
Se suele denominar Extremadura castellana a un amplio territorio en torno al Duero limítrofe con la Marca Media islámica de tiempos del califato y los reinos de Taifas. Un espacio nominalmente cristiano desde el siglo IX, pero sometido a las numerosas razzias islámicas. (Pero también a su influencia cultural, como ya pudimos ver en el estudio de San Baudelio de Berlanga o San Juan de Duero , ambas en Soria)

San Miguel de Gormaz (Soria)
Junto a ella se generó un fuerte cambio social en el proceso repoblador, apareciendo las Comunidades de Villa y Tierra. Esta estructura generó nuevas formas políticas y organizativas, con una población de villanos y pequeña nobleza con una cierta autonomía (plasmada en el concejo) y a la vez protegida por las garantías legales del rey (los famosos fueros). Un caramelo para potenciar la repoblación de estas tierras tan duras.
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San Esteban de Gormaz. Soria
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El Salvador. Sepúlveda
Todo este proceso generó nuevas formas constructivas, en especial el famoso pórtico lateral que en tantos edificios de Guadalajara, Segovia, Soria o Ávila podemos encontrar tanto en edificios románicos como en adiciones románicas a edificios anteriores.

Santa Cecilia. Burgos
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Sus orígenes ya los planteó Yarza hace años. Se pueden rastrear desde el mundo visigodo (aunque sin ejemplos que se hayan mantenido), asturiano (San Salvador de Valdediós) y mozárabe (San Miguel de Escalada), aunque investigaciones posteriores (Bango Torviso, Martínez Tejera) los retrotraen a ejemplos paleocristianos y romanos.


San Miguel de Escalada. León. época morárabe (siglo X)

Su función parece más problemática.
En un principio (Bango Torviso, Yarza) se pensó en una única función política. La de la reunión del Concejo bajo sus arcadas que se orientan hacia el sur. Este modelo, sin embargo, se ha ido poco a poco ampliando a otras formas de reunión no estrictamente políticas, como lugar de esparcimiento público, y de aquí las numerosas (y al parecer incumplidas) prohibiciones eclesiásticas de bailas o cantar en él.
Existen, además, otras funciones menos laicas. La funeraria, el pórtico como un lugar privilegiado de enterramiento, como podéis ver en esta foto de Suso.

Pero también litúrgica. Algo de ello ya fue expuesto hablando deSan Miguel de Gormaz. El pórtico como un lugar intermedio entre el mundo exterior y la sacralidad interior. Por ello bien se podía utilizar para acoger a aquellos que no podían pertenecer a la asamblea de fieles (como los catecúmenos a la espera de su bautizo o los penitenciados a la espera de su perdón) o expander el simbolismo religioso hacia el exterior, con el paso de las procesiones internas por el pórtico, santificando así el territorio colindante.
Técnicamente, este pórtico utiliza dos soluciones para la techumbre. En los modelos más arcaicos usará el tejado plano de madera siendo los arcos un puro diafragma que separa interior y exterior, mientras que en los más adelantados es habitual que nos encontremos con bóvedas de arista (y más tarde de crucería) separada por arcos fajones que revierten su peso en los machones o columnas entre los arcos.


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