jueves, 4 de febrero de 2016

LA CAPILLA DEL OBISPO (1) SEPULCRO DE CARVAJAL POR GIRALTE



Que este testigo a visto las más obras de enterramientos y sepulcros y más esçelentes yde los mejores maestros que ay en España y fuera della, porque este testigo los a visto por su propios ojos ansy en España como en Françia y en Ytalia e otras partes…, y queeste enterramiento… es uno de los ynsines que entre los otros se puede contar y tener por cosa señalada; aunque algunos de los otros an costado muchas más sumas de maravedísque no éste

Nicolás de Vergara el Viejo

Durante decenas de años ha estado cerrada esta Capilla del Obispo (en la mismísima Plaza de la Paja), uno de los monumentos más espectaculares que esconde Madrid, tanto a propios como a visitantes.

Y lo es, más que por su arquitectura (tardogótico), por las magníficas obras de escultura y arquitectura que atesora y que hoy comenzaremos a visitar (al final del post se irán poniendo enlace al resto de las obras)
Comenzamos por el magnífico cenotafio del obispo Gutierre Vargas de Carvajal, hijo de uno de los consejeros de los Reyes Católicos. Erudito y mecenas, continuó la obra que iniciara su padre (y que era todo un canto a los Vargas y a su santo patrón, San Isidro).
Se trata de una obra adosada realizada (como era bastante habitual en la época en España) en alabastro.
Su autor es Giralte, un autor (como tantos en el momento) con dos almas, la clásica y la manierista.
En este caso la que predomina el alma clasicista que le emparenta directamente con el estilo de Siloé y Bigarny.

Sólo hace falta ver su gran estructura, basada en un arco triunfal (la muerte como victoria) en donde el donante ya no se encuentra tendido, sino en actitud de oración, arrodillado sobre su propio sepulcro y leyendo textos en un atril (casi un nuevo Tostado)

En torno suyo se despliega una enorme corte de figuras, unas reales, otras alegóricas, a la que se unen relieves (como el Cristo en el Monte de los Olivos del arco central)  y una extraordinaria floración de grutescos que invaden las zonas vacías (pese a su clasicismo aún quedan en él resabios platerescos), con una culminación arquitectónica de nichos que incluyen a un Ecce Homo y ángeles.






Las figuras pasan de la gravedad de las centrales (aunque matizadas por un realismo realmente moderno en los acólitos) a la exquisitez y grazia de los ángeles músicos que nos hacen traer a la memoria las cantorías del Quattrocento.


 
Existen citas a la más moderna creación manierista (al modo romano) en las magníficas figuras laterales, de suave forma serpentinata y agitados paños que juegan con la anatomía

A ambos lados del retablo, el mismo autor realiza los cenotafios de los padres del obispo, mucho más contenidos







OTRAS OBRAS DE LA CAPILLA

El gran retablo de Giralte
.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada