martes, 9 de junio de 2015

LA CAPILLA DE LAS SANTAS FORMAS. ALCALÁ DE HENARES


En 1597, el padre Juárez, recibió de un penitente morisco arrepentido 26 formas consagradas robadas sacrílegamente. Una historia (la de los robos sacrílegos...) que se repitió una y otra vez en nuestra España moderna como una forma típica de recordar la presencia "peligrosa" de dos religiones (judía e islámica) dispuestas a todo con tal de derribar la verdadera.

Al recibirlas, se pudo comprobar que las Santas Formas se encontraban sin ninguna mácula de corrupción, y así continuaron durante los siguientes 11 años, pasando todo tipo de pruebas (como ser encerradas en un sótano lleno de humedad) que no las alteró en nada.

A partir de entonces la maquinaria de la Compañía de Jesús comienza a moverse para considerarlas milagrosas (otro de los grandes mecanismos contrarreformistas en su lucha contra la Reforma, especialmente perfecto en este caso al ser formas consagradas para la comunión, uno de los grandes temas de controversia con Lutero, cuya repercusión en el arte contrarreformista ya analizamos aquí).

Para su exposición pública (fundamental en una sociedad como la barroca basada en la imagen y la puesta en escena recomendada por el fundador de los jesuitas, San Ignacio), se comenzó la construcción de una capilla aneja a la reciente iglesia de los jesuitas.







 Para su construcción se unieron las formas italianas (la forma de cruz griega y los alzados y cubiertas del Gesú) con los invariantes más castizos (las dobles ménsulas del Padre Bautista, la sobriedad y los chapiteles y el ladrillo en el exterior, añadiendo una fuerte articulación casi riberesca en los vanos, la cúpula encamonada), añadiendo pintura al fresco al modo italiano (barroco decorativo) en la cúpula (Cano Arévalo)











































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