viernes, 24 de marzo de 2017

Análisis y comentario LA ESTACIÓN DE ATOCHA


PLANTA
Nos encontramos con una amplísima planta basilical (forma rectangular longitudinal) por completo diáfana, perfecta para la función para la que se construyó: el embarcadero en donde los trenes pararan y pudieran realizarse las subidas y bajadas de los pasajeros.

A ambos lados de este gran espacio central (tal y como podemos ver perfectamente en la fachada) se sitúan otros espacios longitudinales, utilizados para taquillas y otros servicios necesarios para una estación de ferrocarril.

ALZADO
Nos encontramos con una dualidad en los materiales.
Por una parte (y siendo los verdaderamente estructurales) los edificios se sustentan en vigas de hierro unidas por medio de remaches, utilizando el cristal para el amplio techo.
Detalles de los remaches de las vigas

Por otra, y con una función mucho más decorativa, encontramos el ladrillo.

Como decíamos, la estructura se organiza sobre estos grandes pilares, utilizando el ladrillo para las paredes (no estructurales) en donde podemos observar rasgos eclécticos (pilastras almohadilladas, vanos cuadrangulares derivados del modernismo vienés, imaginativos capiteles...)
Tanto en las paredes como en el gran vano central predomina el vano sobre el muro.



CUBIERTA
Destaca especialmente la gran cubierta central central realizada con cristal y elementos metálicos sobre una serie de arcos elípticos que arrancan de los pilares. Su "ligereza" permite la ausencia de sustentaciones centrales, haciendo más diáfano el espacio.




DECORACIÓN
Típicas de la época, existen formas historicistas combinadas con otras neomudéjares y modernistas





COMENTARIO
La obra es un perfecto ejemplo de la arquitectura del hierro y cristal que, sin embargo, no renuncia a ciertos caracteres historicistas (neomudéjares en especial)

Plaza de toros de las Ventas, típico ejemplo de arquitectura neomudéjar

 Del primer estilo recoge los materiales modernos y sus posibilidades (mayor resistencia para crear espacios diáfanos, menor precio al ser realizados industrialmente, y mayor rapidez de construcción al ser piezas prefabricadas que se montan in situ)


Su construcción se relaciona íntimamente con el desarrollo de la revolución industrial en España que tuvo en el ferrocarril uno de sus máximos exponentes (En origen denominada Estación Central de Madrid, ilustraba perfectamente el trazado radiocéntrico del ferrocarril hispano).
Como era habitual en este estilo, la planta y el alzado se vinculaban directamente a las necesidades prácticas (crear un espacio longitudinal y diáfano para los trenes), iniciándose la idea del funcionalismo que será básico en la arquitectura contemporánea, aunque su "falta de belleza" (según el gusto de la época) hacía que la decoración y los acabados recurrieran a modelos históricos, en especial el neomudéjar, que tanto éxito había tenido en la España decimonónica (véase el Palacio de Cristal)


Detalle del Palacio de Cristal en donde se une la arquitectura del hierro y cristal y el neomudéjar

El proyecto definitivo de la obra lo firma Antonio de Palacios, discípulo de Eiffell y arquitecto de múltiples registros (desde el modernismo vienés del Círculo de Bellas Artes, el peculiar Gótico inglés del Palacio de Telecomunicaciones...) que recoge la fuerte influencia francesa de los primeros proyectos y la "españoliza" a la moda neomudéjar



















Torre Eifell
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En los últimos años, y vinculada al crecimiento de la Alta velocidad, la Estación fue reformada por Moneo que mantuvo las antiguas dependencias convirtiéndolas en un jardín tropical, mientras que las nuevas vías se construían a continuación de ellas, tal y como analizamos aquí

1 comentario:

  1. Gracias por este magnífico reportaje, descripción y fotos muy buenas.
    Saludos
    Francesc Cornadó

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