lunes, 26 de mayo de 2014

VERROCCHIO. AMORCILLO CON DELFÍN


Si la primera parte del Quattrocento fue dominada opor la inmensa figura de Donatello, el gran escultor de la segunda mitad será Verrocchio.
Acaso discípulo del primero y maestro del futuro genio de Leonardo, la bottega de Verrocchio se ocupó tanto de la escultura, la pintura como las artes aplicadas (de ella surgió la famosa bola con cruz que coronaría la cúpula de Santa María de las Flores)
Como escultor Verrocchio juega entre varios estilos, desde el poderoso gesto del condotiero Colleoni (heredero del Gatamelatta, con un punto de soberbia y condensación de volúmenes que le acerca al Cinquecento), a la multiplicidad compositiva de Santo Tomás, o, en este caso concreto, a la delicadeza del putto con delfín.
Parte superior de una fuente, ideada originalmente para los jardines de Villa Médici en Careggi (y en la actualidad en uno de los patios del Palazzo Vecchio), es la perfecta representación del estilo aristocrático puesto de moda en la época de Lorenzo el Magnífico.

En él encontramos un compendio de la llamada grazia (belleza suave, sinuosa, profundamente idealizada, intelectual y sensual a partes iguales, de posturas danzantes) que practicaron Botticelli o Desiderio de Settignano, a las que añadió un complejo juego composivo que permite su contemplación desde varios puntos de vista



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada