martes, 1 de abril de 2014

SANTA MARIA IN COSMEDÍN. GRIEGOS EN EL CORAZÓN DE ROMA


Muchos visitantes se quedarán en su atrio, esperando la cola para hacerse la famosa foto en la Bocca della veritá, y se perderán uno de los edificios medievales más exquisitos de la ciudad.

Su historia, guardada celosamente en sus piedras, es larga y azarosa. En un principio formaba parte del Foro Boario del que ya hablamos aquí, siendo el solar en donde se erigía el templo de Hercules pompeyano del que aún restan algunas columnas y capiteles.

La zona, ocupada por griegos desde tiempos de la República romana, adquirió aún más relevancia con las inmigraciones orientales que se produjeron por efecto de las luchas iconoclasta del siglo VIII.
Fue entonces cuando se decidió construir esta iglesia dedicada a la Virgen que pronto adquirió el sobrenombre de Cosmedin (la bella)

De esquemas típicamente paleocristianos mantiene un pórtico y tres naves. La central aloja, delante del presbiterio, un coro (chorus) que separaba al clero menor (diáconos) del resto de la población, colocándose los presbíteros en el altar (Esta división, que se continuaría hasta la reforma gregoriana, ya la hemos explicado mejor aquí).

Sobre esta estructura en los siglos XI y XIII se realizaron numerosas reformas como la torre (típicamente románica).
De esta época datan el magnífico suelo cosmatesco.

El cimborrio de estilo florentino (según los modos de Arnolfo di Cambio), el cirio pascual y la cátedra.


Los frescos del altar son reproducciones modernas (aunque curiosamente bajo ellos se encuentran los reales).

En uno de los laterales se encuentra un mosaico del siglo VIII procedente de otra iglesia.

En la iglesia se venera la reliquia de San Valentín























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