jueves, 30 de junio de 2016

ARNOLFO DI CAMBIO. FOTOGALERÍA ENLAZADA

Discípulo de Nicola Pisano (con el que trabajó en el Púlpito del Duomo de Siena) desarrolló una amplia labor, primero como escultor y más tarde como arquitecto, evolucionando su estilo hacia formas cada vez más elegantes y exquisitas (que nunca pierden el sabor clásico de su maestro y de los ejemplos que viera en Roma), siendo uno de los mejores escultores góticos italianos.

Baldaquino de Santa Cecilia en el Trastévere. Roma
Santa María de las Flores. Duomo de Florencia

miércoles, 29 de junio de 2016

ALYSCAMPS DE VAN GOGH. EL INFLUJO NABI


La corta convivencia que tuvieron Van Gogh y Gauguin en Arlés tuvo una momentánea influencia artística en el primero, posiblemente por su propio carácter pero también por la más avanzada evolución artística de Gauguin, que tenía ya mucho más decantadas sus ideas artísticas.
Uno de los ejemplos más representativos de esta influencia es la vista de los Alyscamps.
La vista, en un pronunciado picado, anula el espacio para crear un mundo de colores que se "sedimentan" en bandas horizontales que se relacionan y ascienden a través de las verticales de los árboles, tal y como Gauguin había empezado a realizar en Pont Avent.
Junto a ello el color es utilizado de una forma totalmente antinatural (como ya ocurría en su Cristo Amarillo), mucho más allá de lo habitual en Van Gogh (que más que cambiar el cromatismo lo lleva a su extremo más intenso, contrapunteándolo de colores complementartios)

Por otra parte pierde su habitual pincelada suelta, bien visible y pastosa por una aplicación mucho más suave, con grandes masas cromáticas frente al citado contrapunto, a la vez que se reduce la potencia expresiva de su dibujo (que ya comenzaba a ser deformante) en favor de una armonía de colores mucho más decorativo frente a su natural expresionismo
























En la entrada del jardín público. Arlés


TODOS NUESTROS POST SOBRE VAN GOGH

lunes, 27 de junio de 2016

EL PALACIO DE CARLOS V. MACHUCA (2) El programa decorativo


En un post anterior analizábamos la arquitectura; éste lo dedicaremos a ver la decoración y su significación.
Como ya decíamos, todo el edificio es una reocupación simbólica del territorio y una loa política al emperador.
Para ello su figura se analiza y relaciona desde varios puntos de vista.
El emperador como guerrero aparece en dos batallas (naval, conquista de Túnez, y terrestre, acaso Pavía).





De esta actividad surge la Paz vinculada al habitual Non Plus Ultra que nos recuerda como señor de los dos mundos, el antiguo (Europa) y el Nuevo (América)


Y la abundancia de las grandes guirnaldas que sostienen los puttis

Por otra parte se vincula a Carlos V con la antigüedad (Neptuno o los trabajos de Hércules, origen de la monarquía hispana desde el mundo tartésico).








































Todo esto nos lleva a sus territorios y conquistas, reflejados en el escudo
Y ratificados por los leones de las grandes aldabas que reafirman el poder aúlico

Aunque (y ya dentro del patio) la muerte (recuerda que eres un hombre) reaparecerá como para cualquier mortal en estos bucráneos

sábado, 25 de junio de 2016

Un texto sobre la Capilla Sixtina

Mezclaba cal, agua y arena para un nuevo fondo en cuclillas, debajo del techo. Después, se tumbaba boca arriba y extendía su mano hacia la brocha y el cepillo.
(...)
Levántate, Adán. No te doy una esfera fija, ni una figura invariable, ni una tarea definida. A todos los demás seres de la tierra les ha sido impuesta su propia naturaleza, deben obedecer las leyes de su especie. Para ti, Adán, no existirá ningún impedimento, ninguna limitación, excepto la de la voluntad que te insuflo. No te he creado ni celestial ni terrestre, mortal ni inmortal. En ti duerme la semilla de todas las formas de vida. Puedes degenerar en animal o renacer en lo divino. Tú eliges. Adán, ¡levántate!"

viernes, 24 de junio de 2016

Ánima Mundi 3

El mundo continuaba girando del revés desde el primer jueves de febrero. Nuestros pensamientos también lo empezaron a hacer, aunque tardamos semanas en conseguirlo


Vicente Camarasa Domínguez

jueves, 23 de junio de 2016

UN PASEO POR EL PARÍS DE LA REVOLUCIÓN DE 1789


Parece mentira pero los restos de la revolución francesa no son excesivamente visibles en París, ocultos por las reformas de Haussmann y por una cierta oscuridad que no desea ponerlos en valor.
El viajero que quiera conocerlos habrá de hacer un esfuerzo extra, curioseando en los pequeños carteles y buenas guías de viaje, pues la ciudad lo esconde en los pliegues del urbanismo decimonónico y apenas da pistas sobre ellos.
El museo Carnavalet será fundamental.
Comencemos en el Panteón en donde se encuentran los restos de dos de los grandes ilustrados: Voltaire y Rousseau

Tumba de Rousseau en el Panteón

El famoso Jeu de Paume (el lugar del Juramento del Juego de la Pelota) no es el edificio estilo imperio que hace pareja con la Orangerie en el final de las Tullerías, junto a la plaza de la Concorde, sino que se encontraba en Versalles. Lo que sí podemos ver en el museo Carnavalet es el famoso cuadro de David sobre el Juramento

La Asamblea en donde se sucederán los conservadores constitucionales, girondinos y jacobinos y, más tarde, de los thermidorianos

















La Plaza de la Concorde. Pese a su nombre y el actual obelisco egipcio y sus fuentes decimonónicas, este fue el verdadero lugar trágico de la Revolución en donde la guillotina cercenó la cabeza de María Antonieta o del propio Robespierre.






De nuevo la plaza de la Concordia con el Arco de la Estrella al fondo, construido por Napoleón para conmemorar sus victorias

El arco de la Estrella

Mirando en sentido contrario, hacia el Louvre, se encuentra el arco de Triunfo de Carrusel, un nuevo monumento sobre las glorias militares de Napoleón
En este entorno se encuentran los jardines de las Tullerías en donde, en 1792, los sans-culottes apresaron al rey Luis XVI que terminará siendo guillotinado

Al otro extremo de París, cerca de sus murallas, se encontraba el famoso Castillo -Prisión de la Bastilla que será tomada en julio del 89.
De él nada queda (pues hasta la columna está dedicadas a los muertos de la revolución de 1830)

De nuevo necesitaremos ir al Museo Carnavalet para ver algunas imágenes.
Maqueta de la Bastilla

Escalas que se utilizaron en su toma




miércoles, 22 de junio de 2016

GERICAULT Y LOS CABALLOS


Durante su corta vida, Gericault representó una y otra vez a los caballos en distintos temas y temáticas.
En principio el caballo era todo un símbolo del nuevo movimiento romántico. Su nobleza unida a su bravura hacía de ellos un arquetipo de una nueva forma de entender la realidad, vibrante, llena de pasión y fuerza pero dominada por la citada nobleza.
Ya en una de sus primeras obras (el oficial de coraceros) el caballo ocupa una preponderancia brutal en la imagen, dándole todo su sentido de dinamismo.

En la misma línea los representa en plena carrera en los distintos derbys (tema tomado del ámbito británico), en donde hombre y animal son la perfecta máquina.
Curiosamente, en estas obras nunca llegó a representar bien el movimiento de sus patas (que nunca se alzan las cuatro a la vez), y habrá que esperar a la fotografía para comprender y representarla adecuadamente.
Un paso más allá lo dará en la pura representación del animal, fascinado ante su prestancia y belleza (otro topos romántico, la belleza de lo natural)













Como en tantos otros temas, Delacroix seguirá el camino marcado por Gericault, retomando el caballo y cargándolo de una expresividad total






















Delacroix. Lucha de león y caballo

martes, 21 de junio de 2016

JOSÉ APARICIO. HAMBRE EN MADRID


Junto a Rosales y Madrazo, José Aparicio es uno de los máximos exponente de la pintura neoclásica española.
Buen conocedor de David (frecuentó su taller antes de la Guerra de Independencia, el momento más clásico del maestro francés) y de la pintura italiana de la época (pues fue becado en Roma), recoge los modos neoclásicos con pureza.

Como puedes ver hay una predominio absoluto de la línea sobre el color, un gusto por la composición ordenada, a manera de un friso, rematada por elementos clásicos, y una sobreactuación de los personajes.
Igual que hacía David en su Juramento de los Horacios, hay una clara división (formal e ideológica) del cuadro: mientras a la izquierda se encuentran los franceses que ofrecen pan a los madrileños, a la derecha nos encontramos a los famélicos españoles que niegan a tomar nada del enemigo.
Vemos así un cuadro de tesis, profundamente moral, de enseñanza al pueblo. La dignidad se impone a las necesidades materiales, como el honor sobre los sentimientos en David.
En medio de todo ello se encuentra la magnífica figura sedente, ajena a todo, que tiene una clara inspiración en los filósofos griegos (una nueva vuelta a la Antigüedad), a un Séneca absorto que se encuentra más allá de cualquier sentimiento.

Curiosamente hay rasgos en el cuadro que nos hablan de conexiones con el prerromanticismo. El propio "filósofo" estaba directamente inspirado en una obra de Fuseli (El Conde Hugolino), o la mujer tendida sobre él, más erótica que famélica, como Fuseli habitualmente las dibujaba.

La inscripción de arriba a la izquierda (NADA SIN FERNANDO) deja claro el carácter propagandístico (heredado directamente de David) de esta pintura de historia que será (junto al retrato y el paisaje) el género por excelencia del siglo XIX hispano.
Su inicio hay que situarlo en pleno reinado de Fernando VII para el que trabajó, que intenta seguir explotando su idea de salvador (El Deseado) que se había generado durante la Guerra de Independencia pese al claro carácter absolutista con el que comienza su reinado (Decretos de Valencia)

lunes, 20 de junio de 2016

EL ARCO DE TRIUNFO DE SAINT DENIS


Con la demolición de las murallas de Carlos V, Luis XIV crea un ambicioso programa urbanístico: la creación de los nuevos o Grandes Bulevares, una serie de amplísimas calles que rodean la zona norte de París (en ellos se encuentra el modelo que luego utilizará Haussmann en su gran reforma de París)
En el centro de ellos, y en el camino que tomaban los monarcas desde Saint Denis (en donde eran coronados) al Louvre (residencia oficial), se creó este arco.

Inspirado en el de Tito (y tomando la forma exacta de cuadrado, síntomas del futuro neoclasicismo que ya se estaba incubando en pleno siglo XVII) su autor,  François Blondelcrea un gran vano central flanqueado por dos pirámides (que recuerdan los futuros modelos neoclásicos, como los utilizados por Piranessi en su monumento de la orden de Malta) con múltiples trofeos dedicados al rey que se apoyan, en su base, sobre las alegorías de las Provincias Unidas

En sus frisos la decoración volvía a insistir en los triunfos del Rin y el Franco-Condado del monarca