jueves, 26 de marzo de 2015

EROS Y PSIQUE. CANOVA


Esta obra pasa por ser una de las más representativa de su autor (Canova) y su movimiento artístico (el Neoclasicismo) de la misma manera que ocurre con el Juramento de los Horarios de David en pintura
Esto, siendo cierto, no deja de ser una pura convención pues, como podremos ver, en la escultura aún laten ideas barrocas y rococó, tal y como ya vimos en el campo de la pintura con David y su Coronación de Napoleón

El tema, tal y como corresponde al momento, se extrae directamente del mundo clásico (Apuleyo, el Asno de Oro), que Canova había estudiado en las colecciones romanas y más tarde de media Europa, siendo una transposición (bastante idealizada) de las formas clásicas.
Se trata de un grupo escultórico de una extraordinaria pureza de líneas (especialmente en Eros) que dibujan en el aire sus perfiles.

Su composición es en el fondo bastante barroca (derivada del mundo de Bernini al que Canova siempre admiró), compuesta por varias diagonales que ascienden desde sus piernas (o bajan desde las alas de Eros) hasta anudarse en el juego de manos y rostros (un delicioso óvalo de sus brazos que centra el juego de sus cabezas).

El tema tradicionalmente se ha utilizado (y más aún en este caso) como el equilibrio perfecto entre el amor carnal y el platónico que se refleja perfectamente entre el suave erotismo de Psiquis (en gran parte rococó, igual que su excesivo alargamiento y lánguida posición) y la idealización de sus rostros, carentes de otros sentimientos que la pura belleza.
Típico del autor es su equilibrio compositivo y, sobre todo, el maravilloso acabado de sus superficies (que las vuelven más mentales)

Su influencia será bien visible en muchas de las posteriores obras de Ingres



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