jueves, 21 de mayo de 2015

HACKE Y EL ARTE ECOLÓGICO


A partir de los 60 y su profunda revolución de los valores tradicionales, el arte sufre un fuerte cambio, y utilizando las estrategias generadas en los años 50 y principios de los 60: arte conceptual, situacionismo, body art, land art,  arte povera, performances y happening...) generan un arte político-activista que se prolongará en la posmodernidad (Guerrilla Girls, Trockel, Kruger...)
Su idea es invertir los términos y poner (como en el arte conceptual) la idea por encima de la realización material que se abre a nuevos formatos (carteles, fotografías de performances, instalaciones, vídeos, estadísticas...) en la línea abierta por Fluxus y Beuys con su concepto de arte ampliado (Su Organización para una democracia directa es de 1971)
Sus temas pasan por la crítica a la sociedad blanca, patriarcal, capitalista..., con la aparición de los contenidos feministas, políticos-sociales, económicos o, en este caso, ecológicos.
Esta tendencia se relaciona íntimamente con el activismo en favor de los derechos civiles o la protección del medio ambiente (Greenpeace nace en 1971), generando un arte de denuncia.
De esta manera Hacke, que ya había trabajado en la denuncia de la especulación urbana de la isla de Manhattan, plantea una acción de recoger toda la basura encontrada en un pequeño espacio de la playa de Carboneras para realizar el Monumento a la Contaminación de la playa que abre este artículo.
Otras de sus obras sobre el tema son más sutiles y hablan de la imposibilidad de la Naturaleza en nuestra sociedad actual, reduciéndola a pequeños monumento de tierra y césped auténtico que crecerán en los museos.

Pequeños simulacros, juegos de niños urbanos, como la creación de arroyos artificiales en la azotea de su estudio.

O el jardín accidental creado con las propias semillas que viento ha traído, de nuevo a su azotea.

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