martes, 18 de octubre de 2016

CLIENTES Y MECENAZGO EN EL ARTE ISLÁMICO HISPANO


Como sociedad teocéntrica, el arte y sus patronos se vinculará directamente al mundo de la religión y a su representante terrenal, el califa (emir, sultán...), derivándose de modos bizantinos y cesaropapistas.
El poder político se justifica así a ojos del pueblo (su piedad religiosa debe ser, al menos en apariencia, una de las principales justificaciones del poder), erigiendo numerosas mezquitas.

Por otra parte, este poder político tendrá un gran interés por la arquitectura palaciega (Medina Zahara, Alhambra) y la urbana (desde el uso civil de hammanes o alcaicerías a militares)


La estructura socioeconómica andalusí (jassa aristocrática frente a una amma popular) hace derivar los modelos del poder a esta aristocracia que también fundará edificios píos y generará sus propios palacios (como es evidente en el mundo Taifa en donde los modelos califales se multiplican en cada uno de los reinos), participando también en una cultura del regalo como una forma de relación internacional y nacional.
Muy posiblemente heredada del mundo bizantino, esta cultura, en donde el presente sirve para establecer lazos entre los poderosos y establecer sus propias jerarquías internas en las que el pueblo nunca participará, será la impulsora de interesantes industrias de artes menores como la eboraria, metalistería.
Aunque en Al Alndalus no tuvo tanta importancia, en el mundo islámico las cofradías gremiales (funduq) y los movimientos sufistas (morabitos y madrasas) fueron pequeños promotores locales de arte





















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