miércoles, 3 de febrero de 2016

ALEJO FERNÁNDEZ. La Virgen de la Rosa


Poco sabemos de los orígenes del pintor (¿alemán o hijo, ya español, de alemanes?) y de su vida anterior a su estancia en Córdoba (aunque es sumamente evidente la influencia de la pintura quattrocentista umbra y lombarda que es difícil generar sólo con grabados, junto a los rasgos flamencos tan habituales en la Castilla del momento, aunque algunos derivan directamente de Quintin Metsys).
Una de sus principales obras autógrafas es esta Virgen de la Rosa de la iglesia de Santa Ana (Triana. Sevilla) de 1525.
Su nombre deriva de las Cántigas de Alfonso X el Sabio, constructor de la iglesia, aunque existiría en ella un segundo mensaje (que le aproximaría al tema de la piedad) en el ángel de la izquierda que cae en éxtasis y se entristece al conocer el futuro del Niño, mientras el de la derecha se mantiene en el presente y conecta con el espectador. Ambos ángeles remiten claramente a modelos lombardos y umbros cercanos a Melozzo de Forni y el primer Leonardo.

De la misma manera, el paisaje abierto en las ventanas laterales conecta con esta zona y se pueden reconocer ¿ciertas influencias del primer Leonardo?
Todo lo dicho unido a la gran pirámide de la Virgen o el juego de perspectivas y escorzos de los ángeles apoyados en muretes son plenamente renacentistas, quedando arrinconado el mundo flamenco al pan de oro y el rostro de la Virgen

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