viernes, 26 de diciembre de 2014

EL FRONTAL DE AVIÁ


Esta pieza, realizada en 1200, es la perfecta imagen que nos sirve para ver la transición entre el románico y el primer gótico (el lineal). De hecho la utilizado a menudo en cursos de arte para repasar ambos estilos, jugando con los alumnos con lo que hay  (o lo que todavía no hay o ya ha desaparecido) del románico y del gótico.

Pues evidentemente es románico en cuanto  al rigor geométrico (de su composición y algunos personajes), de su virgen kiriotissa (como trono de Dios al modo bizantino), sus colores (planos en grandes zonas), su desprecio total por el fondo, la bidimensionalidad de sus figuras, el uso masivo del pan de oro, las convenciones de las anatomías, la perspectiva abatida de la cuna de Jesús...

Sin embargo, también comenzamos a encontrarnos con el mundo gótico en la nueva disposición al movimiento de esos Reyes Magos andarines, el gusto por los arabescos de los pliegues que se alejan de la solemnidad románica o el intento por dulcificar los gestos y crear relaciones entre los personajes, incorporando una actitud narrativa de la que carecía el románico.

Una síntesis perfecta de estos momentos de cambios es la rigidez y frontalidad de la Virgen en contraposición con el movimiento, el gusto por lo anecdótico y la pérdida de hieratismo del Niño

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