domingo, 19 de enero de 2014

LA PLAZA REDONDA DE VALENCIA O CÓMO ROMPER EL PASADO


Allí probablemente se encontrarían las carnicerías de la Bayansiya musulmana, y desde aquellos tiempos la zona siempre tuvo un fuerte carácter comercial al detalle que nadie como Blasco Ibáñez supo plasmar (El inicio de Arroz y Tartana es el mejor retrato que he encontrado jamás de toda esta zona cercana al mercado).

Sobre este tejido, en 1840, Salvador Escrig construyó esta plaza, con locales comerciales en la parte baja (especialmente textiles) y de viviendas en la alta, al que se añadió con posterioridad una fuente central y un anillo de hierro y cristal que servía como porche

El lugar rezumaba historia y pintoresquismo que sólo necesitaba un lavado de cara.

Pero una falsa idea de la modernidad (que en Valencia tiene alguno de sus puntos más señalados) ha arramblado con la historia para crear un espacio posmodeno sin alma, más cercano a la arquitectura de la Ciudad de las Artes que al centro histórico.
La sustitución del porche por otro de acero o la eliminación del anillo interior de tiendas lo ha convertido en un puro lugar más de paso, cada vez más turístico y global.

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