martes, 14 de enero de 2014

Análisis y comentario de la FACHADA DE SANTA MARÍA NOVELLA . Alberti


Estructura.  Inscrita en un triángulo equilátero formado por tres cuadrados. La planta inferior, más ancha (dos cuadrados) consta de tres puertas. La superior se reduce a la mitad y se une visualmente a la inferior a través de aletones laterales (corrección óptica al modo griego), abriéndose un gran óculo central. 

Ambos pisos se separan por un ancho entablamento Todo el conjunto se remata con un frontón clásico.
En general podemos observar una tendencia a la horizontalidad y el equilibrio proporcionado conseguido a través del módulo generado por el intercolumnio central y el fuerte componente geométrico del conjunto,
El material utilizado es el mármol en dos colores (verde y blanco) que continúa la tradición toscana.

Los elementos constructivos visibles son las columnas de orden corintio (puerta principal y zonas laterales) y pilastras de escaso resalte (también corintias) en el resto. Sobre ellos se voltean arcos de medio punto en gran parte de la construcción, aunque aún se conservan en la zona baja arcos apuntados con alternancia cromática en las dovelas pertenecientes al estilo gótico en el que fue iniciada esta fachada.

Predomina el muro sobre el vano, aunque aliviado visualmente por la decoración policromada.
La decoración se adapta rigurosamente a la idea de proporción ya comentada. Es de carácter geométrico (rectángulos, cuadrados, círculos), sin apenas resalte (no sobresale del muro) confiándola a la policromía de los mármoles verdes. So rigen podemos rastrearlo desde el mundo románico de la ciudad (igual que se carácter geométrico, como podéis ver en San Miniato al Monte)

La luz posee muy poca influencia en la fachada al ser escasamente articulada (tan sólo en la puerta central y ambos laterales que, más que utilizar la luz sirven para centrar la mirada del espectador y crear una estructura cerrada tan típica del Renacimiento).
La fachada sirve como pantalla de la obra gótica, respetando su idea de tres naves, con la central más elevada e iluminada por el óculo
Su relación con el entorno se realiza fundamentalmente a través de la policromía que era tan típica de la zona florentina (Santa María de las Flores, San Miniato o Santa Croce, iglesias ya existentes, respondían a la misma fórmula).
Comentario. Tanto la idea de armonía que domina todo el conjunto como la utilización de elementos clásicos (frontones, órdenes, óculos...) nos sitúan esta obra en el primer Renacimiento (Quattrocento), aún con recuerdos góticos en la parte inferior.
Junto con Brunelleschi (San Lorenzo, Cúpula deSanta María de las Flores...), Alberti es el gran arquitecto del Quattrocento italiano, tanto en el plano constructivo como en el teórico (De re aedificatoria) , trabajando en varias cortes italianas (Mantua, Rímini), entre ellas también en Florencia (Palazzo Rucellai). Su figura, preocupada por múltiples facetas, representa fielmente al humanista típico del periodo (como luego lo será Leonardo).

Tanto en sus tratados como en sus edificios encontramos un profundo estudio del mundo clásico del que extraerá motivos constructivos (como la idea de arco triunfal para la puerta principal...) que relacionará a través de otra fórmula clásica, la idea de armonía (la relación de todas las partes con el conjunto, en sus propias palabras) que conseguirá a través del módulo (marcado por el intercolumnio de la puerta principal), medida que, a través de las matemáticas, servirá para diseñar toda la obra.

Todo esto nos pone en contacto con un estilo racional y antropocéntrico (aunque cristiano, al ser una iglesia) que intenta renovar la tradición gótica volviendo sus ojos al mundo clásico e intentando crear toda una forma diferente de comprender el mundo (basado en la razón mucho más que en los sentimiento, y por tanto, elitista), mucho más optimista dentro de esas repúblicas italianas enriquecidas por el comercio y dirigidas por banqueros (Medicis) y condotieros (militares como Gatamelatta de Donatello) que utilizan el arte como una nueva forma de prestigio (mecenas).

De todas estas circunstancias surgirá este arte renacentista (su primer periodo o Quattrocento) que tanto influirá en autores posteriores (el Cinquecento de Bramante con San Pietro o el primer proyecto del Vaticano) o modelos concretos (la idea de los aletones será repetida en las iglesias jesuitas desde la fachada del Gesú, de Giácomo dellaPorta, al igual que las naves laterales convertidas en capillas comunicadas de Vignola parte de Sant´Andrea).

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7 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo.

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  2. ¡Un trabajo excelente!

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  3. Gracias por esta excelente entrada. Me ha ayudado a preparar mi examen de Historia del Arte.

    Saludos desde Sevilla.

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