martes, 12 de enero de 2016

PALLADIO, LA BASÍLICA DE VICENZA



Palladio era aún un arquitecto poco conocido cuando participó en el concurso para la reconstrucción del Palazzo della Ragione, sede del poder civil. Era éste un edificio del siglo XV (entre el gótico y los primeros albores del renacimiento) que en el siglo XVI comenzó a desmoronarse por problemas estructurales.
Palladio tuvo que realizar un doble proceso: apuntalar el edificio a la vez que realizaba un exterior lo suficientemente clásico y poderoso para representar a la ciudad en el lugar más céntrico de Vicenza.
Lo que vemos es, por tanto, una simple pantalla y un puro andamiaje.
Para sustentar todo el edificio creó cuatro grandes machones en las esquinas, envolviéndolos en columnas clásicas, como puede verse en la zona izquierda de la imagen.
Junto a esto (e imperceptible a la simple contemplación) inclinó una pared hacia el interior mientras que el otro lado  se volcaba hacia el exterior, a la vez que comprimía o ampliaba los intercolumnios para conseguir una imagen de orden y armonía en donde realmente no existía.
Quizás lo más destacado de la obra sea su impresionante motivo palladiano (unión de dintel-arco-dintel) que inventara Bramante y ya utilizaran Serlio, Vasari y Sansovino.
Este motivo palladiano se combina (en un doble orden, tan típicamente manierista), con las columnas gigantes que establecen el módulo general de contemplación, jugando a dos armonías distintas que se complementan. (En realidad la genialidad de Palladio es unir dos modelos tan distintos en tamaño y ritmo creando una armonía tan "clásica" y elegante, como cuando los romanos unieron el arco etrusco al orden griego)

Su falta total de decoración (esa arquitectura pura que siempre quiso Palladio) hace de este motivo toda una lucha entre luces y sombras, dramática en su clasicismo, sin necesidad de utilizar la grandilocuencia de Miguel Ángel, aunque con imperceptibles manierismos (rupturas de la normas clásicas, como las metopas y triglifos que, perteneciendo al arquitrabe al orden menor, se adaptan a al gigante "paseándose" por los propios capiteles de sus columnas.
El origen de esta obra hay que buscarlo en uno de sus grandes "maestros" y su obra cumbre: la Biblioteca Marciana de Sansovino, de la que extrajo tanto la idea de fachada pantalla, como desarrolló el motivo serliano o las estatuas de la balaustrada



1 comentario:

  1. Una composición equilibrada, el paso del orden toscano (dórico romano) en planta baja al orden jónico en la planta primera es un recurso clásico propio del cinquecento que en este caso adquiere una enorme ligereza gracias a la utilización del arco serliano tanto en un orden como en el otro. La ausencia de decoración contribuye a la ligereza. Es una obra extraordinaria. Soy un admirador casi incondicional de Paladio.
    Saludos
    Francesc Cornadó

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