domingo, 23 de noviembre de 2014

RINCONES DE PARÍS. LA FUENTE DE LOS INOCENTES


París es un libro de historia de páginas semiborradas que hay que leer entre líneas e imaginar más que ver.
Así ocurre con esta fuente de los inocentes, la única renacentista de todo París.
Se alza donde estuvo una iglesia medieval del mismo nombre en cuyo cementerio se enterraba a los inocentes (los niños de inclusas y otros centros de caridad) y que, debido a su mala fama (se encontraba en el borde de la ciudad y era utilizado por prostitutas) terminó cerrándose con una valla a la que se adosó esta fuente.
Pronto la iglesia desapareció y con ella el cementerio (trasladando los restos a las Catacumbas) en la imparable expansión del mercado de las Halles.
Tras el derribo de este mercado tradicional se recuperó esta plaza y se colocó en su centro la fuente (añadiéndole un cuarto lado).
Sus autores, Jean Goujon y Lescot Pierre, crearon un templete de órdenes clásicos con delicados relieves en los paños,  rematados por frontones y una cúpula central.
El agua, desde la fuente central, se derrama bellamente por las escalinatas.

BUSCA UN CÍRCULO AMARILLO

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sábado, 22 de noviembre de 2014

LA OBRA DE ARTE DESCONOCIDA. BALZAC+PICASSO


En 1832, un joven Balzac publicaba en prensa este cuento corto que terminaría por convertirse en una de las obras más citadas por los autores del siglo XIX (Rodin, Cezanne) o XX (Picasso, Mann, Rilke...) ¿Cuál era su embrujo?
Acaso la genialidad de introducir en sus escasas páginas la más completa y profunda reflexión sobre la creación artística, sus momentos más excelsos y sus más tristes fracasos, reflexionando sobre la verdad y la mentira en el arte, su imposibilidad de recrear directamente la realidad o la necesidad de buscar una mentira (simétrica pero no tangente) para conseguir el efecto de realidad sin tener que copiarla (algo que tanto interesó a Cezanne o a Picasso).
                                                        
El texto utiliza dos pintores históricos (Porbus y un joven Poussin) y otro inventado (Frenhofer) para buscar los límites del arte y terminar despeñados por el abismo de una doble locura, la del amor y los celos y la de la propia pintura.

Su lectura es toda una lección sobre arte clásico (desde Rafael a Tiziano, con excelente explicaciones sobre perspectiva o pincelada suelta) a la vez que una verdadera premonición de lo que será el arte moderno (desde la primacía de la luz del impresionismo, la estética del fragmento de Rodin, la búsqueda de armonías musicales que practicará Cezanne o Kandinsky), y yo en alguna ocasión he utilizado fragmentos suyos en clase de arte de 2º de Bachillerato con muy bueno resultados.

Pero esta edición tiene, además, un plus. Contiene los grabados que Picasso realizó para la edición de Vollard, una extraordinaria colección de dibujos que pasan del modo ingresco (precedente de la famosa Suite Vollard) a la abstracción de grandes mallas de puntos, claramente entroncadas con su escultura Monumento a Apollinaire.
Y es que esta obra fue una verdadera obsesión para Picasso, que llegó a alquilar el taller en la Rue de Grans Agustins citada en el libro en donde terminará pintando el Guernica.
En ella encontraba algunos de sus temas centrales, como el poder de la creación, el pintor y la modelo, los límites de la representación... que le ocuparon gran parte de su obra.


viernes, 21 de noviembre de 2014

IWANES Y CÚPULAS BULBOSAS REMATADAS EN CERÁMICA. EL ISLAM ORIENTAL

Madrasa Mir-i-arab (Bujara)

Iwanes y cúpulas bulbosas policromadas en azulejos, estos son dos de los grandes rasgos distintivos del arte islámico en la zona iraní (Ispahan) y sus zonas limítrofes (Samarcanda, Bujara).



 Madrasa Mir-i-arab (Bujara)
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El iwan es, en esencia, un pabellón cerrado por tres lados y abovedado.
Mezquita de Bibi Hanim. Samarcanda

Su origen hay que buscarlo en el arte persa y parto (primero vinculado a la arquitectura doméstica, como lugar de sombra para el tórrido verano, y posteriormente a la sala del trono), extendiéndose gracias al arte sasánida (como el espectacular de Cesifonte).
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Mezquita Kalon. Bujara

Sobre esta tradición el arte islámico lo recogió como entrada triunfal a sus mezquitas (orientándose hacia la Meca y, por tanto, siendo una expresión del mirab hacia la ciudad). 
Mezquita Kalon. Bujara
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Iwan del mausoleo de Tamerlán. Samarcanda

El arte gaznaví y más tarde los selyucidas lo utilizarán con profusión, creando el llamado modelo de mezquita de cuatro iwanes, como el famoso de la plaza Registan de Samarcanda (aunque algunos autores retrasan la aparición de este modelo de mezquita a la arquitectura abasí)

Este modelo de iwan se extenderá (posiblemente desde los selyúcidas) hacia occidente, como podemos apreciar en este iwan de Alepo.

 Al extremo occidental (Magreb y Al Andalus) su llegada fue mucho más tardía, como podemos ver en un edificio ya del siglo XIV como el Corral del Carbón

El segundo rasgo característico será la cúpula de forma bulbosa (la que hace crecer su luz según se asciende por ella, ensanchándose más que el propio tambor que la sustenta) sobre altísimos tambores (posible herencia del arte bizantino donde son comunes desde la Segunda Edad de Oro) que crea una poderosa imagen ascensional. También se denomina de cebolla .


 Madrasa Mir-i-arab (Bujara)
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                          Madrasa Mir-i-arab (Bujara)

Estas cúpulas se recubren de azulejos (que también llegan a cubrir el tambor en algunos ejemplos), siguiendo la tradición cerámica islámica.
Posiblemente en ellas se encuentran (junto a las tradiciones de los nómadas esteparios) las espectaculares cúpulas rusas del XVI (aquí ya vimos las de San Basilio de Moscú)



Necrópolis de Samarcanda

Son especialmente celebradas las de Samarcanda que se inician en el periodo de Tamerlán.























Mausoleo de Tamerlán. Samarcanda

Mezquita Tilla Kali. Samarcanda.

Mezquita Tilla Kali. Samarcanda.

jueves, 20 de noviembre de 2014

BUJARA. Mausoleo de Ismail Samani.


Con la llegada de los abasíes a la dignidad califal, la cultura y el arte islámico inician un progresivo despegue del mundo clásico (siempre tan presente en el mundo Omeya, heredado de las culturas y tradiciones de Siria) y una progresiva asiatización, retornando su mirada a las culturas persas y sasánidas.
En el aspecto artístico esto se plasma en la predilección del ladrillo (tan mesopotámico) por la piedra, los grandes abovedamientos, una ruptura del espacio en pequeñas celdas, los arcos apuntados...

Este imperio abasí se fue disgregando de forma muy temprana, y desde el oriente poco a poco otros pueblos (aún con la obediencia nominal al califa) se vuelven cada vez más independientes.
Entre ellos se encuentran los samanidas o samaníes, tribus de cultura zoroástrica que se islamizan y lentamente van tomando poder en la zona oriental de Irán. Su gran expansión se produjo con Nars y su hermano menor Ismail al que se dedica este mausoleo.

Será Ismail el que conquiste Bujara y la convierta en la capital de esta dinastía, con tal grado de autonomía frente a Bagdad que ni siquiera le hará llegar los impuestos.
El arco apuntado fue muy temprano en Oriente

Esta edificación (finales del IX, principios del X) es un perfecto ejemplo de la asiatización de la arquitectura en la zona del Islam oriental.

En sus estructuras básicas sigue modelos preislámicos, como la cúpula, a menudo utilizada en los templos del fuego zoroástricos de época sasánida que se apoyaban en cuatro pilares reconvertidos en esquinas en el mausoleo que, al interior, se convierten en la base de las trompas que permiten el paso del cuadrado al círculo.

Destaca especialmente cómo se utiliza el material típico de la zona, el ya citado ladrillo, para crear toda una dinámica decoración.

Para ello se utilizan en esquina, rotados 45º, circulares, de placas recortadas, de canto y frente (con su propio relieve), creando una multiplicidad de formas, relieves y juegos de luz que (según Talbot Rice) se inspirarían en la cestería y cambiarían a lo largo del paso del día.



Unos formas y ritmos que a cualquier observador español le traerán de forma irremisible las formas mudéjares hispanas
A propósito de esto, Aragón Andalusí mantiene la existencia de un arte islámico en tiempos taifas en la Marca Superior (arte Zagrí) que tomará (gracias al las vías comerciales) numerosos elementos iranís en su arquitectura que más tarde serían la base para el mudéjar aragonés.
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Si nos fijamos en su interior, la estructura cuadrangular se convierte en circular a través de unas curiosas trompas generadas por dos arcos perpendiculares. 

Sobre ellas una cúpula un tanto rebajada que mantienen relaciones con las cúpulas de aproximación de hiladas tradicionales






En su centro se alza sin decoración alguna el sarcófago con una última sorpresa, un arco parabólico que sirve para generar su cubierta




miércoles, 19 de noviembre de 2014

LAS CORONAS VOTIVAS VISIGODAS


Uno de los elementos decorativos y simbólicos más característicos del mundo visigodo son sus famosas coronas votivas.

Se trata de una nueva influencia bizantina (muy relacionada con los broches que ya analizamos aquí) que concebía estas coronas para ser colgadas en las zonas regias (o las iglesias y monasterios vinculados con el mundo real).



Responden al nuevo mundo creado a partir de Recaredo en donde, tras abjurar del arrianismo, poder político y religioso establecen fuertes relaciones cuya más evidente visualización serán los famosos Concilios de Toledo.

Su técnica se basa en grandes granates, perlas y zafiros engranados en alveolos huecos con engarces (cabujones), mientras que en las cruces utilizaban huecos que se adaptaban por medio del calor a piedras más planas o pasta vidriada.

Junto a estas piedras, las coronas desarrollan todo un trabajo en oro calado tanto en los espacios vacíos, cadenas, letras que cuelgan (como en la famosa corona de Recesvinto)...

Entre los conjuntos más interesantes se encuentran los de Guarraz o Torredonjimeno.

martes, 18 de noviembre de 2014

LA ALJAFERÍA (1). EXTERIOR Y DISTRIBUICIÓN.


La planta del palacio no tiene (al menos hasta el momento) ningún precedente en Al Andalus.
Tradicionalmente se ha vinculado con los Palacios del desierto que erigieran los Omeyas (y continuaran los abasíes) en los primeros siglos del Islam en la zona de Siria.
De ellos tomaría dos grandes ideas: el interior organizado de forma tripartita con un aljibe central y el exterior amurallado con torres ultrasemicirculares que van apareciendo de forma rimada.

Palacio del desierto Qars al Hayr al Sharqui. Damasco. Siria




Aljafería

Sobre este esquema se desarrolla una estructura rectangular que posteriores reformas (mudéjares y renacentistas) añadieron nuevos detalles en paredes y la creación de un foso.

En uno de sus lados mayores se crea la entrada del recinto por medio de un gigantesco arco de herradura califal.




A través suyo se llega a una especie de patio de armas previo al palacio que está iniciando un modelo de gran éxito en el desarrollo del arte andalusí, la puerta en codo (inexistente en el mundo califal). Como apunta Almagro Vidal, se afianza la tradición andalusí de la rotura de los ejes con los accesos en recodo que se multiplicará tanto en lo militar como en lo palaciego como nos demuestra la Alhambra.

Tras él se abre la verdadera zona palaciega, de nuevo un rectángulo ocupado por una zona de alberca, que será su verdadero eje.



LA ALJAFERÍA. Ideas generales


¡Oh Palacio de la Alegría!, ¡Oh Salón Dorado!
Gracias a vosotros llegué al colmo de mis deseos.

Y aunque en mi reino no tuviera otra cosa,
para mí sois todo lo que pudiera anhelar.

Versos atribuidos al propio monarca taifa, al Muqtadir




Como ya explicamos ampliamente aquí, la taifa de Zaragoza en la marca superior prontó creó un estado poderoso (sólo comparable al Toledo de Al Mamum o la Sevilla de Al Mutamid).
Los mejores restos conservados de este poderío será su palacio de recreo, situado junto al Ebro y, en aquel momento, ajeno a la ciudad amurallada heredada de los romanos: la Aljafería.

Realizado a mediados del XI por el segundo monarca hudí (Al Muqtadir) fue llamado el Palacio de la Alegría, y en él moraron personalidades como Avempace, Al Kirmani o los poetas judíos (más tarde emigrados a la Granada Zirí) Ibn Gabirol. Ibn Ezra o Samuel Halevi.



En el terreno artístico el palacio es el mejor resto del arte taifa (junto a la alcazaba de Málaga o el Bañuelo de Granada), que retoma el arte califal de la mezquita de Córdoba para experimentar decorativa y especialmente con él, tal y como iremos viendo en los próximos post.

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El patio.
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Arcos y capiteles del lado sur
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El Salón del Rey
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El oratorio
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La Aljafería mudéjar