martes, 7 de marzo de 2017

DAVID. LAS SABINAS


 





















El cuadro nos muestra todo el cambio que protagonizará David tras Thermidor, cuando regresa la ideología conservadora a través del Directorio.
David, tras la caída de Robespierre, sufre cárcel (es uno de los miembros más destacados del Comité de Salud Pública) en el Palacio de Luxemburgo.
La traición a su antiguo amigo Robespierre le salva la vida pero queda por completo aislado del nuevo gobierno, perdiendo todas sus prebendas anteriores.
Ya sea por oportunismo o por un verdadero examen de conciencia, David comienza un fuerte viraje ideológico que le terminará por convertir en el pintor oficial de Napoleón.
La obra que marca este cambio son sus sabinas, que bien podríamos considerar el reverso de los Horacios o de Bruto.
Una vez más regresa a la historia de la Roma primitiva, cuando los primeros romanos dirigidos por Rómulo raptan a las Sabinas para poder tener hijos.





















Sin embargo, no elige el momento del rapto sino de la conciliación, cuando años después los Sabinos intentan destruir a los romanos y las mujeres (sus hijas o hermanas pero también las esposas de los romanos) intervienen en la disputa, poniendo a funcionamiento todos sus encantos (sexuales, sus maternidades) para evitar la destrucción de sus parientes.

En clave histórica, Boime interpreta este nuevo conflicto de lealtades como una forma de reinterpretar la historia en donde ya no son los ideales (Horacios), ni el sacrificio (Bruto) los que deben protagonizar el momento histórico, sino la voluntad de entendimiento y reconciliación (que en realidad nunca se produjo, como demostró el Terror Blanco) que, por otra parte, bien interesante sería para el propio David.
Curiosamente, y también frente a las obras anteriores, las mujeres toman un papel protagonista que antes se les había negado.
Por otra parte, y en lo puramente estético, la recreación de la antigüedad se vuelve mucho más seca y antiquizante, como si el propio autor intentara volver a sus raíces neoclásicas más puras (relacionando Antigüedad y orden) y renunciando a las injerencias barrocas (tenebrismo, mayor realismo) de sus obras más revolucionarias.

 





















La obra se convirtió en un éxito y con su venta al Estado francés David se compró un propiedad campestre que le emparentó a la nueva clase social dominante de terratenientes y grandes comerciantes del Directorio

lunes, 6 de marzo de 2017

MURILLO Y LOS NIÑOS


Veinticinco años separan estos dos cuadros con los que abrimos el artículo. Un cuarto de siglo en el que Murillo evolucionó desde los modos tenebristas (cercanos a Ribera) hacia una pintura cada vez más suelta y etérea en donde la realidad (al menos su matices más sórdidos) se iba difuminando como lo hacía su pincelada (cada vez más vaporosa) y lo terrible daba paso a lo edulcorado.

¿Qué había sucedido para este cambio?


Niños jugando a los dados
Tomado de wikipedia

La respuesta no es sencilla, aunque la evolución sea evidente.
Por una parte hay motivos personales, la propia tragedia del pintor, ya superada la cincuentena, viudo y llego de hijos, que acaso le llevó a una actitud más sentimental de su pintura (aunque, curiosamente, para nada contagiada a las grandes obras de su último periodo, como las obras para los Capuchinos o el Hospital de la Misericordia).

Santa Isabel de Hungría. Hospital de la Caridad

Otra teoría habla de una evolución de la propia sociedad española (y sevillana en concreto) cada vez más hundida en la crisis (recordemos que nos encontramos en el reinado de Carlos II) que ya no emplea la denuncia (como sería su niño expulgándose) ni siquiera emplea la melancolía (como vimos en el último Velázquez) y prefiere la negación de la realidad, buscando una forma embellecida de la misma que es la base de estas obras de madurez (como ya vimos en las Imnmaculadas)

Incluso (y sin negar lo anterior), no podríamos descartar un genuino cambio de sensibilidad que le va aproximando a las maneras rococós de la misma manera que está realizando La Roldana en años semejantes, tanto en la corte como en la propia Andalucía y que triunfará definitivamente en el siglo siguiente (XVIII)



Junto a estas teorías existe un dato (de historia social del arte) sumamente importante. Hemos de recordar que gran parte de esta pintura no es comprada por clientes españoles.
El puerto de Sevilla, aún en plena decadencia, ofrecía un mercado más amplio que el eclesiástico-cortesano típico de o hispano, como  Nicolás Omazur, hijo de una  familia de pañeros flamencos, que pronto se convirtió en cliente, el comerciante genovés Giovanni Bielato y otros tantos burgueses lejanos por completo del mundo contrarreformista del Niño expulgándose (como ya explicamos aquí) y con una sensibilidad que preludia el rococó.
                                          Los Niños de la Concha
Tomado de wikipedia

En este nuevo mercado Murillo desarrolla todo este género infantil que algunos han querido poner en relación con ejemplos flamencos, Bernhard Keil, aunque observando la obra del pintor bien podría pensarse en una evolución propia condicionada por las ideas expuestas anteriormente.
Una obra propia que, a veces con apoyo de los religioso (como los niños de la concha), otras exclusivamente laica (la vida cotidiana de los arrabales sevillanos) consigue recrear una realidad dulcificada que tanto éxito tendrá en Europa septentrional (en donde Murillo fue durante casi un siglo y medio el pintor español más valorado) influyendo decisivamente en su  evolución rococó (Gainsboroungh) o en la obra madura de Renoir

Visión de San Antonio. Detalle

Curiosamente este éxito trabajó en contra del futuro de su pintura, tan utilizada para calendarios, recordatorios de comuniones, cuadros piadosos de escasísima calidad ... que exageraron su carácter dulzón hasta hacerlo coincidir con una visión beata de la religión (como sucedería también con alguna obra de Rafael) que produjo rechazo (frente al siempre emergente Velázquez desde su redescubrimiento de Manet o Zurbarán o El Greco, mucho más queridos por la vanguardia) y sólo estudios más recientes están comenzando a devolver al pintor la extraordinaria calidad que siempre tuvo


domingo, 5 de marzo de 2017

POR ARLES CON LOS OJOS DE VAN GOGH


Uno de los paseos más fascinantes que se puede realizar por la ciudad es seguir los pasos de Van Gogh (marcados en el propio suelo) que nos llevarán a cuadros más espectaculares del autor (gracias a las reproducciones que se sitúan en ellos)
Empecemos por un lugar poco conocido, el llamado jardín del poeta

Desde allí lo mejor es caminar un trecho y buscar los Alyschamps medievales que vimos aquí en su historia y aquí en su interpretación del pintor.

Regresando a la ciudad, podemos marchar hacia la Plaza Lamartine en donde los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial nos robaron su casa, la famosa Casa Amarilla.

 Ya estamos en el Ródano, justo en el el lugar donde él pintó su primer gran nocturno.



Regresando al centro de la ciudad es imprescindible encontrar su Café nocturno (hoy La Nuit)
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O acercarnos al Hospital en donde estuvo internado.




 Si aún queremos un poco más, cojamos el coche y busquemos el puente de Anglais.



























DE TURISMO POR LA PROVENZA
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sábado, 4 de marzo de 2017

100 PROPUESTAS ESENCIALES PARA CONOCER GUADALAJARA


Desde hace años el blog de Antonio Herrera Casado es uno de mis sitios de referencia. Un lugar en donde se une el conocimiento y la amenidad para conocer los rincones geográficos e históricos de la provincia de Guadalajara.
                                                                
Hoy traigo a estas páginas uno de sus últimos trabajos, esta vez en papel de Herrera Casado y otros 50 autores que seleccionan lugares imprescindibles (muchos de ellos egregios desconocidos) de la provincia.
Cada uno con dos páginas en donde se une texto y fotografías, pasan revista a los paisajes naturales, los monumentos artísticos o las tradiciones paseándonos por entornos lleno de encanto, muy cercanos de Madrid.

Un libro para llevar de viaje o para preparar rutas alternativas en la butaca de casa

viernes, 3 de marzo de 2017

CLIENTES Y MECENAZGO EN EL BARROCO ESPAÑOL



Por una parte tenemos que tener presente la fuerte influencia de lo religioso en lo hispano que potencia aún más la idea de decoro y pone en manos eclesiásticas gran parte del mecenazgo artístico.

En este periodo serán fundamentales dos grupos.
Por una parte se encuentran las órdenes religiosas que habían conocido un crecimiento insospechado en la segunda mitad del siglo XVI, al calor de Trento.
Ya sean las tradicionales (que se modernizan, como ocurrirá con el Carmelo de la mano de Santa Teresa), ya de nueva creación (desde jesuitas a mercedarios o teatinos) su necesidad de obra de arte será muy fuerte, tanto en lo arquitectónico (en donde las órdenes crean sus prototipos propios, como el Carmelo) como en lo pictórico, mecenando grandes series como las que realizará Murillo (franciscanos) o Zurbarán (cartujos) en donde se fijarán temas iconográficos propios (como la propia imagen de San José, íntimamente relacionada con Santa Teresa).
Zurbarán. Cartujo

Un segundo comitente será el mundo de las cofradías religiosas que también conocen una gran expansión, convirtiéndose el Corpus o la Semana Santa en dos de los grandes espectáculos barrocos por antonomasia.
Esto será especialmente importante para el terreno de la imaginería, y sería impensable pensar en figuras como Juan de Mesa en Sevilla o Gregorio Fernández en Valladolid sin los múltiples encargos de las cofradías que también ampliarán su mecenazgo a la decoración de capillas en donde se encuentran radicadas (un ejemplo excelso es El Hospital de la Caridad encargado por Miguel de Mañara)


El otro gran foco de mecenazgo será la Corte. Ya sea el rey (en especial Felipe IV), ya toda la nobleza cortesana que sigue su ejemplo (desde los validos como el Duque de Lerma o el Conde Duque a los distintos altos funcionarios) serán grandes promotores tanto de obra civil (palacios) como religiosa (con las fundaciones que patrocinan, como vimos en el caso de las Agustinas de Monterrey de Salamanca).


Su actitud no sólo irá dedicada a mantener y encargar obra en el país, sino que también tendrá gran influencia el coleccionismo de obra extranjera (tanto de Países Bajos como de Italia -especialmente Nápoles, Roma y Venecia) e, incluso, los intentos de aproximación a autores extranjeros (como Carlos V o Felipe II intentarían con Tiziano), invitándolos (aunque sin mucho éxito) al nuestro país (Felipe IV a través de Velázquez, intentó la venida de Pietro da Cortona, Carlos II a Luca Giordano y, un siglo después, Carlos III traerá a trabajare en los frescos del palacio al mismísimo Tiépolo; se contará habitualmente con Rubens y su taller para trabajos en la Corte)


De una manera menor pero también importante, muchos de los virreyes y embajadores en las posesiones hispanas realizarán esta obra de coleccionismo (recuérdese los Osuna en Nápoles) que se une a la constante fascinación por lo veneciano (heredada de los Austrias Mayores)
En el terreno cortesano aún será posible cierta obra mitológica (evidente aunque paradójica en las obras de Velázquez), así como la pintura de género (especialmente retrato y paisaje), siendo muy extraño el desnudo.
Ya en el siglo XVIII, y con la entrada de los Borbones en la Península, se copiará el sistema francés de Academia (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) que impondrá los gustos y acabará (al menos entre los principales pintores) el tradicional sistema de gremio.
Como ocurría en el Renacimiento, la escasez de la burguesía hará de ella un elemento poco dinámico en el terreno del mecenazgo


jueves, 2 de marzo de 2017

LA PORTADA DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA. ALICANTE


Construida en gótico mediterráneo durante los siglos XV y XVI sobre los restos de la antigua mezquita, siendo muy deteriorada durante los bombardeos de la flota de Luis XIV y, posteriormente, durante la guerra de Sucesión.
Ya a finales del XVIII se decide renovar su fachada creando uno de los últimos grandes modelos rococós hispanos.

La triple portada se asienta sobre el muro liso, concentrado la decoración, como ya era habitual desde tiempos de Ribera.
En ella ya encontramos todo el repertorio habitual del siglo XVIII, como las columnas salomónicas que ya aprecian en Churriguera, Figueroa o en la fachada de la Catedral de Valencia

La decoración de placas que crea una fuerte articulación lumínica (como ya vimos en la plaza Mayor de Salamanca de Churriguera)

Entablamentos y frontones rotos en donde se multiplican los planos que generan las columnas como vimos en Guadix


Frontones curvos de lejana filiación borrominesca





















Exuberantes putti que hacen el papel de nuevos atlantes (un típico rasgo femenino del estilo)










































La multiplicación sin fin de la curva, tal y como viéramos en el Palacio del Marqués de Dos Aguas

Y la aparición continua de la rocalla, como ya veíamos en las obras de Hurtado

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miércoles, 1 de marzo de 2017

VENTURA RODRÍGUEZ. EL ALTAR DE LA VIRGEN DEL PILAR. ZARAGOZA


Dentro de las reformas que realizara el arquitecto dentro de la Basílica, su obra más destacada (y casi la obra cumbre de toda su carrera) es el altar-camarín de la Virgen del Pilar.
Esta zona, que se incluye en la nueva construcción ideada por el arquitecto, había sido tradicionalmente un claustro anejo a la basílica en donde se encontraba la reliquia del pilar en donde la Virgen se le había aparecido en forma corpórea a Santiago.

El primer problema que tuvo que solucionar Ventura Rodríguez fue la creación de una capilla en donde quedaba descentrada la imagen de la Virgen (pues no había de cambiar la reliquia del lugar concreto que la tradición situaba la aparición), que resuelve por medio de la arquitectura (un altar tripartito) y la escultura (realizada por Arellano) en donde el altar que ocupa la Virgen hará pareja simétrica con un grupo en donde Santiago y sus discípulos nos dirigen la mirada hacia ella, con un relieve de la llegada de la Virgen a Zaragoza como eje de simetría que enlaza con su mirada y su gesto ambos lugares.



Solucionado el problema quedaba por dar forma a la estructura arquitectónica.
Para ello se tomó la idea de baldaquino (o, más sencillamente, de arquitectura efímera tan típica del barroco para catafalcos) que se encierra dentro de la arquitectura general, con un tratamiento de madera (por completo incierto) que la haga funcionar como una gran máquina barroca de propaganda.

Situada en uno de los tramos de la nave central, nos encontramos con una estructura trebolada cuyos extremos salen del espacio en forma de pórticos curvos, invitando al espectador a penetrar en ellos.

Coronando el espacio se nos muestra una cúpula doble escamada (en su "exterior") y otra calada en su interior, de forma ovalada y rodeada de las bóvedas de cuarto de esfera de los pórticos.

Habitualmente se ha hablado de las influencias de Bernini y Borromini en la obra.

Sin embargo, y sin salir del ámbito italiano que tan bien conocía (aunque nunca visitara personalmente), a mi me recuerda poderosamente a la arquitectura de Pietro da Cortona, tanto en su forma de expandir las fachadas hacia el exterior y el juego de las columnas orilladas hacia los extremos para dejar un intercolumnio central (fachada de Santa María della Pace), como la forma de insertar (en la cubierta) las bóvedas de orno en los laterales (Santa María in Via Latta).

 En cuanto al techo calado se ha hablado habitualmente de Guarini, aunque (en un espíritu tan ecléctico como el de Ventura Rodríguez) no deberíamos olvidar los juegos de claroscuro por medio de arquitecturas recortadas sobre un fondo que utilizara un rococó como Hipólito Rovira en sus Cartujas.


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