martes, 10 de junio de 2014

SANTA MARÍA NOVELLA. FLORENCIA


En un artículo anterior ya hablábamos de su portada renacentista diseñada por Alberti, y en éste nos vamos a centrar en su interior gótico, verdaderamente extraordinario.

Y es que no en vano era la gran sede de los dominicos, el espejo invertido de la otra gran orden mendicante, los franciscanos, que tenían en Santa Croce su sede.

Cabecera y torre

Frente a su arquitectura horizontal (la de Santa Croce), Santa María Novella propone una interpretación cisterciense (al modo de la Italia septentrional, según White) con crujías cuadradas y una casi igualdad de alturas entre naves que se acerca mucho más al resto de arquitectura gótico-mediterránea francesa y española




Esto, unido a la ligereza de los soportes (que se continúan en nervios y arcos,  sutiles por medio de su bandeado blanco y negro), crea una "unidad espacial sin precedentes (...) un volumen rectangular rítmicamente modelado" que apenas se encontraría decorado en sus comienzos, aunque posteriormente los frescos lo terminarían invadiendo todo.

A la iglesia se le adosaba dos hermosos claustros y una alta torre. 


 
En el siglo XIV se inició la parte baja de la fachada (que Alberti embebió en su proyecto) que se continuó en el lateral izquierdo, sirviendo como lugar de enterramiento (del propio Ghirlandaio)

Su interior es un verdadero museo de arte, desde la famosa Trinidad de Masaccio a los frescos de Ghirlandaio  en la capilla Turnabouni, los frescos de la capilla de los Españoles, el claustro verde decorado por Ucello...
Altar. Tras él los frescos de Ghirlandaio


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