jueves, 12 de noviembre de 2015

LA SINAGOGA DE SANTA MARÍA LA BLANCA


Junto con el Tránsito, es el principal edificio judío de la ciudad.
Al igual que él, se utilizó mano de obra musulmana en su construcción, por lo que es difícil catalogar su estilo ¿islámico? ¿mudéjar?
Yo siempre he mantenido que, a la hora de analizarla estilísticamente, habría que relacionarla con el arte almohade, correspondiente a finales del siglo XII.

Si contemplamos la planta es una típica mezquita de naves transversales al muro final que las reformas renacentistas quitaron todo sentido.

A sus pies, encontramos un gran aljibe (¿baño ritual?) mientras que el jardín que lo rodea, con alta tapia, crea la intimidad deseada.



Entremos ahora en su interior.
Primero veremos los pilares poligonales, realizados con ladrillo y posteriormente enfoscados.

Sobre ello encontramos capiteles de piedra de fuerte trepanado con las características piñas almohades.



Sobre ellos se trazan arcos de herradura de gran vuelo.

En el el segundo piso nos reaparecen los característicos arcos polilobulados con redientes, también almohades.

En los muros, sin epigrafía, las yeserías (muy cercanas a las que decoraron la capilla almohade de las Huelgas) encontramos atauriques y lacerías de finísimo calado.











































Las techumbres son de madera



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