domingo, 21 de mayo de 2017

EL REMATE RENACENTISTA DE LA GIRALDA. HERNÁN RUIZ


Hace tiempo ya hablábamos de la parte inferior de la Giralda como una típica torre almohade, siendo uno de las zonas mejor conservadas de la mezquita almohade (junto al patio de los naranjos, antiguo patio de abluciones) sobre la que más tarde se construyó la Catedral.

Hoy nos vamos a centrar en su remate renacentista, realizado por Hernán Ruiz, maestro mayor de la catedral de Sevilla que realizará también otras obras en el mismo edificio (remate de los ábsides, espectacular sala capitular de forma ovalada).

En cuanto a la Giralda, el cabildo le encargó realizar un cuerpo de campanas que realizó en el un estilo renacentista avanzado, aunque manteniendo una coherencia asombrosa con el edificio preexistente, creando una obra única y con personalidad propia (1558 y 1568)

   La Giralda, la torre campanario de la Catedral

Para ello realiza un doble cuerpo

El inferior, en donde se utiliza el motivo palladiano, como cuerpo de campanas, y el superior como un pequeño templete de triple altura que arranca con formas cuadrangulares para convertirse en los dos más altos en circulares.

Cuerpo de campanas
Remate final de los dos cuerpos circulares y el Giraldillo

Todos estos últimos elementos están pensados para su contemplación desde el suelo, lo cual hace alargar sus proporciones para evitar la "compresión visual" provocada por un punto de vista tan forzado (esta misma característica genera una verticalidad casi gótica que enlaza con la catedral, muy lejana de los modos clasicistas que caracterizaban al arquitecto).

La Giralda desde la catedral

El remate de la Giralda desde el Guadalquivir

Respecto a la propia composición, a menudo se ha hablado de una posible inspiración en las obras efímeras para festejos, con elementos móviles (como el Giraldillo), sonoros (las campanas), elementos en bronce (sus famosas jarras de azucenas realizadas en bronce y que fueron pensadas para instalar luminarias (a partir de pequeños fuegos) en los días señalados e inscripciones conmemorativas (Turris fortissima nomen Domini - El nombre del Señor es torre fuerte) que convierten a la torre en el elemento simbólico del paisaje sevillano, símbolo del triunfo de la fe católica (pues realmente esto significaba el Giraldillo que ya analizamos aquí), como corresponde al espíritu de la Contrarreforma


El Giraldillo. La veleta de la Giralda que representa la fe.


En lo puramente decorativo, Hernán Ruiz mezcló los elementos clasicistas (columnas, pilares, cúpulas...) con formas vagamente mudéjares (resaltados de ladrillo, elementos polícromos) que sirven para conectar con la zona inferior y conseguir una visión de conjunto



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