, no podrá verse desde lejos. Convendrá, además, construir un palomar y una torrecilla habitable
Ibn al-Jatib (Siglo XIV. Parece realmente una descripción del Generalife antes de que éste existiese)


(Sobre la Alhambra) No creo, en fin, que en Europa se halle nada semejante, puesto que es todo tan magnífico, tan majestuoso, tan exquisitamente obrado, que ni el que lo contempla puede cerciorarse que no está en un paraíso, ni a mí me sería posible hacer una relación exacta de cuanto vi
Jerónimo Münzer (Viaje por España, 1494-1495)


(Almunia al-Sumadihiyya, Almería taifa) En él plantó toda clase de frutales y otros árboles, además de especies raras, como plátanos, cañas de azúcar y otros tipos de frutos imposibles de describir. En el centro de este parque hay una hermosa huerta con quiscos que tienen pavimento de mármol blanco. Se llamaba esta huerta-jardín Sumadihiyya y se encuentra muy cerca de la ciudad. La rodean otras muchos jardines parecidos, en los que había lugares de recreo incomparables.al-‘Udrí:
El Alcázar (de Sevilla) , que es un palacio que fue de los reyes moros, muy bello y rico, labrado a la morisca; tiene por todas partes hermosos mármoles y agua de pie abundantísima; hay baños y salas y varias cámaras, por todas las cuales pasa el agua con curioso artificio y son lugares verdaderamente deliciosos para el verano; tiene un patio lleno de naranjos y limoneros hermosísimos, y dentro otros apacibles jardines, y en ellos un bosque de naranjos donde no penetra el sol, y es quizá el sitio más apacible de España
Andrea Navagero (1526)
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Nos llevaron a ver el jardin de la ciudad (el Real de Valencia), muy bien plantado de limoneros, naranjos, cidros y palmeras. Con una cerca cubierta completamente con ramas y hojas de naranjos y adornado de mesas, altares, púlpitos naves, sillas y otros objetos hermosamente confeccionados de mirto… planta que era fácilmente guiada hacia todas partes para la formación de diversas figuras… jardines en general tan bien arreglados, que el visitante cree estar en el paraíso.
Jerónimo Münzer (Viaje por España, 1494-1495)
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(Sobre una antigua almunia cordobesa) Este hayr era el más extraordinario y bello de los lugares, al mismo tiempo que el de más completa y perfecta belleza. Su patio era de mármol de un blanco puro; un arroyuelo, semejante a una serpiente de rápidos movimientos le atravesaba; había en él una alberca de agua transparente. Las paredes y eltecho del pabellón estaban ricamente decorados de oro y azul. El jardín tenía hileras de árboles acertadamente colocados; lo animaban los botones de las flores. Tan espesa era su vegetación, que el sol no podía contemplar su suelo terrizo; la brisa se impregnaba de perfumes, lo mismo de noche que de día, al pasar por este jardín
al-Fath ibn Jaqan