jueves, 23 de marzo de 2017

NAPOLEÓN COMO MARTE PACIFICADOR. CANOVA


La conquista napoleónica de Italia trajo a la vida de Canova grandes cambios.
En el aspecto positivo fue nombrado  director de la Academia de San Lucas en 1810, dándole total control sobre encargos y estética del arte en la ciudad.
Sin embargo (Boime), también le trajo verdaderos problemas de conciencia pues, mientras admiraba al emperador por la unificación de su patria y la modernización de sus instituciones y economía, odiaba el expolio artístico que estaba realizando en Italia.
Tampoco le satisfacía el rumbo personalista que representaba su figura, pues era partidario de una revolución mucho más republicana (aunque conservadora en sus leyes).
Algunos de estos escrúpulos son visibles en esta obra, la más propagandística (especialmente frente a Pauline Borghese) de su carrera.
El escultor refleja al emperador en un verdadero revival clasicista, tomando la idea de las esculturas apoteósicas de los emperadores y el modelo estético del Doríforo (con la cabeza y brazos del Diadúmeno).
Desnudo como corresponde a un dios, Napoleón sostiene en su mano una esfera (el imperio) sobre la que se encuentra en equilibrio una victoria.

Es un Napoléon victorioso pero curiosamente sin peto ni espada que se encuentran a sus pies, no el conquistador, sino el pacificador y estadista que le sucede y cambia el panorama social y económico de su imperio. Algo que no gustó excesivamente al Emperador, que la arrumbó en los sótanos del Louvre.

La copia en bronce de Brera que mostramos fue realizada (pues el original fue en mármol) por  los hermanos Righetti 


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