miércoles, 11 de enero de 2017

LA GIOCONDA (1) ASPECTOS TÉCNICOS


¿Por qué la Gioconda es una de las obras de arte más conocida y valorada?
La respuesta no es sencilla e intentaremos contestarla en una serie de post que se inicia con el propio análisis de la obra, viendo sus características.
Aunque no exista un acuerdo unánime, suponemos que se trata del retrato de Lisa Gherardini, mujer de un comerciante de llamado Francesco del Giocondo.

El cuadro, iniciado en 1500 (según Vasari), nunca fue entregado a sus comitentes (algo bastante habitual en Leonardo), quedando en manos del propio pintor que lo llevó en su viaje final a Francia, cuando fue mecenado por Francisco I

En él encontramos el típico retrato en tres cuartos de origen flamenco que se oponía al perfil florentino, al que une el contraposto que tantas veces se ha visto en escultura desde el periodo griego (fijaros como la cabeza se gira hacia la derecha frente a un cuerpo que mira hacia la izquierda), generando así un doble movimiento que elimina la rigidez y contrapone movimientos de forma armónica (Este efecto se potencia con ambas manos, una de frente y otra de perfil)
Un contraposto elaborado por Rafael siguiendo la técnica leonardesca

Poco habitual, el cuerpo se retrata hasta las manos que se posan en una baranda, creando el suelo de un triángulo equilátero tan al gusto renacentista, como ya había hecho Miguel Ángel en su Piedad del Vaticano o repetirá incansablemente Rafael en sus retratos.
La Fornarina. Rafael

El paisaje se separa completamente de las convenciones clasicistas que buscaban crear un entorno idílico y pintoresco de arroyuelos y árboles para convertirse en un paisaje puramente geológico, el que tanto fascinaba a Leonardo y que aparecerá en numerosas ocasiones en su obra (Virgen de las Rocas, Santa Ana, la Virgen y el Niño).




Como tantas veces se ha advertido es una zona asimétrica, casi dos paisajes unidos con fuertes desnivel entre ellos.
Aunque los repintes y posteriores barnices lo han ido volviendo cada vez más pardo, debemos imaginarlo azulado, como corresponde a su teoría de la perspectiva aérea (según Leonardo, las sucesivas capas de aire azulaban las lejanías), cada vez más degradados sus perfiles según nos alejamos.
Para él utiliza su característica técnica del smufato creada por veladuras superpuestas, sumamente finas, que terminan por difuminar las líneas y crear una sensación atmosférica (como vimos aquí, el probable origen de la pincelada suelta veneciana).


Esta técnica también se aplica a la figura, confiriéndola ese halo de ambigüedad que le es característico, al desenfocar levemente su mirada o la comisura de los labios, que nunca sabemos si sonríen o no



                   





                      

Para saber más


                         FOTOGALERÍA ENLAZADA DE LEONARDO

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