lunes, 25 de septiembre de 2017

LA ICONOGRAFÍA PALEOCRISTIANA. 1. LOS SÍMBOLOS





Tras un primer periodo iconoclasta derivado, en parte, de la actitud anti-imagen de la religión judía, el primer cristianismo va a empezar a utilizarla como medio pedagógico y propagandístico. Los primeros recelos serán superados (primero) por la utilización de símbolos y (más tarde) dando paso formas narrativas bíblicas o neotestamentarias con un claro cambio de estética.
Pues la imagen valdrá siempre y cuando no genere idolatría, es decir, cuando no se adore por ella misma. Para ello, lo necesario es cambiar la actitud del espectador que ya no vea el arte como una fuente de deleite, sino como algo puramente educativo (según Argullol se trata de una de las consecuencias del neoplatonismo imperante en la Alta Edad Media y que tendrá su cénit en San Agustín)
De esta manera la imagen se convierte en puro soporte de un concepto, perdiendo en esta transformación sus cualidades visuales naturalistas (perspectiva, armonía, volumetría, realismo...) que ya no son necesarias. Sólo quedará aquello que transmite información (jerarquía, simbología...) o sentimientos religiosos (hieratismo como forma de lejanía de la divinidad).
Por otra parte, y dada la ausencia de tradición, el primer cristianismo recurrirá a los préstamos de otras culturas. De Grecia y Roma recogerá imágenes cambiándolas el sentido, y de Egipto recuperará ciertas características estéticas típicas del teocentrismo.

Veamos algunos de sus principales símbolos

El Crismón. Realizado con la unión de las dos primeras letras de Cristo en griego rodeadas por un clípeo (círculo)

Gala Placidia

El alfa y el omega. Desde un pasaje del Apocalipsis: “Yo soy el principio y el fin de todas las cosas”, representa la divinidad como forma infinita.
                          
Un Crismón con Alfa y Omega. San Juan en Fuente. Nápoles


El pez. Identificado con Cristo, pues en griego son las mismas letras. (Acaso un símbolo perfecto para marcar lo cristiano en su época de persecuciones)

La paloma. Identificada con el alma que a menudo bebe de una crátera (eucaristía).
La crátera como Cristo (crismón)

El pavo real. Dado que se creía que su carne era (se creía) incorruptible, se asocia con la resurrección. (Se trata de un préstamo del Egipto tardío, como una reconversión de la leyenda del Ave Fénix)
Roma

El ciervo Asociado a la imagen del creyente que bebe agua (la salvación que ofrece la Iglesia)
Mausoleo de Gala Placidia

Los strigiles. En numerosos sarcófagos encontramos estas formas en ese. Originalmente derivan del strigiles griego (pieza de madera con ranuras en esa forma que utilizaban los atletas griegos para limpiarse el barro tras las competiciones). Podría significar por ello pureza, limpieza, aunque otros autores los relacionan con la idea de infinito. (Se recoge de los sarcófagos paganos)
El cordero. Imagen de Cristo como ser sacrificado. Se relaciona con la eucaristía pero también con los creyentes que forman un rebaño en torno al pastor (Cristo)

En la imagen los dos significados. El Cordero Central como Cristo del que parten los cuatro ríos del paraíso. A ambos lados corderos como iglesia

El orante. No demasiado clara. Tal vez imagen del creyente que ya se encuentra en el Cielo, pues aparece en contextos funerarios, o la del creyente que asiente ante la voluntad divina. Se trata de un préstamo, la pietas, oración romana.

Roma


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