domingo, 30 de agosto de 2015

EL MEMORIAL DEL EXILIO EN PORT BOU


Como ya explicamos en un artículo de Biombo histórico, los meses finales de la guerra supusieron un éxodo masivo de republicanos desde Cataluña hasta Francia.

La guerra ya se encontraba perdida y los ejércitos nacionales, tras la Batalla del Ebro, iban conquistando rápidamente Cataluña, obligando a la población civil a huir ante las muy posibles represalias. (La historia es cíclica y en estos últimos meses volvemos a encontrarnos con una tragedia semejante, con miles de exiliados políticos de las guerra de Siria que llegan a nuestras costas).




Las escenas que debieron sucederse fueron dantescas.



En pleno invierno, largas columnas de refugiados se acercaban a los Pirineos (entre ellos, el propio Antonio Machado) para encontrarse con la nieve y las fronteras que se cerraban y abrían arbitrariamente.

Los afortunados que superaron el frío, el hambre, el cansancio o los bombardeos (¡sobre población civil!) de la aviación franquista y lograron pasar se encontraron recluidos en campos más de concentración que de refugiados en las playas de Argelès.

Toda esta historia es la que se recuerda en la misma frontera entre Port Bou y Cerbere. Un memorial para que la historia no se olvide pues, como decíamos antes, siempre se repite, y ayer eran republicanos (que perdieron la guerra por la indecisión aliada) y hoy sirios o libios atacados por el Estado Islámico (que también ha nacido y crecido gracias a la indiferencia de los países desarrollados en la guerra de Siria).

Casi acompañados por la canción de Serrat sobre Machado, 

            Caminante son tus huellas del camino y nada más 
            caminante no hay camino, se hace camino al andar 

      al andar se hace el camino y al volver la vista atrás 

se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar 

caminante no hay camino sino estelas en la mar. 





Hace algún tiempo en ese lugar 

donde los bosques se visten de espinos 




Unos grandes paneles nos muestran las terribles fotografías tomadas in situ (o en las cercanas playas de Argelès) por Manuel Moros nos hablan (y recuerdan) la magnitud de la tragedia.

Y ahora, ¿verdaderamente esos exiliados que llegan a centenares a los países del sur realmente son una amenaza a nuestra estabilidad y nuestras fronteras han de ser cerradas a cal y canto?
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