domingo, 22 de abril de 2018

SAN JOSÉ. MADRID


Apretado entre edificaciones modernas, la iglesia de San José es lo único que nos queda del convento de San Hermenegildo, que había sustituido en el siglo XVIII a un anterior convento teresiano. Se hizo al otro lado del claustro carmelita que luego desapareció para construirse el teatro Apolo (más tarde desaparecido)
Se trata de una obra de Pedro de Ribera.

Su fachada (la parte central, pues la parte alta de las calles laterales fue un añadido de del siglo XX) es una muestra de las características de su arte, con pilastras gigantes en sus lados, con sus típicas cadenas creadas por el uso de un almohadillado alternado (de la misma manera que hiciera en la portada del Conde Duque)

En su zona central las formas arquitectónicas se enlazan en un fuerte sentido ascensional. En ella encontramos los habituales frontones rotos, los óculos ovalados, las rocallas... realizados en granito que contrastan con el rojizo ladrillo, también un rasgo distintivo del arquitecto (véase el antiguo Hospicio)

Tras superar un poderoso nártex entramos en la iglesia de tres naves que mantiene las características del barroco madrileño del siglo XVII (coro a los pies, bóvedas de cañón con lunetos en la nave central, cúpula encamonada en el transepto, testero plano...)
NÁRTEX



Todo el conjunto resulta muy oscuro, ya que las posteriores construcciones cegaron las ventanas, impidiendo la entrada de la luz natural.



Existen además otras piezas de imaginería interesante.


Cristo del Desamparo o de Reviernes de Alonso de Mena
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Virgen del Carmen de Robert Michel en el presbiterio






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