jueves, 2 de marzo de 2017

LA PORTADA DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA. ALICANTE


Construida en gótico mediterráneo durante los siglos XV y XVI sobre los restos de la antigua mezquita, siendo muy deteriorada durante los bombardeos de la flota de Luis XIV y, posteriormente, durante la guerra de Sucesión.
Ya a finales del XVIII se decide renovar su fachada creando uno de los últimos grandes modelos rococós hispanos.

La triple portada se asienta sobre el muro liso, concentrado la decoración, como ya era habitual desde tiempos de Ribera.
En ella ya encontramos todo el repertorio habitual del siglo XVIII, como las columnas salomónicas que ya aprecian en Churriguera, Figueroa o en la fachada de la Catedral de Valencia

La decoración de placas que crea una fuerte articulación lumínica (como ya vimos en la plaza Mayor de Salamanca de Churriguera)

Entablamentos y frontones rotos en donde se multiplican los planos que generan las columnas como vimos en Guadix


Frontones curvos de lejana filiación borrominesca





















Exuberantes putti que hacen el papel de nuevos atlantes (un típico rasgo femenino del estilo)










































La multiplicación sin fin de la curva, tal y como viéramos en el Palacio del Marqués de Dos Aguas

Y la aparición continua de la rocalla, como ya veíamos en las obras de Hurtado

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