lunes, 24 de junio de 2019

SAN MIQUELE IN FORO. LUCCA


Como ya veíamos hace un tiempo, Lucca es un perfecto ejemplo de cómo la ciudad puede evolucionar en el tiempo y aquel lugar que fuera foro, lugar público pero también religioso, se terminaría convirtiendo en la iglesia más bella de la ciudad, aún rodeada de su gran plaza.
Renovación de otra anterior, el edificio que podemos contemplar hoy es una iglesia románica construida entre los siglos XI y XV, siendo lo fundamental del XII.
Quiere la tradición hacer de Buscheto (autor del baptisterio de Pisa) el autor de esta obra. Lo que es evidente es su clara influencia pisana, especialmente en lo que se refiere a la columna exenta, de plena armonía clásica (mejor aún, paleocristiana).
Si observamos su lateral veremos la típica construcción de cruz latina con un tratamiento murario muy clásico, tanto en la parte baja (casi podría firmarlo Alberti) como en su galería superior.

El ábside central responde al mismo modelo, cercano (aunque no literalmente copiado) a las galerías renanas septentrionales.

La torre, sin embargo, responde a modelos más antiguos, y cercanos al mundo lombardo, aunque más evolucionado (comparadla con las de San Abundio de Como).

Sin embargo la obra cumbre de toda la edificación es la fachada telón de la entrada occidental, posiblemente construida por Guideto en los albores del XIII. 

Sobre un piso inferior más antiguo y semejante a lo ya explicado, una ampliadísima espadaña sin volumen real crece en bandas horizontales de arquerías que se van reduciendo en un doble frontón.


Su recuerdo de la gran iglesia pisana es muy fuerte, superándola aún en el detalle escultórico de sus capiteles, la decoración de sus columnas y las características decoraciones en marquetería de piedra negra.



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sábado, 22 de junio de 2019

ÁNIMA MUNDI. Volviendo a casa 2. Los grandes recuerdos falseados

Como ya dije, llevo un año largo volviendo a la casa demi propio pasado, y en la infinita persistencia de las tardes de verano tomo la llave y entro en ese jardín privado de mi memoria.
En las primeras incursiones solo encontré polvo y (francamente curioso) algunos recuerdos relumbrantes, sin el menor óxido del tiempo.
Un primer amor, un gran amigo, la primera hija… Eran objetos sin mácula, preservados del deterioro por la evocación que, sin embargo…

Su brillo era mucho menos real de lo que pudiera parecer, pues en el fondo no era sino una impostura, igual que los cuadros mal restaurados, que en vez de limpiarse en profundidad, se les barniza para darles un aspecto más brillante (aunque, con los años estas nuevas capas se vayan oxidando y ennegreciendo, tapando poco a poco el cuadro original)

¿Cuántas capas de barniz tienen esas memorias?

Tardaría tiempo en saberlo.




                                                ÁNIMA MUNDI

jueves, 20 de junio de 2019

Mat Collishaw. Ay Things Fall (2014)



Parecería un verdadero juguete. 

Un carrusel de miles de figuras realizadas en impresión láser que al poner en movimiento y proyectar en él las luces (el sistema antiguo de zootropo) se ponen en movimiento.
Pero, una vez más, todo comienza a desfigurarse, y la realidad tan magnífica del primer momento se tiñe de negro.

Se trata de la matanza de los inocentes, un tema habitual en la Historia del Arte que a día de hoy no podemos deslindar de las decenas de genocidios que hemos observado en la televisión.

De nuevo, el autor nos ha atraído y, cuando tiene nuestra atención, nos ha golpeado sin piedad.
¿Podemos seguir diciendo que estamos viendo arte ante tal explosición de violencia sin sentido, precisamente contra aquello más débil y puro de nuestra sociedad?


FOTOGALERÍA ENLAZADA DEL ARTISTA

miércoles, 19 de junio de 2019

AQUELLAS PRADERAS AZULES. Divina.

DALE AL PLAY DE UN AMOR DE DIECISÉIS AÑOS



Cómo puede cambiar tanto una persona y madurar con esa rapidez. Aún hoy me lo pregunto.
Cuando lo dejamos por primera vez eras una niña, y tres meses después encontré a la mujer más esplendorosa y completa. 
Quizás fue el dolor (lo supe muchos años después) el que te convirtió, pues yo había dejado una pequeña, bellísima, delicada flor, y ahora eras una cereza carnosa, toda llena de zumo, que bailaba en la pista del Penta, divina, con pegatinas en el culo. 
Tu cara lavada había desaparecido y llevabas los párpados pintados amarillo y violeta como el Boy George de nuestros amores, con los labios de brillo transparente, y de la Sabrina que había conocido sólo quedaba la sonrisa triste y esas manos de papel que no sabían en qué posición ponerse. 

Divina, programada para el baile cuando en la noche todos los monstruos tienen nombres de mujer, y tú sola en medio de la pista perseguida por todas todas las miradas. 
¿Cómo podía haber sucedido eso? 
Cambiaste tu forma de vestir y desaparecieron aquellos pantalones holgados para ceñirse a tu cintura. 
Recortaste esa larguísima melena de niña coqueta y obediente para quedarte con el pelo suavemente ondulado hasta los hombros, 
y tus palabras tuvieron desde entonces un pozo de luces y deseo del que antes habían carecido, como si la música de Radio Futura te hubiera poseído, bailando bajo la araña de luces que proyectaba la bola de espejos. 

Solo tres meses habían pasado y, aunque tuviéramos la misma edad, yo era aun más niño que antes a tu lado, pero no me importaba. 
¿Recuerdas? 
El verde de tus ojos se había vuelto mucho más profundo y tu figura se había afinado, igual que tus gestos, que las esquinas de tus actos que iban perdiendo inseguridades mientras ganaban sombras. 
Pero a mí todo aquello no me importaba, al contrario. Tras las duras derrotas de los meses pasados el mundo había recobrado los colores; me seguías queriendo pese a todo y todos, esperándome en medio del frío glaciar para darme el beso más maravilloso del mundo
Era feliz en mi nube de algodón dulce sin darme cuenta que cada paso que yo daba, tú avanzabas cinco, y se abría poco a poco un abismo entre los dos. 
Pero yo pensaba que ya había colmado mi cuota de sufrimiento, y solo me dejaba ir. 

Era tan inexperto... 
... que todo me daba igual mientras pudiera bailar contigo la noche entera como si esto fuera el trópico. 
Bailar a tu ritmo o verte bailar sola, convertida en momentos de milagro, bajo la canción de Eurytmis. Mi ángel particular y rubio, un ser alado y transparente, congelado en los flashes de la pista. 
Pues de princesa de cuento habías pasado a ser reina de oros con una Coca-Cola en el vaso de tubo largo en la mano mientras dejabas llevar por la música y me hipnotizabas con tus movimientos. 
Tus ojos cerrados para que la música no tuviera obstáculos y te acariciara los muslos, te tocara los pechos que una noche de aquel invierno conocí como si estuviera en un sueño, pues me parecía imposible algo tan firme que tuviera tanta suavidad dentro. 
Divina. 

En qué mundos tan extraños y fascinados había entrado amarrado a tu nueva cintura de carne, a tus besos de hielo y lava bajo el ritmo de Radio Futura que paraba el mundo entero por el elegante calor de un sólo gesto tuyo, por el enigma de hierba madura de tu mirada mientras bailabas que yo creía...

Sí, realmente era demasiado inexperto en todo que de nada me daba cuenta, pues todo lo llenabas tú mientras...


Hay cosas en la noche que es mejor no ver

Eres una bruja de oro eres un pequeño gangster 


Y todos los monstruos, aprendería, terminan teniendo nombre de mujer.




martes, 18 de junio de 2019

LA VILLA DE LERMA. UNA CIUDAD PARA UN VALIDO

Esta antigua ciudad medieval sufre un impresionante desarrollo urbanístico cuando Francisco de Sandoval, antes conde y luego duque de Lerma, accede a la dignidad de valido de Felipe III.

A partir de entonces se constituye (junto a Madrid y, eventualmente, a Valladolid) en corte virtual de los Austrias en donde el rey pasa largas temporadas en compañía de su valido.

El epicentro de las reformas será el palacio, construido sobre el antiguo castillo. 
La primera reorganización del mismo la realizará Francisco de Mora, siendo su sobrino, Gómez de Mora quien termine por regularizarlo con una gran fachada a la manera escurialense y cuatro torres con chapiteles en sus ángulos (un símbolo sólo posible para los reyes, lo que nos habla del poder del valido).

En su interior destaca su patio clasicista de doble piso (con el segundo cerrado)



Ante ella se crea una amplia plaza porticada como lugar de representación (comedias, toros, festividades religiosas, desfiles...)


El poder que representa este palacio se une a la religión (como era habitual en la casa de Austria) por lo que se suceden las fundaciones religiosas, con la colegiata (lugar de enterramiento) y varios conventos (San Blas, Santa Teresa, Santa Clara, Madre de Dios...).


Colegiata

Convento de la Madre de Dios
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Convento de Santa Teresa

En todos ellos vemos el trabajo de Francisco de Mora y el de fray Alberto de la Madre de Dios que plantean una arquitectura desornamentada y limpia, de grandes y claros volúmenes en la que el escudo del duque se repite incesantemente como forma de propaganda.
Convento de San Blas

El conjunto tiene una novedad sumamente interesante: la creación de una larga galería alta que conecta sus principales monumentos prevista para los desplazamientos del rey en su palanquín (es, una vez más, la idea del monarca oculto, casi como un concepto abstracto, heredada de Felipe II)





El plan se completaba con una doble zona en la actualidad por completo desaparecida. 

Aprovechando el talud oeste se crea una zona de jardines hacia el río y, en uno de sus extremos, una zona boscosa dedicada a la caza (una de las pocas aficiones del monarca)














Todo ello consigue un conjunto urbanístico que se encuentra a caballo entre el mundo manierista (aún secreto y desornamentado, con múltiples céculas comunicadas de una forma más conceptual que visual) y el mundo barroco




lunes, 17 de junio de 2019

Quinten Massys. Tríptico de la deposición. Amberes


Quinten Massys representa la hibridación del gran renacimiento italiano (posiblemente a través de Durero pero también de Leonardo) con el mundo flamenco.

Iniciador de la escuela de Amberes (que se mantendrá pujante hasta la reforma barroca que realizará en ella Rubens) vemos aparecer un nuevo sentido del espacio y el volumen de herencia italiana que se combina con el gusto por el pormenor y el patetismo que conecte con la burguesía comercial (sus comitentes fueron el gremio de ebanistas) y su fe sencilla y emocional, sin excesivas construcciones teológicas (rasgos de lo flamenco).
Propio de su estilo (y que en cierto modo lo relaciona con otros pintores cercanos como el Bosco o Brueguel) es el gusto por la deformación que puede llegar a la pura caricatura en los personajes secundarios.

domingo, 16 de junio de 2019

HADRIANEUM. LA PIAZZA DI PIETRA


Muy cerca del Panteón, caminando hacia el Corso, el turista se encuentra con las once monumentales columnas corintias de lo que sería el templo de Adriano (construido por su hijo Antonino Pío)
Durante la Edad Media formaban parte de un castillo de los Colonna, siendo el escenario de un concurrido mercado

En el barroco, Carlo Fontana integró los restos en la sede de la Aduana de Bienes de la Tierra, edificio que, más tarde, funcionaría como Bolsa de Roma.
El templo era octástilo y tendría cuatro columnas más en su lado largo (el que parcialmente se conserva)


























sábado, 15 de junio de 2019

ÁNIMA MUNDI. Pili. Volviendo a casa (1) El origen


Benjamin escribió: “el único camino en el que puede esperar algo nuevo es el del regreso a casa
De ser cierto (que la originalidad se encuentre volviendo al propio origen), habrá que volver a casa con la única intención de volver a salir de ella por otra puerta distinta a la que una vez utilizamos, por la ventana incluso.
Hacer eso para encontrar cosas que sólo creíamos sueños detrás de los cristales de nuestra juventud, pues desenredando la madeja a veces se encuentran más sorpresas que siguiendo en el empeño de hacer nudo tras nudo, incapaces de otra cosa sino avanzar-

Pero, entonces



                                                ÁNIMA MUNDI

jueves, 13 de junio de 2019

SANTA CECILIA. RAFAEL. El poder de una mirada


Una devota a esta santa ( Elena Duglioli dall´Oglio) encargó a Rafael esta Sacra Conversaziones como pala de altar de la capilla familiar en la iglesia de San Giovanni in Monte Uliveto de Bolonia.
Para ella el pintor recurre a un doble espacio (terrenal-celestial) que se comunica a través de la mirada de la santa (algo ya habitual en su obra, y posiblemente derivado de la pintura umbra de Perugino o Pinturiccio, como vimos aquí)




Para reforzar el efecto de ascensión, Rafael utiliza un punto ligeramente bajo (di sotto in sú) que pone al espectador en el sentido de verticalidad que comienza en los propios instrumentos que aluden a la santa (aquí explicamos su origen), colocados en un potente escorzo, y nos hace avanzar por sus monumentales cuerpos hasta llegar a la mirada que nos lanza hacia la zona superior.

Aún más. Ambos mundo repiten un mismo esquema de semicírculo, como si se trataran de ecos repetidos, con gestos (de los personajes laterales) que nos permiten movimientos en torno a este espacio en los que (de una manera obsesiva) nos volvemos a encontrar con la mirada de la santa.

Se crea así un potente (y bastante novedoso motivos), el de la mirada hacia lo alto que ve sin ver la gloria. Una plasmación del éxtasis que tanto recogerá (incansable) su gran discípulo en la distancia (Guido Reni)
Guido Reni. San Felipe Neri


miércoles, 12 de junio de 2019

(DE OTROS LADOS). Aquellas praderas azules. PILI 1

¿Pero se puede saber por qué eliges esa canción?
¿A tí no te gustaba Mecano?
Pero precisamente esta no, Pili. Es un verdadero bodrio.
¿No será que habla demasiado de ti y te retrata como ninguna?
Ni siquiera corresponde al año en el que nos conocimos
Tú siempre tan purista, Luis
Con las canciones sí, por supuesto
Pues entonces, aplícate el cuento
...


Cuando le conocí era un espectro, un fantasma de sí mismo, un hombre viejo de 16 años que no sabía sonreír y miraba asustado el mundo no fuera volver a encontrársela en el rincón más insospechado de aquel pequeño pueblo de la Sierra



Todo ocurrió en el bar de Arriba, cuando una bola perdida del futbolín botó por media sala y terminó en el mismo centro de mi café con leche. 

Detrás de ella llegó corriendo él y, al llegar a mi mesa, viendo el estropicio de todo el café sobre mi blusa, se quedó parado sin saber qué hacer. 

-Perdona es que yo... La bola... Es que... 

Y no sé si por lo absurdo de la situación o por su cara de verdadero pánico, pero lo cierto es que no pude evitar echarme a reír. 



Aquella risa cantarina que sonaba cascabeles me dejo aún más avergonzado, pero era tan contagiosa que termine por reír yo también, a carcajadas, aunque tuviera el pecho hundido por el dolor.

Hacía casi un mes que no había reído y aquella chica pecosa con los ojos más azules que jamás había visto me hizo pasar la tarde entre sonrisas hasta que, ya casi anocheciendo, nos fuimos a dar un paseo y, en las mismas piedras en las que tanto había amado a Sabrina,
yo 

Él me contó la misma tarde en la que nos habíamos conocido el día por día de sus dolores,  todas sus amarguras. ;
Fue algo tan natural que no me sentí incómoda aunque en muchas ocasiones entrara en lugares demasiado personales (pues) 

aquella chica transmitía tal sosiego que era imposible no rendirse a su mirada clara que tenía un lago de paz dentro. 
A su risa cantarina, a sus manos blancas y gorditas, a su melena rubia cortada como si fuera el paje de un cuento. 
Desde el primer día en que la conocí supe que estaba destinada a ocupar el restringido círculo de Solsona o Mar, un lugar privilegiado y exclusivo en mi corazón que 

Realmente yo tampoco nunca había tenido un amigo como el que encontré en Luis, un lugar lleno de emociones y palabras (sobre todo palabras), que se derramaban con aquel que le quisiera escuchar.
Una cosa extraña.
Un chico al que le gustaba Mecano, lloraba (aunque fuese a escondidas) a los Pecos y leía un libro tras otros, como si comiera galletas de mantequilla, con el mismo ansia golosa.
- Eres realmente especial - le decía por el simple placer de verle enrojecer con la mirada clavada en el suelo y una sonrisa deliciosa.

Nunca me había dicho nadie cosas parecidas.

Nunca has dejado que te las digan, Luis; ese amigo que alguna vez una sueña tener. Atento y divertido, tímido y un poco loco a la vez que, sólo mucho tiempo después, supe que también le gustaba escribir. 

Aunque yo y mi vergüenza me impidieron enseñárselos durante mucho tiempo y, cuando lo hice... 

Yo me quedé maravillada y supe lo que el primer día ya había intuido. Había tanta sensibilidad dentro suyo que la timidez solo era una gran coraza para que nadie le hiriese.
Y

Durante meses salimos juntos, como si fuéramos una pareja, e igual que ya me había pasado con Mar, muchos pensaban otra cosa 

La de risas que nos pasamos con esto, ¿verdad, Luís? Sobre todo cuando yo les presenté a mi novio, Miguel. 

Seguro que más de uno me apellidó entonces cornudo. 

No te preocupes, Luís, que la puta sería yo, 

me decía siempre riendo, pues entre todas sus virtudes estaba esa, la convertir la vida entera en algo magnífico y positivo. 

Justo lo contrario que tú. El gran pesimista que lee sin parar a Herman Hesse. 

Y decirme las cosas a la cara, sin malicia pero con toda la franqueza.  Esa era también otra virtud de Pili.

Quien bien te quiere...

No hagas de abuela con tus refranes.

¡Habló el moderno que lee a Stendhal

Entre pullitas de ida y vuelta nos podíamos pasar horas como si jugáramos al pinpong, aunque no era un puro divertimento. No. Bien sabes que no, Luis. Era un tratamiento con el que se iban curando tus heridas
Un trabajo largo, a menudo infructuoso, que se venía abajo cuando nos cruzábamos con Sabrina con el momento más insospechado (el pueblo era tan pequeño entonces) y ambos retiraban sus miradas y empalidecían.

¿Cuánto tiempo hace falta?

Para que borres las heridas

Que te hiciste en el amor


Todo volvía entonces a empezar y podían pasar horas hasta conseguir sacarle una sonrisa que a mi me sabía (entonces) a gloria pues (¿cómo decirlo sin que parezca otra cosa?), desde el primer día en el que nos conocimos formó parte de mi, incluso ahora, cuando llevo tantos años sin verle y sólo mantengo el fino hilo de sus programas de radio los viernes de madrugada, cuando le oigo hablar y el tiempo se suspende para volver a encontrarme con él como cuando éramos adolescentes y

Tú me empezaste a enseñar algo que todavía estoy empezando a comprender

¿Cuántas veces te he dicho?
Que solo tú tienes la llave

Que abre y cierra el dolor


Tú precisamente, que tantísimos problemas tenías con aquellos padres tan terribles que te obligaron a marcharte del pueblo, y pese a todo seguías sonriendo, pues sabías que el mundo te estaba esperando

Y a ti también, Luis. Y (al final) te encontró en tu forma más perfecta, la música que nos has enseñado a amar.
Cuando empecé a escuchar tus programas aconsejada por una amiga que nunca te había conocido me quedé fascinada (cómo te ha gustado siempre esa palabra, ¿verdad? Era casi un fetiche para tí), e iba reconociendo una a una las palabras, sabiendo a qué personas concretas estaban dirigidas pues

No hay que esperar milagros porque tampoco los pedías cuando hiciste el amor; eso dice Mecano en esta canción.

Recuerdo que dijiste antes poner esta canción un viernes cualquiera. Y después, mientras entraba la música, añadiste:

Como decía una gran amiga:
Sobre todo protégete de ti mismo, pues eres el único que te puede hacer realmente daño.

Las mismas palabras que yo tantas veces le repetí en aquellos años equívocos en donde pesaba de la risa a las lágrimas por un sólo mal encuentro.
Recuerdo que entonces un escalofrío me recorrió la espalda y a partir de entonces fui grabando todos los programas hasta tener una estantería entera llena de ellos.
Mientras lo hacía me volvían los recuerdos, y añoré como una imbécil aquellos tiempos en los que le tuve a mi lado

Y tanto me ayudaste

Y tanto me ayudó a conocer los paraísos de las músicas y los libros, de las palabras que son un bálsamo cuando todo a tu alrededor se derrumba y la vida se llena de esquinas.
Igual que ocurre ahora.

Maldita sea. Mecano no nos engañó:


Que los recuerdos son mentiras

Y que inundan la razón

Cuánto te echaré de menos, AMIGO






martes, 11 de junio de 2019

VENTURA RODRÍGUEZ. LA IGLESIA DE SAN MARCOS

Realizada para celebrar el aniversario de la victoria de Almansa en la guerra de Sucesión sucedida el 25 de abril de 1707 (día de San Marcos) Fernando VI quiso rememorar la figura de su padre, Felipe V.
El proyecto se le encargó a Ventura Rodríguez, siendo su primera obra maestra.
En ella demostró el profundo conocimiento del barroco italiano (sin haber visitado jamás Italia) fundiendo en esta obra citas de Bernini, Borromini, Juvara o Guarino Guarini.


Ya su propia fachada es todo un homenaje a la que realizara Bernini en San Andrés del Quirinal, con su alto cuerpo central de columnas de orden gigante al que se adosan dos alas cóncavas, creando un atrio que la separa de la calle y crea un efecto de atracción.

En su interior Ventura recurre a una planta sumamente compleja en la que se van uniendo varias elipsis con los ejes alternados (como sucedía en San Andrea).

Esta compleja estructura se resuelve de una forma elegante que permite una transición fluida que a mi, personalmente, me recuerda a Guarino Guarini (y, en la misma capital, a basílica de San Miguel de Bonavía).

Todo el alzado se realiza por medio de poderosas columnas y pilastras que consiguen unificar las distintas elipses por medio de un ritmo sincopado que recurre a pilastras en esquinas para los pasos entre una y otra.

Por otra parte, la alternancia de columnas y pilastras hacen que el muro se articule suavemente, con numerosos entrantes y salientes que generan un extraordinario y movido arquitrabe que (siguiendo ideas de Bernini o Borromini) se dobla en altura, potenciando aún más su movimiento.

En el alzado volvemos a encontrarnos con la complejidad de su planta, alternándose las distintas elipses y creando diversas soluciones constructivas, desde una forma baída a los pies, una cúpula sobre pechinas en la zona central cuartos de esfera en la cabecera.

Concretamente en esta zona central el paso de la planta a la cubierta se establece por medio de dos arcos laterales recogidos directamente de San Carlino (Borromini), al igual que los curiosos frontones realizados con arcos conopiales.


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