domingo, 19 de noviembre de 2017

LA SCUOA DE SAN ROCCO. VENECIA


Junto a San Marcos, el otro patrono de la ciudad será San Rocco, que liberó de peste a la ciudad y en cuyo honor se edificaría la aneja iglesia (ya barroca) que junto a la fachada de la scuola y los ábsides dei Frari componen uno de los campi más bellos de la ciudad.

 La scuola (aquí ya hemos hablado de sus fundaciones y fines) se funda a finales del XV, pero ya a principios de la siguiente centuria ha aumentado tanto (y tiene tal poder económico) que decide rehacer su edificio encargándoselo a Bon, Sante Lombardo y Antonio Scarpagnino.

 El edificio es un complejo de planta irregular con fachadas a dos campi y un canal que resulta un tanto ecléctico.

Destaca su fachada, que sigue la línea marcada por las manieras lombardas presentes en la obra de Caudussi (Scuola de San Marcos) y Lombardo (Santa María del Milagro) que subordinan lo decorativo (y pictórico gracias a su policromía) frente a lo estructural, aunque aunque hay que precisar que en este caso los elementos arquitectónicos (como si se tratara de un plateresco evolucionado a la manera de la fachada de a Universidad de Alcalá de Henares) han ganado en volumen, clasicismo y contundencia (frente a los ejemplos anteriores), eliminando progresivamente lo decorativo, que se va subordinando poco a poco a ellos.

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 Su interior utiliza la forma basilical típica de las scuole (sin naves) comunicadas por una monumental escalera, aunque toda ella ha terminado por quedar oscurecida por la increíble colección de tintorettos que decoran paredes y techos.




sábado, 18 de noviembre de 2017

EL PRÍNCIPE DESVELADO. Sobre Malatesta y su templo malatestino


Una magnífica novela histórica (que realmente no lo parece) sobre Segismundo Malatesta y su Templo Malatestiano en Rímini.
Una asombrosa biografía sobre esta estirpe de condottiere que consiguió (aunque brevemente) ser un destello de gloria en pleno Quattrocento.
Una reflexión sobre el poder, sus ambiciones, excesos y formas esplendorosas tomando como excusa la Italia del Renacimiento.
Realizada a varias voces, el autor, de una poderosísima prosa (pero también con sus matices líricos e introspectivos), consigue la múltiple tarea de novelar la biografía (escasamente conocida) de Sigismundo Malatesta e insertarla, primero, en el contexto de guerras múltiples de los estados italianos del cuatroccientos y, a la vez, en las coordenadas ideológicas que permitieron la eclosión cultural del Humanismo, sin perder nunca de vista a los personajes, hechos de carne y hueso, que son la realidad de una época pero también la metáfora del príncipe, tan fascinante como aborrecible, tan esplendoroso como caduco.
Como un personaje más, nos encontraremos con el nacimiento y desarrollo del famoso templo Malatestiano, ápice de esplendor nacido del propio fango, el de las ambiciones personales, las guerras entre estados, las alianzas cambiantes y las traiciones.

Junto a él conoceremos a Isolda, los humanistas huidos de Constantinopla, Francesco Sforza, Alfonso de Nápoles, los Gonzaga y los Este, el turco, el papa Picolomini o el gran enemigo personal de Sigismundo, Federico de Moltefeltro.

                                                            
Con la novela se fascinarán tanto los amantes de la historia y el arte, como los lectores ávidos de un estilo fluido y poderoso que bebe de las fuentes de García Márquez


jueves, 16 de noviembre de 2017

CAMBIOS ICONOGRÁFICOS DEL GÓTICO (1) CRISTO









Como ya defendíamos en un artículo anterior el gótico nace de una necesidad interior, de una nueva forma de ver el mundo.
La aparición de los burgos y la burguesía con una realidad mucho más amplia que la del campesinado, la creación de las universidades en donde se extiende la concepción tomista (aristotélica), la nueva ideología franciscana sobre la sociedad y su conexión con lo divino, la revolución de las costumbres de la cultura provenzal... cambiaron por completo la forma de concebir la religión.
Esto se puede rastrear perfectamente en la iconografía que se impone en este periodo, en donde lo divino se acerca a lo humano (en vez de separarse, como en el mundo románico), y lo hace a través de los sentimientos, por medio de la empatía.
El Cristo como Varón de Dolores es una muestra perfecta. En él no se nos presenta al juez (Pantocrator románico), sino al que ha hecho posible la salvación de la Humanidad a través de su sacrificio. Por ello le veremos introduciendo el dedo en sus llagas o enseñando la señal de los clavos de su pasión en manos y pies.

 Burgo de Osma



En el mismo sentido hemos de entender el Ecce Homo, que nos intenta conmover con todos los estigmas de su pasión, pues a los nuevos burgueses se les intenta convencer a través de los sentimientos no del castigo (una humanización progresiva del hecho religioso de la que tanta culpa tiene San Francisco).
Ecce Homo. San felipe. Zaragoza




Un Ecce Homo en la famosa iconografía del paño de la Verónica.
   
 

San Juan. Alba de Tormes

Apareciendo el tema de la Deesis



O la insistencia en el descendimiento, en donde la muerte se pone en relación con los sentimientos de la Madre 


Descendimiento. Van der Weyden

De esta escena, en el ámbito alemán, se aislarán las figuras de Cristo y la Virgen para formar la imagen de la Piedad.



Piedad. Museo Marés

Este gusto por plasmar los sentimientos se irá exacerbando más según nos acerquemos al final de la Edad Media (especialmente en el Norte de Europa), fruto de nuevas corrientes espirituales (Devotio Moderna que analizamos ya aquí) e influidos por el gran impacto que tuvieron las epidemias de Peste Negra

Gil de Siloé. Siglo XV





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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Wiligelmo de Módena


Maestro italiano del románico final (finales del XI y principios del XII) que inicia los modos (en sus proporciones, movimiento y relación) que desembocarán en el primer gótico con sus discípulos (como los maestros campionesi o Antelami)


Su arte está a la altura del de Piasca, el maestro de Cabestany, el del Pantocrator de Carrión, los de Silos o Fruchel.

Muerte de Caín

Se ha supuesto (por ciertos rasgos estilísticos) que pudo formarse (o al menos tener influencias del románico del Languedoc: Moisacc, Toulouse), en especial en el canon alargado de sus personajes y su manera de relacionarlos).

Como arquitecto (colaboró activamente en la construcción de la catedral de Módena) sus modos son mucho más cercanos a las maneras lombardas maduras.
Sus obras más representativas se encuentran ahora (las copias) adosadas a la fachada principal de la catedral de Módena), aunque en su origen bien podrían haber formado parte de un gran ambón interior.


Entre las más celebradas se encuentra Adán y Eva en donde vemos su característico canon alargado en donde se unen inesperados avances anatómicos con convencionalismos románicos.


Son estos cuerpos son los verdaderos transmisores de la narración (frente a unos rostros hieráticos y algo estereotipados), y su lenguaje corporal es verdaderamente asombroso para la época.

Muerte de Caín a manos de Lamec

Noé y el Arca
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Llama también la atención el uso de lo decorativo en su obra, jugando a contrastar grandes masas sin detalles con otras excepcionalmente detalladas (barba y pelo, juego en los paños), alternando el uso del trépano con la talla sutil, apenas insinuada (y que recuerda mucho a Fruchel).

Lo que nunca cambia es su capacidad de síntesis, que renuncia a la anécdota para centrarse en la narración, tan desnuda que resulta verdaderamente moderna.




























lunes, 13 de noviembre de 2017

SAN MARCOS. SALAMANCA. Un curioso templo románico


Cuando nos acercamos a esta iglesia su planta circular nos puede recordar a las (no tan escasas) tipologías de planta centralizada románicas que aquí hemos ido vinculando.

Sin embargo, la sensación es engañosa, y al entrar en ella nos sentimos en una iglesia basilical de tres naves que nos conducen a otros tantos ábsides que no se trasdosan al exterior, embutiéndose en los muros.

Pero si por un momento dejamos a un lado las sensaciones y analizamos su planta encontraremos una curiosa simbiosis.
Realmente su sujeción se realiza por medio de cuatro enormes machones desde los que arrancan arcos levemente apuntados.

Estos machones forman realmente una nueva zona centralizada (un gran cuadrado) que, sin embargo, se desliza de la zona central hacia los ábsides, creando así la idea de planta basilical.

Fechado habitualmente entre finales del XI y principios del XII resulta bastante adelantada su utilización de arcos apuntados, lo que unido a su estructura radial de los mismos desde el citado cuadrado central, bien podría relacionarse con otros modelos de arquitectura de la Órdenes militares (pienso esencialmente en la Vera Cruz de Segovia). La falta de su cubierta original en la parte central (ahora en madera) no nos permite aventurar más hipótesis
Por otra parte, resulta (de forma paradójica) existen algunos arcaísmos, como el citado ocultamiento de los ábsides en el muro circular que algunos autores han querido explicar con la presencia de una torre del recinto de la muralla.

De la misma manera resulta extraña la articulación de los pilares con los ábsides, creando unos pequeños huecos de nula función litúrgica (al menos conocida) y que podría apuntar a dos etapas constructivas distintas que rompieran el primer plan original.

Tras su restauración se han descubierto varias pinturas góticas que pronto analizaremos



domingo, 12 de noviembre de 2017

RAFAEL DE LA HOZ. EDIFICIO ENDESA


La obra es magnifica desde varios puntos de vista.
Por una parte, en realidad, son dos edificios.
Desde la M 40 se ofrece como una gran muro cortina continuo que en un de sus extremos se levanta del suelo y crea una poderosa proa que se gira hacia la autopista de circunvalación.



Este muro se apoya (siempre tan clásico en sus citas Rafael de la Hoz) en columnas de diseño simple
Por el lado contrario (desde la trinchera del ferrocarril) reconocemos que el edificio es, en realidad, varios edificios compuestos por medio de módulos que se repiten y encajan en la pieza central de forma perpendicular.

Todo el conjunto se cierra por medio de un gigantesco techo sobrepuesto por medio de tirantes oblícuos que se descentra de la planta del edificio y permite juegos de volúmenes sobre él (retranqueándose o avanzando) según el punto de observación.



Sobre este diseño, aparece como siempre el interés del arquitecto por la eficiencia energética que se consigue gracias a sus grandes patios internos (con el techo, aquí, totalmente acristalado) que sirven como verdaderos refrigeradores o calentadores de los espacios internos (comunicados con él) mientras que la zona de oficinas (esa forma de peine) recibe gran cantidad de luz pero escasa radiación directa al estar orientada hacia el norte.


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