martes, 13 de mayo de 2014

EL MARTIRIO DE SAN ESTEBAN. BOÍ


En el famoso valle de Boi del que hablamos aquí, la iglesia del propio pueblo de Boí (poco relevante arquitectónicamente) tiene, sin embargo, una interesantísima colección de restos de pintura románica que analizaremos en varios post


Si seguimos las tesis establecidas por Sureda, deberíamos hablar de varios maestros (o maestro y colaboradores bastante independientes) los que trabajan en su interior, muy probablemente antes del 1.100.

Obra del primer maestro, posiblemente formado en el taller del maestro de San Clemente de Tahull, sería esta magnífica lapidación de San Esteban, en donde unos sayones lanzan piedras al santo que, en actitud de rezo ante la Dextera Dei que le envía sus rayos, tiene ya una asombrosa flor de sangre en su frente.

Siguiendo de nuevo a Sureda, su estilo sería mixto, con influencias mozárabes locales en los cuerpos mientras que serían más franceses sus rostros y en la gama de marrones claros (un mestizaje que ya es apreciable en el maestro de San Clemente).
Lo cierto es que este maestro tiene una potente caligrafía de líneas puras y rotundas que se imponen al color.







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