lunes, 7 de marzo de 2016

LA FACHADA DEL MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN. La fachada carmelita






















Junto a la fachada jesuita que ya vimos aquí, el otro modelo de fachada típico del barroco español del siglo XVII (especialmente en su primera mitad) es el modelo de la Encarnación que realizará fray Alberto de la Madre de Dios, monje carmelita que lentamente la documentación ha ido recuperando y de simple aparejador ha ido pasando a arquitecto de renombre (el más importante de la época junto a Gómez de Mora)

Como ya decíamos, una de sus principales aportaciones es la llamada fachada carmelita (pues se difundió en muchos monasterios de la orden de Santa Teresa) que evoluciona desde la ya realizada por Francisco de Mora para el convento carmelita de San José en Ávila
De ella se toma la estructura doblemente tripartita, tanto en calles como alzado, rematada por un frontón.
Sobre ella, fray Alberto de la Madre de Dios efectúa una típica operación barroca de unificar los elementos en la estructura. Para ello elimina el relieve del frontón central y el arquitrabe a la vez que cierra el conjunto con dos grandes pilastras de orden gigante
De la misma manera se reduce el bulto de la escultura central (convirtiéndola en un relieve) mientras se agigantan los escudos del tercer piso, creando así un doble triángulo (normal e invertido) que alternan vanos y relieves (claros y oscuros) de una forma elegante y rítmica.

Con la misma sutileza enfatiza levemente la calle central con un arco un poco mayor en la parte baja y el frontón curvo que crean un eje axial que se continúa hasta el óculo del frontón superior.
Aunque desaparecido en muchas de sus obras, la Encarnación mantiene el compás original, creando una pequeña plaza ante al fachada que genera una visión distante (más unificada)

Este esquema conoce un gran éxito que se repetirá en numerosas fundaciones (especialmente carmelitas) como Pastrana, Loeches...
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Convento carmelita de Pastrana



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