lunes, 16 de junio de 2014

SUBIRACH. Homenaje a los constructores de la Catedral de Gerona


En plena judería de Girona, Subirach creó esta obra, una de mis favoritas.
Realizada en la década de los 80, casi en paralelo con el inicio de las obras de la Sagrada Familia, Subirach retorna a la figura humana (aunque sin perder su carácter arquitectónico y geométrico).
La escultura, que representa al maestro de la catedral se cierra ante el ruido del mundo para observar detenidamente los planos de la misma. Nosotros, más que una persona, vemos una concentración, un puro y duro esfuerzo intelectual, el que permitió la erección de estas grandes fábricas. Es, por tanto, un monumento a la razón y el trabajo meticuloso que consigue proezas. 
En el plano estético, el autor recurre a la contraposición de un fuerte sentimiento de geometría que da rasgos casi expresionistas (fijaros en las manos o en la forma sutil de marcar los abdominales) y al uso del hueco (tan importante en su plástica y derivado de los experimentos de Julio González o Gargallo, continuados después por Chillida u Oteiza).
De nuevo una excepcional técnica a favor de la idea.


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