miércoles, 5 de octubre de 2016

CLIENTES Y MECENAZGO EN EL ARTE BIZANTINO



Durante gran parte de la historia de Bizancio, el principal promotor artístico fue el emperador/basileus.
Nos encontramos, por tanto, con un arte fundamentalmente aúlico en donde el arte es un reflejo perfecto del cesaropapismo que une en la figura del emperador los poderes políticos y religiosos (una idea comenzada en el Bajo Imperio Romano tras la creación del cristianismo como religión oficial)

                             Capilla Palatina de Palermo

Este emperador, considerado como apóstol número 13, se glorifica a través del mecenazgo (en algunos momentos casi exclusivo), recogiendo modelos heredados de Roma que ya analizamos aquí, tanto en lo artístico como en el sofisticado protocolo
Su momento culminante se producirá con Justiniano, cuyo mecenazgo fue amplísimo (Santa Sofía, Sergio y Baco, Mosaicos de Apolinar...), siendo la política artística un complemento a su expansión territorial


Junto a él, el otro poder será el de los monasterios, como ya pudo verse en las luchas iconoclastas, y que crecerá especialmente en la Segunda Edad de Oro, cuando terratenientes y monasterios se unen en la expresión artística tanto arquitectónica como en el mundo de los iconos

















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