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martes, 27 de mayo de 2025

LA PLANTA LIBRE. EL CORAZÓN DE LA ARQUITECTURA MODERNA



Hasta mediados del XIX el muro era el elemento portante (el que sujeta). Esto generaba una arquitectura muy férrea en donde había que controlar el tamaño de los vanos (ventanas) y realizar complejos cálculos de tensiones para colocar sus cubiertas, desplazando pesos  y asegurando ese muro con machones y contrafuertes.

Pero la nueva arquitectura del hierro (aplicada en Chicago a los primeros rascacielos) y más tarde el hormigón armado (cemento con varillas de metal en su interior) cambiaron por completo las estructuras.


Por una parte los techos se realizan por medio de estas vigas de hormigón que aguantan mucho mejor que los tradicionales dinteles de piedra (pudiendo separar mucho más los soportes)

Estas columnas crean la estructura interna del edificio que se desvincula del muro. 

Las consecuencias son enormes.

Por una parte, hacia el exterior, se pueden abrir cuantas ventanas queramos y donde queramos, pues el muro no sujeta nada

En el interior las paredes interiores sólo son de división y se pueden organizar en cada piso de la manera que se quiera en cada piso, e incluso cambiarlas. Se pueden así adaptar a múltiples funciones.















El movimiento moderno (Gropius, Le Corbusier o Mies) desarrollará todas estas características para crear la nueva arquitectura) 



domingo, 18 de mayo de 2025

Análisis y comentario Torre Eiffel. París

Edificio realizado por el ingeniero Gustave Eiffel como reclamo visual para la exposición universal de 1889. Pertenece a la arquitectura del hierro y cristal
Su planta es un gran cuadrado en cuyos vértices apoyan los pilares.
Su alzado se realiza con un nuevo material (hierro). Se realizaban las piezas en la base de la obra, se ascendía y se remachaba en caliente (se agilizaban así los trabajos, que ya no eran realmente de construcción sino simplemente de montaje).























La estructura se apoyaba en cuatro grandes pilares inclinados unidos por arcos catenarios que los reforzaban (al unirlos estructuras entre sí permitían que toda la estructura funcionara como un solo elemento, dando más fuerza a todo el conjunto)


Sobre esta primera planta se realizan dos más que se van estilizando progresivamente.
Toda la construcción está pensada para para combatir los problemas que podría generar el viento sobre un edificio tan alto. Por un lado, la propia forma de construir, con cientos de varillas entrecruzadas daban mucha fuerza a la estructura en múltiples direcciones a la vez que dejaban pasar el viento entre ellas, sin generar un efecto vela.

La estructura se culmina con un pequeño mirador que recoge las tensiones, como hacían las linternas en la cúpula
Decorativamente hay pequeños elementos de forja en los arcos con motivos vegetales, pero el resto carece de ella (al menos en la idea de la decoración que existía en el momento.

COMENTARIO
La torre Eiffel es una estructura compleja de interpretar.
Como hemos visto se encuentra a mitad de camino de una arquitectura (sin una clara función) y una escultura gigante.
No servía para habitar, tan sólo era un gigantesco hito vertical en la ciudad (que superaba a las tradicionales cúpulas). Un marcador de la exposición universal que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa que iba a ser desmontada cuando esta acabase.


Ni siquiera era una construcción, sino un gigantesco montaje técnico que rehuía de los materiales tradicionales y apostaba por otro industrial (carente de belleza para la estética del momento), en bruto, con los propios remaches a la vista.


Con todo esto atentaba contra la arquitectura tradicional (él mismo era ingeniero, no arquitecto) y creó una verdadera oleada de críticas.
Sin embargo, con el tiempo, la torre Eiffel se convirtió en un verdadero icono de la arquitectura del hierro y cristal (un verdadero canto a la revolución industrial) y también de la ciudad y el país.
En ella se subvertían las categorías tradicionales por otras que serán fundamentales en la modernidad: belleza vs utilitarismo, técnica vs estética..., creando un nuevo modelo de arte que valora los materiales en bruto, la sinceridad de la construcción, la geometría como forma decorativa ...
Gran parte de su legado lo recogerá el movimiento moderno, desde la escuela de Chicago al funcionalismo.

domingo, 22 de diciembre de 2019

EL ELEVADOR DE SANTA JUSTA
























Foto, cortesía JV

En medio de la Baixa se alza este elevador que la comunica con la zona alta del Chiado, una solución urbana que hoy, simplemente, se ha convertido en fetiche urbano.

Fue diseñado en 1900 por el ingeniero  fue diseñado por Raoul Mesnier de Ponsard y el arquitecto francés Louis Reynaud, posiblemente relacionado con Eiffel.

Sus motores se colocan en la parte superior, generando un extraño campanille que remata el delgado cuerpo realizado en hierro, siguiendo las formas y modelos de la arquitectura del hierro y el cristal y decoración neogótica




martes, 10 de abril de 2018

LA ARQUITECTURA DEL HIERRO Y EL CRISTAL. UNA POLÉMICA REVOLUCIÓN

 




El siglo XIX fue el de la expansión de la Revolución industrial por Europa Occidental y EE UU.

Sus nuevas formas de producción (trabajo en cadena), sus materiales (especialmente el acero) y sus nuevas necesidades (estaciones de ferrocarril, puentes, mercados…) renovaron por completo la arquitectura del momento, iniciando la llamada arquitectura del hierro y cristal que es el antepasado directo de nuestros edificios actuales.
  
                                   Estación de Atocha. Madrid






Esta revolución arquitectónica se basó especialmente en un nuevo material, el acero. Sus cualidades le permitían una construcción más rápida y barata (las piezas ya llegaban hechas a la obra y sólo era necesario montarlas), a la vez que (gracias a su resistencia) conseguían eliminar los soportes internos, consiguiendo arquitecturas diáfanas (sin obstáculos visuales), con gran capacidad de generar un espacio interno muy amplio, adaptable a cualquier necesidad.


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Ambas imágenes pertenecen al Mercado Central de Valencia. Observa como no existen columnas intermedias lo que permite una visión diáfana (sin obstáculos visuales) que puede adaptarse a las necesidades prácticas.







Junto al acero, otro material será protagonista: el cristal
Gracias a las nuevas tecnologías este cristal era mucho más resistente que el vidrio antiguo, pudiendo cubrir grandes espacios que permitían la iluminación natural de las arquitecturas a la vez que eliminaba peso muerto en las paredes de las obras. 




También fue utilizado como invernadero de la flora de Filipinas para una exposición Iberoamericana.


Sin embargo, y pese a todas estas ventajas, la nueva arquitectura tuvo serios problemas para imponerse. El principal de ellos era su falta de belleza (entendida en el sentido tradicional). Los arquitectos más clásicos sólo veían en estos edificios un puro amasijo de hierros.




Por ello, las primeras obras del estilo serán obras de ingenieros, no de arquitectos. Obras esencialmente prácticas (utilitarias) como estaciones de ferrocarril, puentes… u otras simplemente efímeras (pensadas para ser utilizadas durante un cierto tiempo para luego ser desmontadas), siendo fundamentales para su desarrollo las Exposiciones Universales.



(Pabellón para la Exposición Nacional de la Minería de 1883)

Quizás la obra más emblemática (y primeriza) de este nuevo estilo sea el Pabellón que Paxton realizó para la Exposición Universal de Londres.

 Paxton Pabellón Exposición Universal de Londres.(Cristal Palace, 18541)


Su forma está inspirada en la estructura de los invernaderos (de los cuales era experto Paxtón) y tenía las ventajas de su diafanidad, gran espacio interior e iluminación natural. Era, además, el perfecto lugar para exponer las últimas novedades generadas por la industria, precisamente en un marco arquitectónico puramente industrial.

Sin embargo, el gran éxito de la arquitectura del hierro y el cristal fue la famosa Torre Eiffel, también edificada para una Exposición Universal (la de 1889, primer centenario de la Revolución francesa).



Pensada de forma efímera se decidió mantener pese a no tener una clara utilidad. Ante esto hubo una gran polémica. 

Fijaros en la carta que escribieron artistas y personajes relevantes de la cultura francesa
Escritores, escultores, arquitectos, pintores y aficionados apasionados por la belleza hasta aquí intacta de París, queremos protestar con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra indignación, en nombre del gusto francés mal apreciado, en nombre del arte y de la historia franceses amenazados, contra la erección, en pleno corazón de nuestra capital, de la inútil y monstruosa Torre Eiffel. ¿La ciudad de Paris será por más tiempo asociada a las barrocas y mercantiles imaginaciones de un constructor de maquinas para deshonrarse y afearse irreparablemente? Pues la Torre Eiffel, que ni la misma y comercial América querría, es, no lo duden, la deshonra de París. Todos lo sienten, todos lo dicen, todos se afligen profundamente, y no somos más que un débil eco de la opinión universal, tan legítimamente alarmada. Por último, cuando los extranjeros vengan a visitar nuestra Exposición, exclamaran sorprendidos:

“¿Cómo? ¿Éste es el horror que los franceses han encontrado para darnos una idea del gusto del que tanto presumen?




Realmente lo suyo no era la profecía, pues como todo el mundo sabe, la torre Eiffel muy pronto se convirtió en una de las imágenes más conocidas de París.


Se equivocaron por completo, pues el tiempo terminaría por demostrar que estos nuevos materiales (sin adornos) serían el gran futuro de la arquitectura. Primero en los rascacielos de la Escuela de Chicago, luego en toda la arquitectura del XX y XXI



Ciudad de las Ciencias y las Artes. Calatrava. Valencia. Aún en proceso de construcción en 2009

Frente a todo ello, es habitual que dentro de esta arquitectura, y pese a sus esqueletos y tectónicas radicalmente novedosas, exista toda una intención de recordar estilo anteriores (neos, historicismo, modernismo...) que dieran una máscara más clásica (y bella para el concepto de ese momento)

                  Mercado del Born. Barcelona


Mercado de San Miguel. Madrid



Pasaje Gutiérrez. Valladolid
Y muy a menudo neo-orientalista




OBRAS COMENTADAS

Torre Eifell (París)








El cable inglés. Almería



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Puentes sobre el Duero (Oporto)
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Elevador de Santa Justa (Lisboa)





miércoles, 4 de abril de 2018

PUENTES DE HIERRO EN OPORTO


La peculiar geografía de Oporto, con una gran falla por la que transcurre por el final del Duero, hizo necesario infraestructuras que comunicaran la ciudad de Oporto con su vecina Gaia en donde se encontraban las principales bodegas de vino de Oporto y era la vía natural de comercio (terrestre) con Lisboa.
Las nuevas tecnologías del hierro y cristal facilitaron la tarea (anteriormente tan sólo llegó a existir un puente de barcas)

El primero de los puentes fue construido en 1877 por Seyrig, socio de Eiffel: puente de María Pía, de uso ferroviario.

Sin embargo, el puente pronto quedó sobrepasado por el tráfico y tan solo dos años después el mismo autor construyó otro, el más famoso de la ciudad, el puente de Luis I.

Mucho más cercano a la zona comercial (y ahora turística), se trataba de una estructura a dos alturas, con una plataforma inferior literalmente suspendida de la superior que  asu vez era sostenida por un gran arco parabólico que enlazaba las dos orillas sin necesidad de apoyos centrales.

Su técnica constructiva, basada en múltiples varillas de metal remachadas a paneles (también metálicos) que dan fuerza a la estructura sin restarle flexibilidad frente al viento, contra el que apenas crean resistencia, es idéntica a la de la Torre Eiffel, apenas dos años anterior.






viernes, 24 de marzo de 2017

Análisis y comentario LA ESTACIÓN DE ATOCHA


PLANTA
Nos encontramos con una amplísima planta basilical (forma rectangular longitudinal) por completo diáfana, perfecta para la función para la que se construyó: el embarcadero en donde los trenes pararan y pudieran realizarse las subidas y bajadas de los pasajeros.

A ambos lados de este gran espacio central (tal y como podemos ver perfectamente en la fachada) se sitúan otros espacios longitudinales, utilizados para taquillas y otros servicios necesarios para una estación de ferrocarril.

ALZADO
Nos encontramos con una dualidad en los materiales.
Por una parte (y siendo los verdaderamente estructurales) los edificios se sustentan en vigas de hierro unidas por medio de remaches, utilizando el cristal para el amplio techo.
Detalles de los remaches de las vigas

Por otra, y con una función mucho más decorativa, encontramos el ladrillo.

Como decíamos, la estructura se organiza sobre estos grandes pilares, utilizando el ladrillo para las paredes (no estructurales) en donde podemos observar rasgos eclécticos (pilastras almohadilladas, vanos cuadrangulares derivados del modernismo vienés, imaginativos capiteles...)
Tanto en las paredes como en el gran vano central predomina el vano sobre el muro.



CUBIERTA
Destaca especialmente la gran cubierta central central realizada con cristal y elementos metálicos sobre una serie de arcos elípticos que arrancan de los pilares. Su "ligereza" permite la ausencia de sustentaciones centrales, haciendo más diáfano el espacio.




DECORACIÓN
Típicas de la época, existen formas historicistas combinadas con otras neomudéjares y modernistas





COMENTARIO
La obra es un perfecto ejemplo de la arquitectura del hierro y cristal que, sin embargo, no renuncia a ciertos caracteres historicistas (neomudéjares en especial)

Plaza de toros de las Ventas, típico ejemplo de arquitectura neomudéjar

 Del primer estilo recoge los materiales modernos y sus posibilidades (mayor resistencia para crear espacios diáfanos, menor precio al ser realizados industrialmente, y mayor rapidez de construcción al ser piezas prefabricadas que se montan in situ)


Su construcción se relaciona íntimamente con el desarrollo de la revolución industrial en España que tuvo en el ferrocarril uno de sus máximos exponentes (En origen denominada Estación Central de Madrid, ilustraba perfectamente el trazado radiocéntrico del ferrocarril hispano).
Como era habitual en este estilo, la planta y el alzado se vinculaban directamente a las necesidades prácticas (crear un espacio longitudinal y diáfano para los trenes), iniciándose la idea del funcionalismo que será básico en la arquitectura contemporánea, aunque su "falta de belleza" (según el gusto de la época) hacía que la decoración y los acabados recurrieran a modelos históricos, en especial el neomudéjar, que tanto éxito había tenido en la España decimonónica (véase el Palacio de Cristal)


Detalle del Palacio de Cristal en donde se une la arquitectura del hierro y cristal y el neomudéjar

El proyecto definitivo de la obra lo firma Alberto de Palacio, discípulo de Eiffell y arquitecto de múltiples registros (desde el modernismo vienés del Círculo de Bellas Artes, el peculiar Gótico inglés del Palacio de Telecomunicaciones...) que recoge la fuerte influencia francesa de los primeros proyectos y la "españoliza" a la moda neomudéjar



















                                        Torre Eifell
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En los últimos años, y vinculada al crecimiento de la Alta velocidad, la Estación fue reformada por Moneo que mantuvo las antiguas dependencias convirtiéndolas en un jardín tropical, mientras que las nuevas vías se construían a continuación de ellas, tal y como analizamos aquí