jueves, 24 de septiembre de 2015

SAN AQUILINO. MILÁN


En la actualidad anexo a la gran iglesia de San Lorenzo se encuentra esta pequeña maravilla paleocristiana del siglo IV.
Su planta tiende al desarrollo de una serie de espacios centralizados en torno a un eje axial.
El primero de ellos es un nártex de exedras laterales (como el de Santa Constanza, San Vital).

Tras él aparece la gran sala del edificio, un octógono que alternan nichos cuadrangulares y semicirculares (de nuevo una forma ya vista en Santa Constanza derivada desde el Panteón de Agripa).
Sobre ellos se abre un segundo cuerpo de profundas ventanas que permiten la creación de un deambulatorio interno (en él algunos autores han querido ver el origen de las futuras tribunas).

Hacia el exterior este deambulatorio se convierte en un anillo de ventanas de medio punto que recuerda a los modelos de Ravena. Sobre él, y ya en tiempos románicos, se creará una logia de arcos.

Todo el conjunto se cubre por medio de una bóveda de cascos (frente a la habitual cúpula) con los nervios creados por medio de tubos de arcilla, es decir, terracota, que se insertan uno dentro del otro


Bajo este espacio se creó una cripta, en la actualidad recuperada al menos como espacio



Dentro de este espacio se encuentran algunos fragmentos de los mosaicos que recubrirían todo su interior.

Destaca especialmente una tradigio legis (Jesús le da el poder de la ley a sus apóstoles, reafirmando el poder de la Iglesia y los Emperadores asimilados a ella tras el Edicto de Tesalónica) con Cristo aún imberbe (modelo apolíneo, emparentado con el dios Apolo)












 Se conserva también un impresionante sarcófago paleocristiano de frente de columnas torsas con cruces en las que picotean palomas. (Las tesis más comunes sobre este edificio lo vinculan con un mausoleo imperial)



Entre ambos espacios conservamos las puertas de mármol labrado

En ellas aparece con reiteración la figuración de Apolo en su Carro Solar que habría que vincular con un culto solar (del que se había apropiado el primitivo cristianismo, Sol Invictus), como demuestra el estudio de la trayectoria del sol en función de sus ventanales (una idea que se retomará casi diez siglos después en la Sala de las Dos Hermanas de la Alhambra)


Una visión en Imágenes en 3D

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