lunes, 21 de abril de 2014

EL BOTE DE ZAMORA. EBORARIA CALIFAL



Es éste uno de los tesoros del reabierto Museo Arqueológico de Madrid.
Aunque se conozca como Bote de Zamora (pues se conservó como píxide en la catedral de Zamora), se trata de un marfil califal que, gracias a la inscripción, podemos datar perfectamente.
En ella se habla de un regalo del califa Al-Hakem II a su favorita, Sub (Aurora, pues se trataba de una antigua cristiana), madre de sus principales hijos.

Sabemos incluso que el regalo se hizo para agradecerla su parto de Hixan II en el 964 del calendario cristiano.

Su realización se debe a los talleres de eboraria califal situados en Medina Zahara que reautilizan las formas y motivos típicos de la decoración arquitectónica (atauriques, árbol de la vida, como ya vimos en El Salón Rico) añadiéndole figuras zoomorfas (cervatillos, palomas, pavos...) que se vincularían con el taller de bronces (también animalísticos) de los que proceden algunas piezas capitales, como el Cervatillo de Medina Zahara.




Estas formas pasarán al mundo taifa, con Cuenca (en la Taifa toledana, como la arqueta de la catedral de Palencia) como uno de los principales focos productores, siendo tal su prestigio en el mundo cristiano que serán seguidas por algunos talleres regios (como el famoso Cristo de Doña Sancha que ya analizamos aquí).


Sería necesario recordar que estos objetos se encuentran relacionados con la cultura del regalo que se practicaba en las cortes medievales (con Bizancio como principal ejemplo), que refuerzan los lazos de las élites o sirven (como los libros, la cerámica de lujo, las joyas...) como forma de protocolo en las relaciones internacionales.


Su utilidad, además de la del propio continente que ya generaría un status sumamente elevado, sería la de guardan grandes joyas, perfumes...



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