lunes, 15 de febrero de 2016

SANTA CATALINA O LOS MODELOS Y LOS PATRONOS DE CARAVAGGIO


Hacia 1598 Caravaggio realizó  esta obra que (Eugenio Carmona) anticipa la gran manera que pronto explotará en las obras de San Luis de los Franceses o Santa María del Popolo. Actualmente se conserva en la magnífica colección Thyssen.
En ella se nos presenta a la santa con los instrumentos del martirio (la rueda dentada que inventó Magencio para ella rota por la mismísima intervención de Cristo, y la espada) y también el símbolo de su triunfo (la palma)

Entre todos estos elementos (que ya de por sí configuran un verdadero bodegón lleno de efectos táctiles, como pueden verse en el magnífico manto), su figura se destaca rotunda sobre el fondo oscurecido, con una monumentalidad que ya se aleja por completo de sus últimas obras tardomanieristas que hasta entonces habían puntuado su producción (sólo hace falta compararla con su Huida a Egipto).

Junto a ello, el pintor sigue investigando con las formas en escorzo (rueda, palma) que, ahora puestas en diagonal (y como ya vimos en su Cesta de frutas), giran la perspectiva tradicional y en vez de profundizar, salen al encuentro del espectador.
Pero la obra es también magnífica para comprender la multiplicidad de registros en los que se movía Caravaggio, capaz de tratarse con los cielos y los barros de la sociedad romana.
Como es sabido, uno de sus grandes mecenas y promotores de la primera época romana será el cardenal del Monte (Caravaggio residió en su propio palacio Madama) "experto musicólogo y, en su juventud, intérprete él mismo a la guitarra y cantor a la española (...) que mezclaba la tradición alquímica con el apoyo a la Ciencia Nueva de Galileo (...) que mantuvo una relación próxima con el cardenal federico Borromeo (sobrino de San Carlo Borromeo y gran impulsor de la contrarreforma) (...) colaborando en la gestión de la Academia de San Lucas" (Eugenio Carmona).

Frente a este comitente hace tiempo que sabemos la identidad de la modelo que posó para Caravaggio
"La célebre prostituta Fillide Melandroni, que sirvió como modelo tanto para Judit como para Magdalena, fue arrestada de noche en una de las accesorias del Palazzo Guiustiniani (...) El padrone de Fillide, Ranuccio Tomassoni, fue, por cierto, el hombre al que Caravaggio asesinó en la cancha de tenis del Campo Marzio unos años después. Fue un asesinato cantado durante un lustro en el cual ambos visitaron con frecuencia los cuarteles de policía para denunciarse cada uno al otro o ser arrestados por estas denuncias - todas relacionadas con griterías y navajazos cada vez más hondos)"



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