martes, 15 de abril de 2014

EL MERCURIO DE GIAMBOLONIA


Ya hemos hablado de este escultor de la corte medicea a propósito de sus obra magnas: el rapto de la sabinas y los retratos ecuestres de los Medici
En esta ocasión, y siguiendo en el entorno mitológico, vemos un magnífico bronce (técnica aprendida probablemente de su contemporáneo Cellini) en el que se intenta representar un concepto: el de vuelo, de liviandad.
Todo en la obra nos remite al manierismo cortesano definido por Shearman : gracilidad, demostración de una técnica extraordinariamente depurada, dificultoso, sutil...

Es especialmente destacable su composión, tan falsamente dinámica, pues todo el tronco, cabeza y pierna apoyada crea una vertical perfecta, muy equilibrada, que sólo es disuelta en la mente del espectador, que dirige su atención a los brazos y pierna abiertas en abanicos, generando así la idea de movimiento de ballet, casi ingrávido.
Iconográficamente, la figura utiliza los típicos símbolos de Mercurio, el portador de noticias en el Olimpo: el sombrero alado y su caduceo

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