lunes, 30 de enero de 2017

LA LONJA DE MERCADERES. SEVILLA


Tras la visita de Felipe II a la ciudad, que se encolerizó al ver el trasiego mercantil que existía en las gradas de la Catedral y el Patio de los Naranjos (e incluso en su interior, los días de lluvia), se decidió realizar un edificio que sirviera para su organización a la vez que diera una monumentalidad renacentista a la ciudad.


Gradas de la catedral



Sobre trazas de Juan de Herrera y dirigido por su aparejador, Juan de Minjares, se creó un edificio cúbico, centrado por un gran patio en cuyas lonjas cubiertas se pudiera realizar las operaciones mercantiles.

Lo más herreriano de la construcción es su riguroso plano y el magnífico patio que se inspira directamente en el de los Evangelistas del Escorial.
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El resto del edificio se "contamina" del espíritu manierista de los continuadores de la obra (en especial de Alonso de Vandelvira, hijo del famoso arquitecto que podéis ver aquí)

A él se deben especialmente las magníficas bóvedas, muchas de ellas esquifadas, siguiendo el ejemplo paterno, y cuajadas de una cuidadosa decoración geométrica.




El exterior, aunque de pureza geométrica, suaviza su aspecto gracias a la bicromía de materiales (granito y ladrillo), cerrando los ángulos de las esquinas con piramidiones, aunque curiosamente fajados.
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Ya en el siglo XVIII, Carlos III lo convertiría (tras el traslado del puerto a Cádiz) en Archivo de Indias, como también se le conoce.





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