viernes, 16 de enero de 2015

LA CATEDRAL GÓTICA DE MILÁN


A finales del siglo XIV (1386), y patrocinado por Gian Galeazzo Visconti, se inicia este complejo templo que, en sus orígenes, se inspiró en Bourges (dobles naves laterales bajas frente a la gran central ya bipartita y con un clevistorio reducido a diminutas ventanas).


Al exterior, esta gran diferencia de altura entre naves se salva con arbotantes dobles.


La larguísma construcción (que se continúa hasta el siglo XX) hace que aparezcan en la catedral numerosas incongruencias, como estos curiosos capiteles que aparecen en los pilares centrales


O la doble cubrición: bóvedas barlongas en la nave central y extrañas construcciones flamígeras con formas típicas de la tracería en los plementos.

La fachada, aún redecorada en formas neogóticas que se entrelazan con los frontones clásicos, no responde al modelo habitual entre torres sino que se emparenta con las fachadas ad triangulum típicas de lo italiano (duomos de Florencia, Orvieto...)

En la girola se abren impresionantes ventanales, alguno de ellos con unas tracerías flamígeras verdaderamente espectaculares.


























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