martes, 8 de noviembre de 2016

EL MENSARIO DE SAN BARTOLOMÉ DE CAMPISÁBALOS


Los mensarios o calendarios de meses fueron una de las escasas fórmulas profanas que se utilizaron en el mundo románico.
Sin embargo este carácter profano tan sólo lo es en sus formas más visibles, escondiendo detrás suyo una enseñanza moral: la justificación de la sociedad estamental y, más aún, la importancia del trabajo de los no privilegiados como único método de ganar el Otro Mundo.
Un trabajo manual (como el que la Divinidad impuso a Adán tras su expulsión del paraíso) que se encuentra en la base de la estructura de los tres órdenes en donde unos trabajan, otros rezan y otros guerrean.
De esta manera, el tiempo y el trabajo se santifican (se controla el discurso), evitando (de la misma manera que se realizaba con el Pantocrator o con el miedo) rebeliones y subversiones del orden constituido.

Tal vez por ello este calendario de la iglesia de San Bartolomé en Campisábalos comience (su lectura se realiza de derecha a izquierda) con una lucha de caballeros (en la que podríamos reconocer una guerra santa contra los musulmanes) y una escena venatoria, ambas costumbres típicas de una nobleza que cobra gran importancia en esta extremadura cristiana.

Tras ellos se comienzan a ver los distintos meses, aunque muy deteriorados por la erosión de la piedra.
En todos ellos un hombre (campesino) trabaja duramente, sin ningún tipo de satisfacción individual, sino como engranaje perfecto para la estabilización de la sociedad feudal

Febrero, marzo y abril, se ocupan con el cuidado de la vid

Mayo. Alimentación de un caballo. 
Junio. Corte de ¿cardos en flor?

 El verano se corresponde con la recolección del grano (siega) y la vendimia

Octubre. Preparación de la siembra con un campesino arando 

Noviembre. Matanza del cerdo

Diciembre. Trasiego del vino

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