lunes, 5 de octubre de 2015

EL TORSO DEL BELVEDERE


Este fragmento del escultura (cuyo tema aún está por dilucidar) fue encontrado en tiempos de Julio II en el Campo de Flores.

En una parte lateral del bloque se encontraba su firma (Apolonio de Atenas), y aunque en un primer momento se consideró un original del siglo U a C, en la actualidad se piensa que es una copia de otra anterior helenística (siglo II-III a C)

Sus características de tensión y canon hercúleo se han puesto en contacto con otras obras de la Escuela de Rodas (Laocoonte) o Pérgamo (Gigantomaquia)
Además del poderoso encanto de la obra, fue especialmente importante para el desarrollo de la obra manierista de Miguel Ángel, que encontró en ella (y en el Laocoonte) la justificación clásica para su nuevo estilo que estaba evolucionando hacia formas cada vez más angustiadas, serpentinatas (en giro contínuo) y hercúleas, como puede verse en el Moisés y sus famosos esclavos, las piedades, los sepulcros de los Medici o, en el campo de la pintura, el Tondo Doni o el Juicio Universal de la Capila Sixtina


Desde su magisterio pasará hacia Rafael, conmocionado por el uso que le dio en la Capilla Sixtina, tal y como puede verse en su Isaías de San Ambrosio en Roma



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